La empresa y los nuevos roaring twenties: propuestas 1 a 3
Proponer ideas para la vida profesional es siempre una temeridad. Existe el riesgo de plantear que exista lo que ya existe o que se implante lo que lleva años funcionando. También puede incurrirse en reinvenciones de esas que algunos tratan de pasar por innovaciones, p por la solemnización de obviedades, o por la presentación de simplezas con vistoso empaquetado de regalo. Pero, procurando con empeño conjurar este peligro, hay que evitar dimitir de este propósito, porque en tiempos de cambio las ideas nunca están de más. Nadie sabe mejor lo que necesita una empresa para sobrevivir, crecer y prevalecer que quien vive profesionalmente en su seno, pero desde ese círculo cercano en el que habitamos muchos colaboradores y proveedores de las organizaciones también podemos aportar nuestro granito de arena opinando, valorando y sugiriendo. Yo lo hago en estas 36 reflexiones con espíritu de propuesta: las tres primeras, aquí.