¿Pero vamos a dejar la gramática en manos de las ideologías?
Los nuevos usos del habla parecen influenciados por algunas nuevas ideologías, como las de género, que pretenden alterar aspectos de la lingüistica y modos de construcción de términos reglados en nuestra lengua. Proliferan así, desde hace años, decididos y reiterados intentos de feminizar sustantivos que en su uso ordinario no requieren modificación tanto si aluden a varones como si representan a féminas. ¿Deben las diferencias entre sexos (o géneros, como ahora los llaman) hallar reflejo siempre en la morfología? Aquí apunto, con un tono leve entregado a la chanza, hacia dónde podríamos dirigirnos si no ponemos cartas en el asunto y creemos que lo de las jóvenas, las miembras y las portavozas es solo una pequeña broma. De la tontería a la distopía puede haber menos distancia de la que parece.