La empresa y los nuevos roaring twenties: propuestas 1 a 3

Proponer ideas para la vida profesional es siempre una temeridad. Existe el riesgo de plantear que exista lo que ya existe o que se implante lo que lleva años funcionando. También puede incurrirse en reinvenciones de esas que algunos tratan de pasar por innovaciones, por la solemnización de obviedades o por la presentación de simplezas con un vistoso empaquetado de regalo. Pero, procurando con empeño conjurar este peligro, hay que evitar dimitir de este propósito, porque en tiempos de cambio las ideas nunca están de más. Nadie sabe mejor lo que necesita una empresa para sobrevivir, crecer y prevalecer que quien vive profesionalmente en su seno, pero desde ese círculo cercano en el que habitamos muchos colaboradores y proveedores de las organizaciones también podemos aportar nuestro granito de arena opinando, valorando y sugiriendo. Yo lo hago en estas 36 reflexiones con espíritu de propuesta: las tres primeras, en esta entrada.

La empresa y los nuevos roaring twenties: 36 propuestas

No estamos como hace cien años, aunque crisis, pandemias, invenciones técnicas y extremismos políticos nos hagan rememorar la tercera década del siglo pasado. Lo que sí permanece es la incertidumbre. No sería inexacto decir que siempre ha existido, por ser consustancial a la existencia humana: la vida nunca ha sido fácil, las economías nacionales mantienen una perpetua batalla para sobreponerse a las adversidades y a las complejidades de los mercados, y la vida política, abonada a tiempo completo a la resolución de conflictos, se ve abocada de modo intermitente a lidiar con la agitación. Se dice ahora que no habrá futuro sin innovación, sin una modernización de los modelos productivos y un cumplimiento de las exigencias que ha traído la era digital. Y, sabiendo que en toda renovación profunda no resulta fácil la adaptación, extraña que muchas empresas perpetúen criterios y conductas de por sí discutibles o se entreguen a la imitación. Es como si bastara con replicar patrones, aplicar fórmulas o emular los modos, métodos y estilos de los demás. Los tiempos de cambio requieren miradas atentas, mentes despiertas, almas austeras, espíritus creativos y un buen maridaje de planificación e improvisación. Los tiempos de cambio exigen cambios en chips que no sean solo los de silicio o grafeno.

Los nuevos roaring twenties

Estamos iniciando el tercer decenio del siglo XXI, y afortunadamente no estamos saliendo de una guerra mundial como hace 100 años. Pero sí estamos viviendo una pandemia, quizá no tan cruenta como la gripe de 1918, pero que se ha cobrado muchas víctimas mortales en todo el mundo. Y no es esa sola la única coincidencia. A veces parece que el mundo fuera cíclico y que en aniversarios caprichosamente redondos la historia tendiera a repetirse. La tercera década del XX la bautizamos como la de los ‘Locos o Felices Años 20’, y en Estados Unidos la conocen como The Roaring Twenties (los estruendosos años veinte), expresión que a los cinéfilos nos evoca a Cagney y a Bogart en aquella película de Raoul Walsh rodada ya casi en la quinta década pero centrada en los años de la Ley Seca. Pero de secos esos años post bélicos tuvieron poco. Trajeron a la vida de Occidente un burbujeo de innovación y transgresión cultural, crecimiento económico y transformación social que iba a llevar a la ciudadanía de muchos países a estamparse en pocos años contra la terrible crisis de 1929. ¿Estamos en el siglo XXI en un momento similar? Algunos signos lo corroboran, pero otros dejan claro que son otros tiempos. Cruzando los dedos para que este período convulso se serene cuanto antes, aquí van algunas pinceladas rápidas sobre estos movidos años, los pasados y los actuales.

Esencia del coaching y modalidades en el mercado

Un vistazo a cualquier portal, medio o plataforma profesional nos dejará enseguida claro cuál es una de las profesiones mas de moda: el COACH. Aunque si separáramos a los verdaderos profesionales expertos en ese interesante y útil proceso de ayuda de los que se autodemoninan así y solo llegan a diletantes, la lista se reduciría. Pero no solo es que haya muchas ofertas de coaching. El término es un auténtico imán, un poderoso pedrusco magnético que atrae todo tipo de adjetivos, y así se ha acabado configurando un conjunto de presuntas modalidades de este tipo de servicio que ni cuaja en tipología seria ni nos muestra un crisol auténtico de escuelas de la disciplina. El coaching ejecutivo nos suena creíble. Y el laboral. Y el educativo. El transformacional y el ontológico ya nos descolocan un poco. Y el cuántico y el integrativo directamente nos patinan. Y no porque no puedan ser útiles. Porque lo importante en el coaching es que se confeccione con los ingredientes que le dan sustancia y singularidad, que lo conduzca alguien que atesore ciertas habilidades de comunicación, indagación, análisis y diagnóstico, y que este sea consciente de lo que el proceso requiere, sin olvidar qué territorios no debe invadir (aunque los pueda visitar).

Coach: guionista, director y maestro de ceremonias del cambio

Hoy en día se ofrecen en el mercado servicios de coaching de modo desenfrenado. Hay coaches de todo y para todo: para la empresa, para profesionales, para el desarrollo personal, para el encuentro místico… Como en algunas ocasiones no parece que haya mucha sustancia detrás de esas ofertas, no es extraño que la figura esté en entredicho. Pero, al margen de posibles opiniones reticentes derivadas de la existencia de ofertas dudosas o del paso por malas experiencias, no deberíamos albergar ninguna duda: el de COACH es un oficio útil que muestra todo su relieve y volumen cuando le dejamos presentar sus credenciales y tiene ocasión de desplegar su amplio repertorio de modos, métodos y recursos. Porque el auténtico COACH —ya se vincule al mundo corporativo o se asocie al apoyo personal— mostrará en su perfil facetas muy diversas con las que afrontará su misión: ayudar al cliente, a través de una relación personal basada en el diálogo, a superar un reto de autodescubrimiento, mejora y superación que le permita aprovechar en mayor medida sus virtudes actuales o potenciales. Aquí se incluye una breve reflexión sobre este profesional cuyo desafío es facilitar una experiencia de evolución o cambio a quienes la necesitan.

Secuestros, venganzas, obsesiones y gente que no es lo que parece

En la confección de thrillers con protagonismo femenino, programados generalmente en tardes de fin de semana, no solo se incluyen ciertos elementos de modo recurrente, sino que las propias tramas responden a fórmulas o patrones argumentales. Aquí propongo 41 tramas tipo, caracterizadas por la preponderancia del personaje femenino y la comisión de un crimen en un ambiente no criminal. En estas historias, una mujer afronta un peligro encarnado en un oponente (mujer u hombre), y, con dificultades (y alguna ayuda poco determinante), logra neutralizarlo. El poder femenino en su máxima expresión.

Carreras por el bosque, copas de vino y cuchillos de cocina

Existe un género de ficción televisiva caracterizado por entrar en los terrenos argumentales del thriller y estar protagonizado de manera preponderante por personajes femeninos. Su ubicación en las programaciones suele ser tras la sobremesa —aproximadamente entre las cuatro de la tarde y las nueve—, preferentemente en fines de semana. Aquí menciono 50 elementos recurrentes que parecen obligados en estas producciones norteamericanas elaboradas a partir de patrones y fórmulas. Además, merece la pena destacar uno de sus fines adicionales, de raíz inequívocamente feminista.

La galaxia comunicativa (11): lenguas a salvo y lenguas extintas

Podemos ubicar las lenguas en peligro entre dos polos: el de los idiomas que no están expuestos a ningún riesgo relevante y el que corresponde a los ya extinguidos. Dentro de ese primer bloque, el de las lenguas a salvo, hay tanto idiomas que disfrutan de gran fortaleza y están en crecimiento —algunos muy expandidos y diseminados, otros más cinscunscritos a sus territorios tradicionales— como otros que se hablan en menos lugares, con poblaciones de hablantes más reducidas, pero que gozan a pesar de ello de fuerte implantación en esos territorios, en los que se utilizan de modo constante e intensivo. En cuanto a las lenguas extintas —que deben diferenciarse de las que denominamos lenguas muertas, que aún se usan en momentos y ámbitos restringidos—, forman ya una colección extensísima. La humanidad ha ido perdiendo lenguas desde la noche de los tiempos, y no solo no ha ido decreciendo la desaparición de idiomas, dialectos y hablas, sino que incluso en tiempos más recientes, en el siglo XX y en lo que llevamos del XXI, se ha incrementado la sangría.