Esencia del coaching y modalidades en el mercado
Un vistazo a cualquier portal, medio o plataforma profesional nos dejará enseguida claro cuál es una de las profesiones mas de moda: el COACH. Aunque si separáramos a los verdaderos profesionales expertos en ese interesante y útil proceso de ayuda de los que se autodemoninan así y solo llegan a diletantes, la lista se reduciría. Pero no solo es que haya muchas ofertas de coaching. El término es un auténtico imán, un poderoso pedrusco magnético que atrae todo tipo de adjetivos, y así se ha acabado configurando un conjunto de presuntas modalidades de este tipo de servicio que ni cuaja en tipología seria ni nos muestra un crisol auténtico de escuelas de la disciplina. El coaching ejecutivo nos suena creíble. Y el laboral. Y el educativo. El transformacional y el ontológico ya nos descolocan un poco. Y el cuántico y el integrativo directamente nos patinan. Y no porque no puedan ser útiles. Porque lo importante en el coaching es que se confeccione con los ingredientes que le dan sustancia y singularidad, que lo conduzca alguien que atesore ciertas habilidades de comunicación, indagación, análisis y diagnóstico, y que este sea consciente de lo que el proceso requiere, sin olvidar qué territorios no debe invadir (aunque los pueda visitar).