Puntos suspensivos (2): casi todos los usos y funciones

De las funciones que pueden cumplir los puntos suspensivos, algunas son de ajuste normativo o de estilo, a la búsqueda de agilizar la lectura o limpiar lo expuesto para así conseguir concisión o adecuación del mensaje, mientras que otras responden a una decisión comunicativa del autor, cuando se expresa directamente o a través de un narrador, o en escritos en los que refleja el habla de personajes. En estas funciones creativas, los puntos suspensivos pueden encerrar, incitando a que se descrifren, o exhibir de modo tácito, económico, sin mención alguna, muchas ideas, sentimientos, emociones, dudas, reacciones, reflexiones, decisiones comunicativas, modos de expresión, recursos retóricos, tiempos reales o simulados, consecuencias… Incluso a veces nos ayudan a vislumbrar indicios de la comunicación no verbal. Los puntos suspensivos son algo más que una puntuación en el texto: funcionan como pequeños contenedores que pueden ocultar y sugerir más de lo que en una primera impresión supondríamos.

Puntos suspensivos (1): criterios de inserción

Este signo de puntuación es muy utilizado en todo tipo de textos. Sirve para omitir una parte de este, sugiriendo que hay más información, aunque no se exponga, y para reflejar pausas del habla. Se trata de un recurso, el de esconder texto, que puede responder a intenciones muy diversas. Algunas son expresivas y otras solo se vinculan a reglas de presentación y estilo. Esta entrada, la primera (de dos) dedicada a este signo, da cuenta de los criterios que se siguen para insertarlo en los textos junto a palabras y a otros signos. Su ubicación en el texto puede ser muy diversa, al inicio, en medio o al final de oraciones, enunciados o párrafos, pero también entre párrafos distintos, y puede aparecer solo, pegado a palabras o adherido a otros signos, pero también flanqueado por dos escoltas en forma de corchetes o paréntesis. Dominar su uso es muy importante para cualquier redactor, tanto como resistir la tentación de sembrarlo en los escritos de modo arbitrario, incurriendo en el abuso.

Fobias (2): uso y abuso de la palabra fobia

Conviene diferenciar las FOBIAS que suponen un TRASTORNO mental que conlleva miedo y ansiedad, con efectos psíquicos y somáticos (y en ocasiones comportamientos de elusión) ante el contacto con objetos, sujetos, situaciones o escenarios de las que solo son AVERSIONES intelectuales a alguno de esos elementos. Por supuesto, quien siente rechazo por animales o personas puede también sufrir también episodios de ANSIEDAD persistente al encarar el elemento por el que siente rechazo, pero cada cuadro, sea de aversión o de MIEDO directo, tiene su propia naturaleza. Además, las aversiones pueden moverse desde la simple reticencia inicial, nacida de la previsión (más o menos justificada) hasta escenarios de odio y agresividad. Usar términos que aludan a FOBIAS debe hacerse con cuidado, sin renunciar a matices, ya que pueden darse muchas variantes en la relación de las personas con otros congéneres, en sus contactos con objetos y animales y en su confrontación con situaciones y espacios.

Fobias (1): aversión o trastorno

Utilizamos términos como RACISMO o XENOFOBIA de manera imprecisa. No es lo mismo la RAZA (en su apreciación convencional) que la ETNIA, y esta tampoco es coincidente con el origen o la nacionalidad. Por otra parte, XENOFOBIA parece que apela a la extranjería como factor de la consideración, pero puede extenderse a otras diferencias. Además, al hablar de FOBIAS, deberíamos ser conscientes siempre de si aludimos a una aversión, tenga o no efectos sobre la salud mental de quien la muestra, o entramos ya en el terreno de los trastornos mentales (sean leves o graves). En esta entrada (y en la siguiente) se reflexiona sobre el significado de las FOBIAS y su alcance y acerca del uso que damos a los distintos términos y denominaciones que entran en esta categoría (sean actitudes, consideraciones o reacciones hacia sujetos, objetos, escenarios o situaciones).

20 modos de falsear o adulterar la información y 60 signos para detectarlos

Como complemento de la entrada anterior, que incluye una tipología de la información falsa o adulterada, en esta se enumeran los modos más habituales de manipulación o presentación deformada de la información (acciones y soportes) y se presenta asimismo una lista de signos que nos deberían hacer sospechar de que puede haber intenciones maliciosas tras una comunicación. Consecuentemente, detectar uno de estos signos debe ser una invitación para que detengamos por un momento los motores de la asimilación, agudicemos nuestros controles y nos lancemos a contrastar el material publicado en medios o recibido a través de canales. Unos minutos pueden permitirnos reconocer la basura informativa y ponerle freno, constituyéndonos en vía muerta para su propagación o, mucho mejor aún, en modestos neutralizadores de su vida en las redes.

Ejemplos de información falsa o adulterada

Completo aquí la tipología de la información falta o adulterada propuesta en la anterior entrada con una serie de ejemplos de informaciones, mensajes, contenidos pseudoperiodisticos, análisis, diagnósticos… con elementos y características que evidencian anomalías y reducen su fiabilidad. Podemos recibir este tipo de comunicaciones por medios y canales muy diversos, tradicionales o tecnológicamente novedosos, y muchas veces incluso de algunos con cierta apariencia de credibilidad. Asimismo, incluyo aquí unas puntualizaciones sobre la terminologia utilizada y sobre la diferente naturaleza de cada clase de manipulación o debilidad comunicativa, ya que no siempre es fácil determinar qué tipo de maniobra de confusión, modo de alteración de la verdad, intento de intoxicación o carencia informativa tenemos delante.

Tipos de información falsa o adulterada

La falsificación de la información es una práctica que existe desde tiempos inmemoriales, pero en los actuales, a caballo de las nuevas tecnologías que han multiplicado y abaratado los canales de información, resulta mucho más fácil para todo tipo de agentes con propósitos poco honestos exponer sus mensajes llenos de dobles intenciones y dirigirlos a públicos numerosos. Los modos de hacerlo varían. Yo propongo aquí una tipología de la información falsa o adulterada: en concreto, 18 clases distintas de textos escritos y también discursos orales (informaciones, explicaciones, mensajes, crónicas, noticias, opiniones, análisis, conclusiones…)— que podemos recibir a través de medios y canales diversos y de los que deberíamos desconfiar porque pueden estar adulterados y provocarnos concepciones erróneas o incluso intoxicarnos, sobre todo cuando se trata de mentiras presentadas con envoltorios vistosos y tentadores.

Quince mejoras de un texto: tipología de las revisiones

El proceso de elaboración de un texto puede ejecutarse durante plazos muy cortos (de uno o varios días) o prolongarse durante semanas o meses, pero en todos los casos las tareas de diseño, documentación y redacción se irán incardinando con las de revisión, que pueden tener muy diversos enfoques, todos ellos necesarios: valorar la adecuación de un prediseño o diseño, ir controlando los avances de texto y de todos sus elementos, chequear estructuras, evaluar la calidad y funcionalidad del material en curso, detectar errores gramaticales o deficiencias de estilo… Aquí vemos quince tipos de revisión que de contenidos que se insertan en ese ciclo continuo de escritura, valoración y reescritura que deberá acabar en un OK final al material antes de que finalice el plazo previsto en el proyecto.