Entre la chapuza —el socorrido todo vale de los entregados a la desidia creativa— y el perfeccionismo —la mejora indefinida que alegan los creadores inseguros para evitar exponer el producto— existe un largo trecho en cuya primera mitad de recorrido no conviene quedarse a vivir y en cuyo terreno final conviene no entrar.
Cuando se elabora un contenido textual, como sucede en los proyectos de creación de muchos tipos de productos (técnicos, visuales, artísticos, de ingeniería…), pasamos de la intención al resultado final ejecutando diversas fases: decantado de ideas, prediseño, diseño, elaboración de una primera versión, controles y revisiones, acabados, pruebas, ajustes de presentación…
De hecho, podríamos decir que todas las fases de avance de un producto o contenido se componen de dos actuaciones: la acción y su revisión.
Una tormenta de ideas evita las críticas para dar rienda suelta a la imaginación, sin inhibiciones, pero inmediatamente se filtran los resultados para que quede lo potencialmente útil. En el prediseño se ensayan formas distintas, enfoques diferentes y tratamientos diversos, y se reducen mediante una propuesta única que se erigirá como diseño inicial (aunque pueda modificarse sobre la marcha) o, en ocasiones, como conjunto de alternativas. La elaboración o ejecución de lo planeado se incardinará con controles y revisiones de los avances para que el terreno se recorra enfilando un rumbo adecuado. Puede haber versiones diferentes tras sucesivos chequeos y mejoras, y ello nos llevará a una versión final que estará preparada para salir al mercado o asumir la función que corresponda, a falta solo de los últimos peinados, retoques y maquillajes. Y quizá sea preciso realizar pruebas de funcionamiento antes de dar el banderazo final al proyecto que luego inicie la otra carrera, la que realmente importa: la puesta a disposición del producto para quien lo vaya a explotar, exhibir o utilizar.
Los chequeos y revisiones son así una constante en cualquier proyecto que incluya la elaboración de un producto o la configuración de un servicio, ya que deberán combinarse varios componentes para dar sentido y utilidad a la prestación.
La escritura, o mejor dicho, la composición de un contenido escrito (que es más amplia, porque puede combinarse el texto propiamente dicho —la letra—con gráficos, enlaces, iconos, imágenes y fotografías) no se diferencia de este esquema factual.
Se revisa cuando se maquina el escrito, cuando se planea y diseña, mientras se elabora, al acabarlo y ajustarlo, al hacer pruebas… Y, puesto en funcionamiento o en su etapa de explotación o exhibición, en ocasiones quedará a la vista de nuevas miradas críticas que en el futuro puedan facilitar su mejora o puesta al día.
Pero no todas las revisiones de un texto son iguales ni responden a los mismos criterios. En eso me he fijado aquí: en los tipos de revisiones.
Contenido de las revisiones
Como decía, se elabora y se revisa, y tras la revisión, se reelabora y de nuevo se revisa. Esa es la cinta continua que solo se interrumpirá cuando se dé el visto bueno final al material.
El proceso de acción/revisión puede ejecutarse durante un plazo muy corto o alargarse durante semanas, o meses, o incluso años (en proyectos técnicos complejos o iniciativas creativas personales sin fecha de entrega), pero la mayor o menor duración de la actividad no cambiará nada: se crea, se mira, se mejora, se crea, se mira, se mejora…
Centrándonos solo en la revisión, hay que deslindar dos modos diferentes de empezarla y una posible consecuencia de ambas (de la que solo se prescindirá cuando en un encargo solo exista un objetivo de conocimiento e indagación, quedando aplazada la ejecución de medidas correctoras o de mejora.
- CHEQUEO — Una lectura del texto permite detectar errores e identificar puntos de mejora o desarrollo. Puede realizarse a partir de una lista de ítems cuya inserción o consideración deberá comprobarse o de criterios cuya aplicación sw habrá de confirmar (lo que se suele llamar check list), pero también puede tener como referente el amplio número de principios, criterios y reglas que quien somete el material a comprobación maneja en general para sus revisiones. El chequeo es válido para cualquier tipo de corrección y mejora.
- ANÁLISIS — La lectura del texto se realiza en este caso con esmero a fin de deconstruir el material e identificar sus partes. Es necesario cuando se quiere estudiar y valorar la estructura de un contenido y también para confirmar que este contiene todos los elementos requeridos para su función y que estos se ubican donde corresponde y son idóneos para desplegar los efectos previstos.
- MODIFICACIÓN — De la lectura de un escrito (o producto resultante de un proyecto en el que la base fue la comunicación escrita) y de su chequeo o análisis derivan unas conclusiones que se aprovecharán para hacer aquellos cambios que resulten precisos a fin de solucionar los errores detectados, aprovechar las oportunidades de mejora, sanear la estructura del material y asegurar la presencia de todos los componentes requeridos en ese contenido y sus conexiones internas.
Pues bien: una REVISIÓN se dará cuando la actuación englobe tanto un CHEQUEO o ANÁLISIS como, en mayor o menor medida, la realización de MODIFICACIONES. Pueden diferenciarse así cinco tipos globales de revisiones en función de la variación que experimentará el material:
- CORRECCIÓN — Supone solucionar los pequeños errores concretos encontrados, sin que las modificaciones afecten a otras partes del texto. Habitualmente se solventan errores o insuficiencias gramaticales, de tipografía, de estilo, de cálculo, en la mención de datos…
- MEJORA — Este tipo de acción incluye modificaciones de muy diverso tipo, destinadas a dar al contenido la calidad requerida en cuanto a rigor técnico, ajuste a fuentes, claridad, amenidad, tono adecuado, nivel de profundidad, adecuación a los destinatarios…
- ACTUALIZACIÓN — Este tipo de modificación es muy específico: implica poner de nuevo un material en uso adaptándolo a novedades legislativas o jurisprudenciales, datos estadísticos más recientes, nuevos usos y criterios en los sectores y actividades, doctrinas consolidadas en los últimos años, principios rectores en el ámbito del que se trate, cambios tecnológicos, costumbres y tendencias…
- REMODELACIÓN — Podemos hablar de esta actuación cuando el conjunto de los cambios de mejora necesarios supondrán dar un vuelco al estado actual del escrito (o versión actual de este), al modificarse muchos aspectos importantes: explicaciones, gráficos, ilustraciones, ejemplos, tonos, enfoques, estructuras, titulación, formatos de presentación de texto…
- TRANSFORMACIÓN — Para algunos contenidos se precisa una adaptación del lenguaje o de datos a determinados ámbitos de actividad, territorios, tipos de destinatarios, colectivos, momentos, normativas…
Conviene puntualizar que en ocasiones se precisa una MEJORA completa de un texto ya existente o de un texto en curso al margen de su autor inicial: en tal caso, se podría hablar de una REVISIÓN general, que englobará siempre la corrección, a veces la actualización e incluso en ocasiones puede derivar en una remodelación
Pero aquí voy a obviar las actualizaciones, remodelaciones y transformaciones, así como las revisiones a posteriori, porque suponen modificaciones realizadas sobre escritos ya acabados y utilizados, exhibidos o explotados (o respecto de los cuales se reinicia una fase de elaboración en curso). En lo que centro este post es en las revisiones que se realizan al elaborar por primera vez un texto (mientras este se construye), que son las que incluyen:
CHEQUEOS o ANÁLISIS + CORRECCIONES y MEJORAS
No obstante, también puede haber remodelaciones de contenidos no acabados, cuando quien debe dar el beneplácito a una versión final la veta o cuestiona y solicita que se realicen cambios drásticos en el material.
Tipos de revisión de un texto
Diferencio aquí 15, en función de lo que se chequea y modifica o del criterio con el que se examina y mejora. Quede claro que aquí, al hablar de revisión, siempre me estoy refiriendo a chequeos o análisis unidos a modificaciones de de corrección o mejora general del material.
| Revisión de estructuras, sumarios o tablas de contenido | Revisión gramatical, ortotipográfica y de estilo |
| Revisiones durante la redacción de versiones | Revisión de calidad léxica |
| Primera lectura de una versión completa | Revisión de términos repetitivos |
| Revisión estructural | Revisión de impacto |
| Revisión técnica | Revisión de acabado |
| Revisión de ajuste y cotejo | Revisiones para edición |
| Revisión funcional | Revisión de un texto editado |
| Revisión de usuario |
Revisión de estructuras, sumarios o tablas de contenidos
Los escritos, sean cuales sean sus fines, se sustentan en una distribución ordenada de ideas y conceptos. Da igual que se trate de un texto literario, de una norma jurídica, de una obra técnica o divulgativa, de un discurso o de un guión de cine. Lo que se quiere reflejar debe hacerse en un orden que facilite la comprensión y la conexión de ideas.
Por ejemplo:
- En la labor de elaboración de un contenido escrito, se partirá de un esbozo estructural que no será ni mucho menos definitivo pero que deberá nacer sano y resultar adecuado para ir conformando los primeros avances.
- Si se trata de la estructura de un guión, podrá montarse por escenas, aunque se consideren también como elementos los planos —aunque solo se insinúen o sugieran de momento ideas de planificación en la redacción que no han de condicionar al director — y las secuencias, que englobarán planos y escenas en una unidad narrativa, de acción o espacial.
Revisar una tabla de contenidos, un sumario o un esbozo de estructura resulta necesario para que el autor no se entregue de inicio a la improvisación: supone un primer roturado del terreno y hay que comprobar, teniendo en cuenta los documentos, fuentes o contenidos que nutrirán el texto, que es una buena hoja de ruta que justifica la puesta en marcha definitiva del proyecto.
Revisiones durante la redacción de versiones
Durante la redacción el autor revisa continuamente. No se puede caracterizar este tipo de revisión como si fuera una especializada, ya que se une de modo indisoluble a la propia labor de escritura. Mientras el autor redacta, realiza comprobaciones gramaticales, técnicas, de funcionalidad, de ajuste a las fuentes…
Escribir sin revisar es prácticamente imposible: incluso en microproductos comunicativos como las postales de viaje, la mensajería de móvil, el correo electrónico o las notas a mano dejadas en mesas o pinchadas en corchos se revisa y se corrige antes de aceptar el resultado (o, al menos, así lo hacen —hacemos— algunos, los que creen —creemos— que la información debe cuidarse en todo momento).
Pretender tirar hacia delante un texto sin releer frases, depurar párrafos y hacer comprobaciones es una apuesta por el desastre con muchos números para que tenga premio.
Primera lectura de una versión completa
Cuando un escrito se ha completado, y, por tanto, es el resultado de la labor de escritura enriquecida por las revisiones simultáneas —es decir, cuando tenemos ya lo que llamaríamos VERSIÓN 0—, lo primero que se impone es realizar una lectura completa y lineal que servirá para:
- Corregir los errores más gruesos de redacción (puede haber muchos si se ha tratado de escritura rápida).
- Tomar notas sobre aspectos que deben mejorarse.
- Solucionar errores técnicos de grueso calibre.
El primer objetivo elimina trabajo a las posteriores revisiones, el segundo prepara las que vendrán a continuación y facilita que nos fijemos en aspectos que pueden refinarse o en oportunidades de desarrollo que son especialmente llamativas y que deben abordarse a tiempo, mientras que el tercero proporciona unos primeros auxilios ante defectos manifiestos.
El resultado de esta primera lectura es lo que podemos denominar ya VERSIÓN 1: la que se someterá a diferentes revisiones especializadas. Estas últimas (las que vemos a continuación: estructural, técnica, de ajuste, de calidad…) pueden dar lugar a una versión 2 o también es posible que algunas nos proporcionen esa VERSIÓN 2 y otras den como resultado una VERSIÓN 3: la diferencia estribará en que antes de acabar cada fase de revisiones se produzca o no una nueva lectura completa del autor.