La empresa y los nuevos roaring twenties: propuestas 8 y 9

Dos reflexiones más sobre la capacidad, la capacitación y la selección de profesionales. Como todos sabemos, lo de pedir puede constituir a veces un vicio, si se solicita la luna y se exigen mirlos siempre blancos, y ello puede tener como correlato que quien sabe, sabría y haría o sabría hacer no tenga ocasión de demostrarlo. El filtro selectivo puede ser una necesidad ante las cataratas de candidatos, pero a veces solo es una trampa selvática que aplica patrones de elección para ahorrar tiempos, buscando clones o conjugando miedos infundados. Por otro lado, que la autoformación sea vocación y cultura evitará que los procesos de selección se entreguen al automatismo y desaprovechen talento.

La empresa y los nuevos roaring twenties: propuestas 6 y 7

Dos nuevas reflexiones rápidas sobre la empresa en estos procelosos años de la tercera década del siglo XXI, rondando en este caso temas la esencia de los protocolos, circuitos y procedimientos, cuyo enemigo son las primas hermanas corporativas de la burocracia, y la capacidad y la capacitación, el control y el seguimiento de los desempeños y la selección de profesionales, apuntando a la necesidad de que las carencias competenciales sean conocidas y detectadas con precisión en tiempo real, de modo que nunca constituyan un drama, ni lo provoquen.

La empresa y los nuevos roaring twenties: propuestas 4 y 5

Continúo con la lista de propuestas sobre la empresa en este momento del siglo. Son visiones rellenas de sugerencias, a modo de bandeja de bombones, aunque también tengan algo de pase de modelos, en este caso de reflexiones, vestidas todas ellas con un deliberado aparato retórico, como el ropaje textil, los halos lumínicos y los acordes musicales que se ven y se oyen en una pasarela. Esta nueva dosis incluye dos nuevas reflexiones rápidas sobre la empresa en estos procelosos años de la tercera década del siglo XXI, rondando en este caso temas como la planificación y la replanificación, por un lado, y, por otro, la esencia de los protocolos, circuitos y procedimientos, ingenios muy relevantes cuyos enemigos son los primos hermanos corporativos de la burocracia.

La empresa y los nuevos roaring twenties: propuestas 1 a 3

Proponer ideas para la vida profesional es siempre una temeridad. Existe el riesgo de plantear que exista lo que ya existe o que se implante lo que lleva años funcionando. También puede incurrirse en reinvenciones de esas que algunos tratan de pasar por innovaciones, p por la solemnización de obviedades, o por la presentación de simplezas con vistoso empaquetado de regalo. Pero, procurando con empeño conjurar este peligro, hay que evitar dimitir de este propósito, porque en tiempos de cambio las ideas nunca están de más. Nadie sabe mejor lo que necesita una empresa para sobrevivir, crecer y prevalecer que quien vive profesionalmente en su seno, pero desde ese círculo cercano en el que habitamos muchos colaboradores y proveedores de las organizaciones también podemos aportar nuestro granito de arena opinando, valorando y sugiriendo. Yo lo hago en estas 36 reflexiones con espíritu de propuesta: las tres primeras, aquí.

La empresa y los nuevos roaring twenties: 36 propuestas

No estamos como hace cien años, aunque crisis, pandemias, invenciones técnicas y extremismos políticos nos hagan rememorar la tercera década del siglo pasado. Sí permanece la incertidumbre. No sería inexacto decir que siempre ha existido, consustancial a la existencia humana: la vida nunca ha sido fácil, las economías nacionales mantienen una perpetua batalla para sobreponerse a las adversidades y a la complejidad de los mercados, y la vida política, abonada a tiempo completo a la resolución de conflictos, se ve abocada de modo intermitente a lidiar con la agitación. Se dice ahora que no habrá futuro sin innovación, sin una modernización de los modelos productivos y un cumplimiento de las exigencias que ha traído la era digital. Y, sabiendo que en toda renovación profunda no resulta fácil la adaptación, extraña que muchas empresas perpetúen criterios y conductas de por sí discutibles o se entreguen a la imitación. Es como si bastara con replicar patrones, aplicar fórmulas o emular los modos, métodos y estilos de los demás. Los tiempos de cambio requieren miradas atentas, mentes despiertas, almas austeras, espíritus creativos y un buen maridaje de planificación e improvisación. Cambios en chip que no sean solo de silicio o grafeno.