Secuestros, venganzas, obsesiones y gente que no es lo que parece

La historia de la creatividad narrativa, o lo que es lo mismo, la invención de historias (totalmente imaginadas o inspiradas en la vida real) discurre, desde la transmisión oral hasta la era de los videojuegos digitales, cabalgando sobre las artes más nobles: el teatro, la poesía de los trobadores, la epopeya, la escultura en relieve o bajorrelieve, la pintura, el grabado y los aguafuertes, la música sacra, la ópera y la canción, la novela, el cuento, el cine, los productos televisivos…

serie mítica
Brideshead Revisited – Imagen en Flickr – licencia CC BY-NC 2.0

Cierto es que la nobleza de estos últimos podría ponerse en tela de juicio, ya que en los canales de televisión, sea cual sea el país en el que nos fijemos, no suele preponderar la calidad. Pero incluso la caja tonta —o quizá deberíamos decir ahora la plancha idiota— nos depara de vez en cuando alguna maravilla de la imaginación o un buen ejemplo de adaptación de obras de otras disciplinas. Dejando aparte lo que reverbera en la memoria con demasiada nostalgia como para permitir un juicio limpio —muchas series míticas de los tiempos del blanco y negro y el primer color, algunas realmente buenas—, recuerdo ciertas producciones difíciles de ver por aquí de la llamada generación de la televisión (que luego eclosionó en un gran número de directores de cine eminentes: Lumet, Mulligan, Frankenheimer, Penn, Ritt, Schaffner…), o series de hace ya varias décadas como Brideshead Revisited —quizá la mejor serie con argumento cerrado en episodios continuos de la historia—, Marco Polo, Will Shakespeare, I Claudius, Rich men, poor men, Tinker, Tailor, Soldier, Spy o Twin Peaks; o las magníficas temporadas de las no muy lejanas The West Wing, House o Rome; o los dos monumentos sobre la segunda gran guerra: Band of brothers y The Pacific, u otras más recientes como Boardwalk empire, Downton Abbey o The night manager. Podría citar muchas más.

Estamos de nuevo en un momento dorado para las series de televisión, e incluso ya se ha acuñado el término seriefilia para confrontarlo con el de cinefilia. Yo tengo mucho de lo segundo y poco de lo primero, aunque siempre es grato encontrar alguna buena pieza entre la masiva producción actual de series —a la que no siempre tiene uno acceso si no paga cuotas—, en la que empieza a dominar más la cantidad que la calidad y parece que se prefiera activar la adicción a tratar de seducir, y se busque explotar el potencial para emisiones casi perpetuas en modo random que proponer visiones ocasionales, tranquilas y ordenadas.

Y es que, perlas al margen, la televisión, y sobre todo la que se emite en abierto, sin cuotas, es terreno propicio para productos de ficción mucho más funcionales, muy alejados de los citados, elaborados a partir de patrones argumentales no muy variados, con estructuras y puestas en escena muy rutinarias y un diseminado de ingredientes recurrentes: en estas pautas se mueven los folletines o culebrones —la mayoría de sello latinoamericano—, buena parte de las series de producción nacional —que en mi opinión siguen mostrando demasiados modos y artefactos teatrales y cierto acartonamiento en los guiones—, casi todas las series policiales de episodios independientes de 50 minutos —muchas estadounidenses— o un alto porcentaje de los thrillers que se programan con preferencia en fin de semana y en horario vespertino.

Dentro de estos últimos, es posible diferenciar varias líneas de producción: los telefilms de catástrofes climáticas, geológicas o de origen cósmico, o los poblados por bichos asesinos en ríos, lagos y costas más o menos exóticas, las tvmovies de acción dura y trepidante dirigidas, según el marketing de los canales, al público masculino, o las películas televisivas pensadas para el segmento femenino de televidentes, que pueden ser de corte romántico o thrillers en los que serán mujeres las que lleven de manera clara el protagonismo, en papeles negativos o positivos (o incluso en ambos). A esta última gama de productos, los telefilms vespertinos que son thrillers con protagonismo femenino, es a la que me he referido en el post Carreras por el bosque, copas de vino y cuchillos de cocina y a la que dedico también este.

Reconozco mi simpatía por estas producciones televisivas que con insistencia y justicia proclaman la capacidad de las chicas para ostentar cargos de responsabilidad de diverso tipo y defenderse a sí mismas sin depender de maridos, novios y servicios policiales (aunque acepten de buen grado alguna ayudita). Eso sí: no destacan por la originalidad de sus argumentos y, como ya expuse en la anterior entrada, se confeccionan con un recurso excesivo a los mismos elementos: personajes, situaciones, espacios, momentos, desencadenantes, resoluciones…

Aunque siempre defiendo la originalidad, queda lejos de mí cualquier intención corrosiva con la lista de ingredientes que expuse en esa entrada y la enumeración de tramas que presento en esta. Porque, con vocación sintética, bien podríamos decir que desde Homero y Sófocles hasta Cervantes y Shakespeare hubo muchos remakes, y que después tampoco predominaron las innovaciones argumentales hasta por lo menos la época de los grandes autores de novela del XIX y la primera mitad del XX. Y aún así, lo de que haya mucha variedad en esa larga historia creativa podría discutirse, y hay quien lo hace. O sea, que, de ponernos en modo estricto, la lista de tramas básicas utilizadas por el thriller que propongo aquí podría quedar mucho más destilada si me diera por la abstracción.

Hablemos de tramas.

Creatividad en la ficción televisiva

Hay muchas listas de tramas modelo (existen diversas denominaciones en inglés: master plots, patterns of plot, models of plot, shapes of stories, story plots, main stories…) acuñadas por estudiosos de la narrativa, sobre todo literaria y cinematográfica, que reflejan con bastante lucidez observadora que a lo largo de la historia de la creación de argumentos de ficción, más o menos inspirados en la vida real, se ha recurrido a un número de patrones narrativos inferior al que tras un primer análisis nos parecería detectar.

Algunos se ponen estupendos y, con un exagerado ánimo de síntesis, limitan las tramas a menos de diez; incluso solo a cinco o incluso a tres. Otros creen ver 20, 30 o más. Y hay quien es capaz de listar más de mil. El grado de abstracción varía, como es lógico, pero la vocación común es hacernos ver que la imaginación, al final, casi siempre se reconduce a estructuras y modelos ya ensayados.

De hecho, hay incluso sistemas o máquinas para generar plots, o por enfatizar más la idea, para industrializar la invención de historias, que no son nada nuevo: ya a finales del siglo XIX y en los primeros años del XX se propusieron fórmulas, a veces complejas, para mecanizar la creatividad (como el PLOTTO de Wallace Cook o el Plot Genie de Wycliffe A. Hill), y actualmente se presume que el uso de software para manejar el combinado de esquemas y elementos de las narraciones imaginadas no es tampoco algo extraño, aunque no sea confesable más allá de experimentos.

Dejo para el siguiente post exponer (de manera desnuda, sin apenas explicaciones) una serie de listas de argumentos tipo sugeridas por diversos escritores, profesores y estudiosos de la narrativa, sin que ello obste a dedicar en el futuro unas entradas específicas a desgranar el contenido de algunas de esas aportaciones. A su vez, otra entrada posterior la centraré en las propuestas más extremas: las de espíritu industrial.

Pero para ver que de industria es de lo que hablamos, quiero dejar aquí una lista de tramas que no tiene pretensión alguna de ser canónica y solo nace de la observación. Supone bajar uno o dos escalones desde la abstracción (enfoque general) que se maneja en esas listas de argumentos tipo que expondré en la siguiente entrada —que son ideas simples o arquetipos—, y se refiere además a un segmento muy concreto de la creatividad narrativa: la de las tvmovies que son thrillers con protagonismo femenino programados generalmente por las cadenas en horario vespertino de fin de semana (con inicio no antes de las 15:30 ni final más tarde de las 21:00), aunque puedan tener alguna repetición nocturna otros días en cadenas adicionales.

Estas 41 tramas son el segundo saco que, irónicamente, sugería como parte de un juego para los guionistas que podrían proponer las productoras, adictas a los mismos patrones y elementos; elegir un tipo de trama de un saco y un puñado de ingredientes del otro, y ponerse a la faena; al fin y al cabo, parece que no haya mucho más terreno al que acudir en cuanto a argumentos y que los ingredientes (ver anterior entrada) se deban distribuir de modo similar a como se completa y condimenta un plato tradicional: ajo, cebolla, sal, pimienta, chorritos de aceite o vinagre, perejil, alguna otra especia o hierba… Eso si es que las productoras, como se sospecha, no utilizan ya sistemas parecidos pero más avanzados de generación automática de tramas, insertos en herramientas informáticas.

Antes de iniciar la lista, quiero dejar claro que aquí, como en el anterior post, utilizo indistintamente los términos argumento, historia, trama (o plot) e incluso tema, a pesar de sus diferencias. Cada una de esas palabras tiene en la narrativa su propio significado, pero creo que este no es el momento adecuado para precisarlas: deslindar su sentido no del todo equivalente es un propósito suficientemente interesante como para ceder esa puntualización a otro texto futuro, junto a una explicación sobre las fases de preparación de una novela o guión.

Vayamos con la lista, recordando, de nuevo que el asunto va de telefilms que son thrillers con protagonismo femenino.

Aunque todas son distintas en ciertos detalles, alguna historias tipo están más cerca que otras de ser master plots, es decir, patrones muy genéricos a los que se amolda lo narrado. Asimismo, hay argumentos que se solapan entre sí o que suelen fundirse o combinarse para armar la historia final, o que son variantes unos de otros. Pero si has visto este tipo de productos en la televisión, seguro que cada uno por separado te sonará.

41 esquemas recurrentes en las tramas de los thrillers vespertinos


MUJER CON MUCHOS ARRESTOS SIGUE LA PISTA DE UN CRIMEN MOSTRANDO GRAN OBSTINACIÓN 

Es uno de los argumentos más habituales en estas tvmovies. De hecho, se trata casi de un master plot que combina muy bien con buena parte de las demás historias imaginables. Por ejemplo, puede coincidir con la segunda trama aquí citada (el secuestro infantil) cuando este es solo un desencadenante y el episodio consiste precisamente en la búsqueda incesante del niño sustraído, pero se ajusta a todo tipo de acciones criminales. La protagonista investigadora puede ser agente o detective de la policía, o solo una profesional metida en un lío (lo que los americanos llaman in the middle) por causa originada en su entorno. Pero cuando alguien (o algo) la amenaza o cuando las sospechas de un crimen parecen recaer sobre ella o sobre algún allegado muy querido, será esta la que, con muestras de coraje indomable, persiga pistas sin tregua y consiga al final deshacer la confusión cazando al delincuente. Si en lugar de cuarenta tramas solo pudiera citar una, esta sería la elegida, porque engloba a buena parte de las demás.


ALGUIEN SECUESTRA A UN NIÑO

Es uno de los temas estrella. Niños que desaparecen en los parques, en recintos feriales de fiestas populares o en pequeños parques de atracciones, o que son sustraídos en los mismos domicilios o a la salida de los colegios si los padres se han retrasado. La idea puede ser también un ingrediente, como recurso narrativo para los desenlaces de las historias (ver punto Secuestros finales en los desenlaces en el anterior post), o un desencadenante que dará lugar a una búsqueda que puede ir por otros derroteros. Pero en muchos argumentos es la clave clave neurálgica de la trama y la sustracción seguida de la búsqueda inmediata dará cuerpo a toda la historia. El motivo del secuestro puede ser la petición de dinero por el rescate, pero a menudo la acción se produce con otros propósitos criminales, como el de alimentar el normal funcionamiento de redes de adopciones, o el de conseguir mediante esa coacción la entrega de datos cruciales de una empresa, o por otro motivo muy usual: el que lleva a mujeres que no pueden tener niños, con deseo maternal ya urgente, a decidir agenciarse uno por la vía rápida. Se incardina, por tanto, en el master plot antes citado y se roza o funde a menudo con otros argumentos tipo.


MADRE SIGUE BUSCANDO TRAS VARIOS AÑOS A SU HIJO DESAPARECIDO

Es una variante de la trama anterior, pero con una marcada diferencia: la historia no parte del secuestro y activa una investigación inmediata, sino que, many years later, la madre, que nunca renunció a encontrar de nuevo a su niño o niña, a pesar de la incomprensión del marido que ya pasó página, cree ver a un adolescente o joven que podría ser su añorado descendiente desaparecido. La historia puede derivar hacia el melodrama familiar (el choque entre padres biológicos y adoptivos, la incredulidad del sujeto en cuestión…), pero generalmente suele cruzar algún factor perturbador que reconduce la historia hacia el thriller doméstico: drogas, malas compañías, resistencia del individuo secuestrador a que se desbarate lo ya consolidado…


MADRE, TRAS MUCHOS AÑOS DE LUCHA, SIGUE EMPEÑADA EN ATRAPAR AL ASESINO DE SU HIJA

Estamos aquí ante un tipo de argumento que suele basarse, más o menos libremente, en una historia real, y, aunque podría ser un melodrama, suele virar también hacia el thriller sin perder su esencia dramática. Como en el plot anterior, la madre entabla una búsqueda tras muchos años (o la mantiene), pero ya no se focaliza hacia la víctima, sino poniendo en el punto de mira al criminal. Un tipo atractivo, de alma abyecta, mata a la hija de la protagonista (o a su hijo). En algunos casos sabemos casi desde el principio de quién se trata, pero no es posible atraparlo por falta de pruebas; en otros se desconoce su identidad, a pesar de que hay varios sospechosos. Pasan los años y muchos desisten, el marido, por supuesto, los padres, a veces, incluso la policía, pero la madre no. Terca, pertinaz, indesmayable, seguirá investigando por su cuenta, contratando  detectives y abogados, practicando la simbiosis con la prensa sensacionalista, reconciliándose con su ex (el padre de la víctima, siempre secundario) con el fin de que la ayude, activando todo lo que sea preciso para perseguir a su presa