Secuestros, venganzas, obsesiones y gente que no es lo que parece

La historia de la creatividad narrativa, o lo que es lo mismo, la invención de historias (totalmente imaginadas o inspiradas en la vida real) discurre, desde la transmisión oral hasta la era de los videojuegos digitales, cabalgando sobre las artes más nobles: el teatro, la poesía de los trobadores, la epopeya, la escultura en relieve o bajorrelieve, la pintura, el grabado y los aguafuertes, la música sacra, la ópera y la canción, la novela, el cuento, el cine, los productos televisivos…

serie mítica
Brideshead Revisited – Imagen en Flickr – licencia CC BY-NC 2.0

Cierto es que la nobleza de estos últimos podría ponerse en tela de juicio, ya que en los canales de televisión, sea cual sea el país en el que nos fijemos, no suele preponderar la calidad. Pero incluso la caja tonta —o quizá deberíamos decir ahora la plancha idiota— nos depara de vez en cuando alguna maravilla de la imaginación o un buen ejemplo de adaptación de obras de otras disciplinas. Dejando aparte lo que reverbera en la memoria con demasiada nostalgia como para permitir un juicio limpio —muchas series míticas de los tiempos del blanco y negro y el primer color, algunas realmente buenas—, recuerdo ciertas producciones difíciles de ver por aquí de la llamada generación de la televisión (que luego eclosionó en un gran número de directores de cine eminentes: Lumet, Mulligan, Frankenheimer, Penn, Ritt, Schaffner…), o series de hace ya varias décadas como Brideshead Revisited —quizá la mejor serie con argumento cerrado en episodios continuos de la historia—, Marco Polo, Will Shakespeare, I Claudius, Rich men, poor men, Tinker, Tailor, Soldier, Spy o Twin Peaks; o las magníficas temporadas de las no muy lejanas The West Wing, House o Rome; o los dos monumentos sobre la segunda gran guerra: Band of brothers y The Pacific, u otras más recientes como Boardwalk empire, Downton Abbey o The night manager. Podría citar muchas más.

Estamos de nuevo en un momento dorado para las series de televisión, e incluso ya se ha acuñado el término seriefilia para confrontarlo con el de cinefilia. Yo tengo mucho de lo segundo y poco de lo primero, aunque siempre es grato encontrar alguna buena pieza entre la masiva producción actual de series —a la que no siempre tiene uno acceso si no paga cuotas—, en la que empieza a dominar más la cantidad que la calidad y parece que se prefiera activar la adicción a tratar de seducir, y se busque explotar el potencial para emisiones casi perpetuas en modo random que proponer visiones ocasionales, tranquilas y ordenadas.

Y es que, perlas al margen, la televisión, y sobre todo la que se emite en abierto, sin cuotas, es terreno propicio para productos de ficción mucho más funcionales, muy alejados de los citados, elaborados a partir de patrones argumentales no muy variados, con estructuras y puestas en escena muy rutinarias y un diseminado de ingredientes recurrentes: en estas pautas se mueven los folletines o culebrones —la mayoría de sello latinoamericano—, buena parte de las series de producción nacional —que en mi opinión siguen mostrando demasiados modos y artefactos teatrales y cierto acartonamiento en los guiones—, casi todas las series policiales de episodios independientes de 50 minutos —muchas estadounidenses— o un alto porcentaje de los thrillers que se programan con preferencia en fin de semana y en horario vespertino.

Dentro de estos últimos, es posible diferenciar varias líneas de producción: los telefilms de catástrofes climáticas, geológicas o de origen cósmico, o los poblados por bichos asesinos en ríos, lagos y costas más o menos exóticas, las tvmovies de acción dura y trepidante dirigidas, según el marketing de los canales, al público masculino, o las películas televisivas pensadas para el segmento femenino de televidentes, que pueden ser de corte romántico o thrillers en los que serán mujeres las que lleven de manera clara el protagonismo, en papeles negativos o positivos (o incluso en ambos). A esta última gama de productos, los telefilms vespertinos que son thrillers con protagonismo femenino, es a la que me he referido en el post Carreras por el bosque, copas de vino y cuchillos de cocina y a la que dedico también este.

Reconozco mi simpatía por estas producciones televisivas que con insistencia y justicia proclaman la capacidad de las chicas para ostentar cargos de responsabilidad de diverso tipo y defenderse a sí mismas sin depender de maridos, novios y servicios policiales (aunque acepten de buen grado alguna ayudita). Eso sí: no destacan por la originalidad de sus argumentos y, como ya expuse en la anterior entrada, se confeccionan con un recurso excesivo a los mismos elementos: personajes, situaciones, espacios, momentos, desencadenantes, resoluciones…

Aunque siempre defiendo la originalidad, queda lejos de mí cualquier intención corrosiva con la lista de ingredientes que expuse en esa entrada y la enumeración de tramas que presento en esta. Porque, con vocación sintética, bien podríamos decir que desde Homero y Sófocles hasta Cervantes y Shakespeare hubo muchos remakes, y que después tampoco predominaron las innovaciones argumentales hasta por lo menos la época de los grandes autores de novela del XIX y la primera mitad del XX. Y aún así, lo de que haya mucha variedad en esa larga historia creativa podría discutirse, y hay quien lo hace. O sea, que, de ponernos en modo estricto, la lista de tramas básicas utilizadas por el thriller que propongo aquí podría quedar mucho más destilada si me diera por la abstracción.

Hablemos de tramas.

Creatividad en la ficción televisiva

Hay muchas listas de tramas modelo (existen diversas denominaciones en inglés: master plots, patterns of plot, models of plot, shapes of stories, story plots, main stories…) acuñadas por estudiosos de la narrativa, sobre todo literaria y cinematográfica, que reflejan con bastante lucidez observadora que a lo largo de la historia de la creación de argumentos de ficción, más o menos inspirados en la vida real, se ha recurrido a un número de patrones narrativos inferior al que tras un primer análisis nos parecería detectar.

Algunos se ponen estupendos y, con un exagerado ánimo de síntesis, limitan las tramas a menos de diez; incluso solo a cinco o incluso a tres. Otros creen ver 20, 30 o más. Y hay quien es capaz de listar más de mil. El grado de abstracción varía, como es lógico, pero la vocación común es hacernos ver que la imaginación, al final, casi siempre se reconduce a estructuras y modelos ya ensayados.

De hecho, hay incluso sistemas o máquinas para generar plots, o por enfatizar más la idea, para industrializar la invención de historias, que no son nada nuevo: ya a finales del siglo XIX y en los primeros años del XX se propusieron fórmulas, a veces complejas, para mecanizar la creatividad (como el PLOTTO de Wallace Cook o el Plot Genie de Wycliffe A. Hill), y actualmente se presume que el uso de software para manejar el combinado de esquemas y elementos de las narraciones imaginadas no es tampoco algo extraño, aunque no sea confesable más allá de experimentos.

Dejo para el siguiente post exponer (de manera desnuda, sin apenas explicaciones) una serie de listas de argumentos tipo sugeridas por diversos escritores, profesores y estudiosos de la narrativa, sin que ello obste a dedicar en el futuro unas entradas específicas a desgranar el contenido de algunas de esas aportaciones. A su vez, otra entrada posterior la centraré en las propuestas más extremas: las de espíritu industrial.

Pero para ver que de industria es de lo que hablamos, quiero dejar aquí una lista de tramas que no tiene pretensión alguna de ser canónica y solo nace de la observación. Supone bajar uno o dos escalones desde la abstracción (enfoque general) que se maneja en esas listas de argumentos tipo que expondré en la siguiente entrada —que son ideas simples o arquetipos—, y se refiere además a un segmento muy concreto de la creatividad narrativa: la de las tvmovies que son thrillers con protagonismo femenino programados generalmente por las cadenas en horario vespertino de fin de semana (con inicio no antes de las 15:30 ni final más tarde de las 21:00), aunque puedan tener alguna repetición nocturna otros días en cadenas adicionales.

Estas 41 tramas son el segundo saco que, irónicamente, sugería como parte de un juego para los guionistas que podrían proponer las productoras, adictas a los mismos patrones y elementos; elegir un tipo de trama de un saco y un puñado de ingredientes del otro, y ponerse a la faena; al fin y al cabo, parece que no haya mucho más terreno al que acudir en cuanto a argumentos y que los ingredientes (ver anterior entrada) se deban distribuir de modo similar a como se completa y condimenta un plato tradicional: ajo, cebolla, sal, pimienta, chorritos de aceite o vinagre, perejil, alguna otra especia o hierba… Eso si es que las productoras, como se sospecha, no utilizan ya sistemas parecidos pero más avanzados de generación automática de tramas, insertos en herramientas informáticas.

Antes de iniciar la lista, quiero dejar claro que aquí, como en el anterior post, utilizo indistintamente los términos argumento, historia, trama (o plot) e incluso tema, a pesar de sus diferencias. Cada una de esas palabras tiene en la narrativa su propio significado, pero creo que este no es el momento adecuado para precisarlas: deslindar su sentido no del todo equivalente es un propósito suficientemente interesante como para ceder esa puntualización a otro texto futuro, junto a una explicación sobre las fases de preparación de una novela o guión.

Vayamos con la lista, recordando, de nuevo que el asunto va de telefilms que son thrillers con protagonismo femenino.

Aunque todas son distintas en ciertos detalles, alguna historias tipo están más cerca que otras de ser master plots, es decir, patrones muy genéricos a los que se amolda lo narrado. Asimismo, hay argumentos que se solapan entre sí o que suelen fundirse o combinarse para armar la historia final, o que son variantes unos de otros. Pero si has visto este tipo de productos en la televisión, seguro que cada uno por separado te sonará.

41 esquemas recurrentes en las tramas de los thrillers vespertinos


MUJER CON MUCHOS ARRESTOS SIGUE LA PISTA DE UN CRIMEN MOSTRANDO GRAN OBSTINACIÓN 

Es uno de los argumentos más habituales en estas tvmovies. De hecho, se trata casi de un master plot que combina muy bien con buena parte de las demás historias imaginables. Por ejemplo, puede coincidir con la segunda trama aquí citada (el secuestro infantil) cuando este es solo un desencadenante y el episodio consiste precisamente en la búsqueda incesante del niño sustraído, pero se ajusta a todo tipo de acciones criminales. La protagonista investigadora puede ser agente o detective de la policía, o solo una profesional metida en un lío (lo que los americanos llaman in the middle) por causa originada en su entorno. Pero cuando alguien (o algo) la amenaza o cuando las sospechas de un crimen parecen recaer sobre ella o sobre algún allegado muy querido, será esta la que, con muestras de coraje indomable, persiga pistas sin tregua y consiga al final deshacer la confusión cazando al delincuente. Si en lugar de cuarenta tramas solo pudiera citar una, esta sería la elegida, porque engloba a buena parte de las demás.


ALGUIEN SECUESTRA A UN NIÑO

Es uno de los temas estrella. Niños que desaparecen en los parques, en recintos feriales de fiestas populares o en pequeños parques de atracciones, o que son sustraídos en los mismos domicilios o a la salida de los colegios si los padres se han retrasado. La idea puede ser también un ingrediente, como recurso narrativo para los desenlaces de las historias (ver punto Secuestros finales en los desenlaces en el anterior post), o un desencadenante que dará lugar a una búsqueda que puede ir por otros derroteros. Pero en muchos argumentos es la clave clave neurálgica de la trama y la sustracción seguida de la búsqueda inmediata dará cuerpo a toda la historia. El motivo del secuestro puede ser la petición de dinero por el rescate, pero a menudo la acción se produce con otros propósitos criminales, como el de alimentar el normal funcionamiento de redes de adopciones, o el de conseguir mediante esa coacción la entrega de datos cruciales de una empresa, o por otro motivo muy usual: el que lleva a mujeres que no pueden tener niños, con deseo maternal ya urgente, a decidir agenciarse uno por la vía rápida. Se incardina, por tanto, en el master plot antes citado y se roza o funde a menudo con otros argumentos tipo.


MADRE SIGUE BUSCANDO TRAS VARIOS AÑOS A SU HIJO DESAPARECIDO

Es una variante de la trama anterior, pero con una marcada diferencia: la historia no parte del secuestro y activa una investigación inmediata, sino que, many years later, la madre, que nunca renunció a encontrar de nuevo a su niño o niña, a pesar de la incomprensión del marido que ya pasó página, cree ver a un adolescente o joven que podría ser su añorado descendiente desaparecido. La historia puede derivar hacia el melodrama familiar (el choque entre padres biológicos y adoptivos, la incredulidad del sujeto en cuestión…), pero generalmente suele cruzar algún factor perturbador que reconduce la historia hacia el thriller doméstico: drogas, malas compañías, resistencia del individuo secuestrador a que se desbarate lo ya consolidado…


MADRE, TRAS MUCHOS AÑOS DE LUCHA, SIGUE EMPEÑADA EN ATRAPAR AL ASESINO DE SU HIJA

Estamos aquí ante un tipo de argumento que suele basarse, más o menos libremente, en una historia real, y, aunque podría ser un melodrama, suele virar también hacia el thriller sin perder su esencia dramática. Como en el plot anterior, la madre entabla una búsqueda tras muchos años (o la mantiene), pero ya no se focaliza hacia la víctima, sino poniendo en el punto de mira al criminal. Un tipo atractivo, de alma abyecta, mata a la hija de la protagonista (o a su hijo). En algunos casos sabemos casi desde el principio de quién se trata, pero no es posible atraparlo por falta de pruebas; en otros se desconoce su identidad, a pesar de que hay varios sospechosos. Pasan los años y muchos desisten, el marido, por supuesto, los padres, a veces, incluso la policía, pero la madre no. Terca, pertinaz, indesmayable, seguirá investigando por su cuenta, contratando  detectives y abogados, practicando la simbiosis con la prensa sensacionalista, reconciliándose con su ex (el padre de la víctima, siempre secundario) con el fin de que la ayude, activando todo lo que sea preciso para perseguir a su presa. Lo conseguirá si el guión es pura ficción, pero si la historia de base era real, será esta la que dicte si ello sucede o no; lo habitual es que sí.


FALSA EMBARAZADA TIENE UN PLAN

Seguimos con tramas que tienen que ver con la maternidad. En esta, una mujer que finge un embarazo se hace la encontradiza con una embarazada real y se convierte en su amiga y confidente. El plan de la maquinadora es esperar al parto real al objeto de hacerse con el bebé tras deshacerse de su cojín abdominal de atrezzo. Para ello, deberá eliminar a la madre auténtica y, ya puestos, si durante la puesta en marcha del plan logra seducir al marido con el fin de sustituir a la fallecida en el lecho conyugal, la operación saldrá redonda. Al fin y al cabo, el niño procreado sería el ya previsto por su padre. El choque se producirá entre las dos mujeres, madre real contra madre impostora, y triunfará la verdadera.


RED ORGANIZADA DE ROBO DE BEBÉS SIGUE HACIENDO DE LAS SUYAS

Ya hemos visto varios argumentos que inciden en el secuestro o robo de niños, pero aún nos faltan dos. Uno es el que presenta la actividad delictiva de una red de tráfico de niños, que suelen darse por fallecidos en los hospitales de maternidad con el propósito de utilizarlos en transacciones con personajes ávidos de una descendencia que no pueden generar por sí mismos. Algún fallo de operativa activará en una madre la sospecha de que su bebé no murió, momento a partir del cual tendremos lanzada ya la trama master de investigación que, por supuesto, tendrá final feliz. También podría tratarse de una red de tráfico de órganos, pero eso suele ser demasiado escabroso para los telefilms vespertinos, ya que esa motivación impediría que el bebé finalmente fuera encontrado (al ser robos de utilización inmediata). Este tipo de argumento generalmente lanzará el tercer tema citado —la madre que años después seguirá buscando a su descendencia sin desfallecer—, pero también podría activar una trama rápida de búsqueda que diera con el bebé mucho antes de que ingresara en Harvard o Yale.


AGENCIAS DE ADOPCIÓN OCULTAN MÉTODOS CRIMINALES TRAS SU IMPECABLE FACHADA

El último argumento centrado en delitos que tienen como objeto a niños tiene ciertas concomitancias con el anterior en su planteamiento inicial: nos presenta a una organización privada aparentemente respetable que se dedica a gestionar solicitudes de adopción de niños, muchas veces extranjeros, destinados a parejas que no han podido tener descendencia. La actividad puede centrarse en estafas —pagos adelantados de importe elevado que luego no tienen entrega y con volatilización subsiguiente de la oficina—, robos —niños entregados que luego son secuestrados y devueltos al stock de la empresa—, secuestros en origen que son opacos a los compradores… De nuevo, veremos en estas historias como una de las madres vocacionales investiga sin arredrarse las zonas oscuras de la organización hasta desenmascararla: generalmente será la biológica, decidida a recuperar al niño, pero también podría perseguir al consorcio criminal la adoptiva, al constatar el engaño, y aunque ello le suponga malograr esa opción de maternidad. Lo que sí es probable es que, cazada la organización, la madre real ofrezca a la adoptiva formar parte de la vida del niño o niña.


PRESUNTO HIJO DESCONOCIDO APARECE EN LA PUERTA

Los hijos ya están más creciditos, pero en este caso la historia nos crea la duda de si realmente el que llama a la puerta es realmente descendiente o no de quien la abre (si no es la criada o ama de llaves). Nos adentramos en el fabuloso mundo del ADN, ahora que eso del chequeo del desoxirribonucleico va más rápido y resulta más fiable. Pero esa prueba, como casi todo en el mundo de las tivimuvis, se puede falsificar con habilidad (cambio de muestras, por ejemplo), o puede alterarse la nota del resultado antes de que llegue a su solicitante, sea en modo manual o por invasión de espacio virtual si, como es frecuente hoy en día en el thriller poco exigente, se dispone de un hacker a mano. El presunto hijo (o hija), si no lo es —de serlo estaríamos probablemente en un melodrama—, se estará moviendo con ánimo de aprovecharse de la vida de otros (los presuntos padres suelen ser muy acomodados) o, si fue una chica la que llamó al timbre, podemos entrar en fusión con otra de las tramas vista más adelante: la de la sustitución —una quiere la vida de otra, la presunta hermana—, en la modalidad de contienda intergeneracional (porque la oponente será la madre).


HERMANA CON PASADO OSCURO VUELVE A CASA DE SU IRREPROCHABLE HERMANA, PERO…

Quien llama en este casa a la puerta es de la familia, no hay duda —a veces incluso es una gemela o melliza—, pero tuvo que salir del clan por algún acontecimiento luctuoso del pasado o por algún conflicto determinante de rotura familiar. Y aunque la relación fraternal puede ser solo un detalle más dentro de una trama de sustitución de una mujer por otra (argumento visto más adelante), la variante aquí consiste en que se plantee la duda de si la peligrosa o perturbada es la que ha llegado o, ¡sorpresa!, ¡sorpresa!, la que habita la morada. ¿Qué pasó hace unos años? ¿Quién fue la que empujó a alguien por las escaleras? ¿Quién estropeó a quién una relación sentimental? El desenlace puede ser un giro de guión inesperado (aunque suela intuirse), pero también es posible que asistamos a una evolución gradual de la presunta cuerda que nos irá mostrando su psicosis signo a signo.


MUJER JOVEN BUSCA A SU MADRE BIOLÓGICA

En este argumento ya no importa el asunto ADN, porque la filiación estará reflejada en algún expediente no público, o de consulta restringida si se trata de una adopción, o quizá ni siquiera tenga reflejo si el conflicto deriva de un robo de niños (lo que nos daría la trama inversa a la de madres que buscan a sus hijos). Aunque este tipo de historia también suele ser terreno de melodrama, puede incidir en el thriller si algún elemento turbio contamina la acción, como el propio origen delictivo del cambio de maternidad, la resistencia de la madre adoptiva si es una dama posesiva o del padre adoptivo si es un político o cacique corrupto, o las aviesas intenciones de la indagadora, que casi siempre es del sexo femenino. Recordemos que en este tipo de telefilms las mujeres lo copan casi todo, sea positivo o negativo, excepto el segmento de los maltratadores domésticos y el de los corruptos que se aprovechan de la vida pública.


MADRE BIOLÓGICA CAMBIA DE OPINIÓN Y QUIERE RECUPERAR A SU HIJO

Es una trama que, aunque sigue un vector inverso al visible en el argumento anterior —encajando de nuevo en el plot habitual madre busca hijo—, se despliega a partir de una misma intención: unir lo que es de la misma pasta biológica y un avatar del destino, querido o forzado, separó. De nuevo, para que del melodrama potencial se deslice hacia el thriller, el argumento debe mezclarse con conflictos de tinte sucio o delictivo, como la psicosis de la madre real o de la adoptiva, sucesos del pasado que justifican las acciones de recuperación, robo de niños o adopciones forzadas en pleno postparto… A diferencia del tipo de argumento centrado en las organizaciones de adopción fraudulentas, aquí el modo de producirse el cambio de madre no es crucial en la historia, que se fundamenta en el plan de recuperación y, en buena parte del metraje, supondrá, como en la trama de la falsa embarazada, un choque entre madres.


MUJER ATRACTIVA QUIERE LA VIDA DE OTRA, PORQUE LA MERECE MÁS QUE ESTA

Es otro de los argumentos estrella, como ya he adelantado, y bien podríamos decir que anda cerca de ser otro master plot. En este caso no se dará protagonismo a una investigación defensiva o recuperadora, sino que asistiremos, en paralelo, a la ejecución en vivo del plan de la malvada (la sustitución) y a la operación de defensa de su oponente (la neutralización del propósito de la invasora por parte de su víctima). La delincuente, a la que el destino le ha negado lo que se merecía, puede ser la hermana pequeña descarriada de la mujer que tiene una vida plena y envidiable —marido perfecto, trabajo próspero, prestigio social e hijos encantadores—, pero la aprendiz de arpía también puede encarnarse en una compañera de trabajo, una antigua amiga, una nueva vecina, una reciente compi de gimnasio o una prometedora profesora, niñera o cuidadora que…


NIÑERA, ENTRENADORA, ENFERMERA, PROFESORA O CUIDADORA EJECUTA SU PLAN DE REEMPLAZO

Se trata de una variante del citado patrón de trama sobre planes de sustitución, en su modalidad de invasión doméstica. Aquí, el caballo de troya no es un armazón de madera que encierra a los enemigos, sino que, una vez dentro, trota, galopa y relincha por sí mismo. En este tipo de historia, la chica atractiva y modosita que se ofrece como canguro, niñera, profesora, enfermera o cuidadora va conquistando terreno dentro del hogar ganándose primero una imagen de profesional irreprochable (qué buena elección parece), después la de personaje imprescindible (vaya chollo), posteriormente la de personaje inevitable (me da que se está pasando un poco y es rarita) y finalmente, tras las consabidas disculpas por perder la fe en ella y alguna mascota despanzurrada, la de incordio incrustado (tenemos que despedirla), hasta convertirse al final en el mismísimo demonio dentro de sus vidas (o la matamos o nos mata). El ánimo de la ínclita suele ser el de suplantar en la vida a la matriarca del hogar elegido (porque yo valgo más, y me vale el mismo marido actual y sus adorables hijos, que me quieren y se enfadan si me amenazan con darme puerta), pero en la historia también puede introducirse una motivación justificadora mas potente, como que la susodicha sea la madre biológica de los niños, o trame una venganza por alguna fechoría sufrida en el pasado a manos de la feliz reina de la casa, o necesite dar rienda suelta a alguna otra pulsión larvada que pueda calmar cebándose en la pareja por ser sus miembros quienes son o por ser como son.


FISIOTERAPEUTA O ENTRENADOR PERSONAL PRESTA SERVICIOS DEMASIADO PERSONALIZADOS

Puede parecer el mismo argumento que el anterior, cambiando el sexo del perturbado, pero la diferencia clave reside en que su plan no será de reemplazo en la unidad familiar (los tíos no son tan domésticos), sino solo de dominio de una mujer que ha caído en su tela de araña, que puede haber sido tejida en un gimnasio, en su empresita de entrenamiento físico personalizado —anunciada en el vecindario o en la red, o recomendada por alguien del entorno— o durante sus servicios como fisioterapeuta a domicilio. En los tres casos se tratará de una persona de rostro atractivo (mejor si tiene un puntito insano) y con tableta de chocolate incorporada en el medio vientre. La trama se centrará en las maniobras que el musculado profesional realizará con el fin de ir quitándose de encima a los personajes que le estorban por interponerse entre su amor (o insecto cazado) y su ego: la amiga confidente de la chica (con grandes números para morir por sus serviciales intentos de ayuda) y el novio guapo y solvente (que casi seguro se salvará tras llevarse algún que otro susto o mamporro). Este tipo de historia es de las más socorridas si se quiere integrar un buen pack de los ingredientes recurrentes ya vistos en la anterior entrada (chica galerista o fotógrafo, nuevo novio abogado o constructor, muerte de la amiga confidente, copas de vino, footing, piedra —en este caso mancuerna—o disparo final, alguna carrerita por el bosque…). ¿Que por qué el cachas hace lo que hace? Pues porque era gordo de niño y se burlaban (y por eso se dio al masaje o al fitness) o porque su padre maltrató a su madre, o por…


TIPO OBSESIVO MANTIENE ENFERMA A SU CHICA PORQUE LA QUIERE

Puede ser igualmente un fisioterapeuta, cuidador o entrenador personal, pero también un nuevo marido con un ánimo posesivo que no mostró durante el corto noviazgo. Lo que es seguro es que se revelará como un consorte muy atento y servicial llevando siempre caldos y medicinas a los aposentos de la lesionada, o de la novia o esposa, recluida en cama por su percance físico o tras la primera intoxicación que habrá podido tener como vía un batido, un pastel, un refresco en la nevera, el azúcar de un frasco, la mantequilla de cacahuete o los cereales del desayuno. Todo, hasta que, decepcionado por la ingratitud de su cromo de colección cuando esta ya se barrunta que algo no cuadra, se enfade con la chica y decida darle pasaporte, demostrando que además de abnegado cuidador es un maestro habilidoso en el manejo de la jeringuilla. Eso sí, antes de matar a la susodicha, siempre hay que hacer saltar la gotita de la aguja con el fin de que no haya burbujas en vena: las cosas, si se hacen, se hacen bien. Y así, a por otra fémina para el álbum, a ver si esta se deja cuidar mejor y luego lo agradece. Por supuesto, por mucho empeño que ponga el demente —en el trauma seguro que tuvieron que ver algo mamá o papá—, la protagonista de la historia será siempre la chica, que pondrá fin a la carrera del obseso aunque para ello tenga que arrastrarse de la cama hasta hacerse con el arma estrella de las tvmovies: un cuchillo de cocina. El tipo suele morir, pero si no es así, lo veremos al final en su celda evidenciando que persiste en sus obsesiones.


MARIDO O NOVIO MALTRATADOR PIERDE ESPOSA O NOVIA PERO NO RENUNCIA A SU POSESIÓN

Escenas de maltrato repetidas empujan a la protagonista a llenar unas maletas, coger a sus vástagos y poner tierra de por medio con su inquietante marido o pareja, que suele ser un profesional prestigioso, generalmente médico (otro habilidoso con la jeringuilla), constructor o abogado. Este, por supuesto, no renunciará a su propiedad e irá detrás de su chica, no con la intención de matarla, sino porque es suya, su saco de boxeo particular. Todo sin años de por medio. Simple, directo, cortante. Y sabemos quién ganará (que es lo que queremos, por supuesto).


EX MARIDO O EX NOVIO CONVICTO SALE DE PRISIÓN Y BUSCA A SU CHICA PORQUE LA QUIERE… MATAR

No es más que una variante de la trama citada de huida de la mujer del marido o novio maltratador, (llevándose a sus hijos, si los tiene). En este caso, como el compañero o consorte habrá penado ya varios años en la penitenciaría, la protagonista habrá dispuesto de tiempo suficiente para desaparecer y consolidarse en su flamante nueva vida: nuevo pueblo, nuevo trabajo —muchas veces en tienda, bar o cole—, nuevas amistades y nuevo novio, blandito pero dispuesto a ayudar; incluso distintos nombres y apellidos. La salida del trullo del maltratador (o su fuga, que tanto da), ávido de recuperar su posesión con el propósito de dominarla o, mucho mejor, destruirla, traerá el drama al idílico villorrio —qué habitual es que sea en la costa este de los EE.UU., con un bonito puertecito deportivo en el que tanto apetece comer langosta— y obligará a la protagonista a defender su morada poniendo en juego todo su coraje maternal y/o su instinto de supervivencia.


COMPAÑERA DE INSTI (O SEA, DE SCHOOL) RESULTA SER UNA PSICÓPATA

La enseñanza secundaria coincide con la explosión hormonal de los hasta ese momento tiernos infantes y, por tanto, es el momento idóneo para que empiecen los ensayos sobre la maldad y la bondad, la fortaleza y la debilidad, el liderazgo y el gregarismo, la sumisión y la posesión… Si además ponemos muchos móviles de esos inteligentes —como sustitutos de sonajeros, barbimuñecas y camioncitos de juguete— y unas cuantas redes sociales en las que colgar tonterías, la cosa se calienta. La trama más habitual que suele discurrir en este ambiente suele ser la de una chica popular que arrastra a una corte de otras chicas que tienen menos carácter, torciendo su natural buena pasta. Ello llevará a un acoso que acabará en suicidio o a un homicidio si el asunto de la presión se les va de las manos. Y de ahí al imperio de la ley del silencio, impuesta por la lideresa, que se mantendrá hasta que una de las chicas, la que tenga más remordimientos, rompa el círculo de complicidad y acabe con la opositora a arpía, evitando que en el futuro se nos escape a otro plot y se convierta en una viuda negra o en la chica que quiera la vida de otra. Este argumento también podría ser cosa de chicos, pero no es frecuente en esta criminalidad de sobremesa, campo casi exclusivamente femenino. Al final, la peligrosa, si no muere, también nos despedirá al final del film desde una habitación de sanatorio penitenciario o celda de presidio tramando nuevos planes o insinuándose al celador o carcelero (pero esa sería ya otra historia).


PERCANCE EN LA HERMANDAD UNIVERSITARIA

Pasamos de curso, pasamos de curso, pasamos de curso y así hasta que dejamos la school y nos vamos al college. Aquí, los alumnos ya son mayores, por lo que debería discurrir todo de modo más sosegado y entrado en razón. Nada de celos, fuera contiendas por chicos o chicas, acoso cero, sin trampas que buscan lograr aprobados o que otros suspendan, que luego todo esto puede acabar en tragedia. Pero, como eso nos fastidiaría las tramas criminales, recurrimos a una de las instituciones americanas por excelencia (aunque nadie sabe para qué sirven, ahí están): las hermandades universitarias. Alpha Pi, Delta Omega, Beta Ypsilon… De acuerdo, no son Skull and Bones, que te puede llevar al despacho oval a cambio de soportar alguna que otra vejación, pero la esencia es la misma. Y ese cerrado caldo de cultivo es ideal para que las miserias del insti sigan vigentes, la lideresa perturbada lleve por el camino de la perdición a las chicas más modositas que a pesar de ello quieren molar (o se conforman con integrarse en el entorno de quien más mola) o el chico que sigue queriendo ser el más popular imponga su autoridad social. Pero, como estos telefilms los protagonizan siempre las mujeres, esta modalidad universitaria de la trama tipo anterior casi siempre transcurre en un club de chicas.


ESTUDIANTE ES ACOSADA EN LA RED O MEDIANTE EL USO FRENÉTICO DE MÓVILES

No siempre el escenario criminal postadolescente tiene que desarrollarse en institutos o universidades. Si lo que se busca es mover la acción en mundos cerrados y malsanos, nada mejor que el más abierto de los mundos: el de Internet, y en especial, el de las redes sociales. Unas fotos pícaras enviadas como juego entre dos enamorados pueden acabar llegando a toda una clase o ser pasto de una legión de ociosos followers, friends, likers o contacts, lo que dará lugar a muchos jijijís acompañados de miraditas de reojo, y a un buen bajonazo emocional de la fotografiada que lo mismo puede acabar en gran drama. O puede que el vídeo de algún smartphone eche humo de tanto grabar palizas, estiramientos de pelo o demás guerrillas de párvulos creciditos con la intención de colgarlas en los diversos escaparates de la tontería vital y virtual. También es posible que el acoso surja tras el tonteo anónimo que permite el chat o el skype. Por supuesto, todo esto es compatible con el insti y con el club de chicas Gamma Beta Psi. Aunque, para letras griegas, nada sería mejor que denominar a la hermandad Ji Ji Ji. ¿Y aquí quién investiga? Pues la propia acosada, o su madre, o su mejor amiga. Por descontado, los chicos, malos o buenos, de guarnición.


ESTUDIANTE CARISMÁTICO Y POPULAR ACABA REVELANDO SER MALA GENTE

Sí, sé que he dicho antes que en los homicidios de sobremesa sobre estudiantes los psicópatas varones no tienen sitio, pero a veces alguno, con un papel secundario, asume ese rol. La manera de encajar este tipo de argumento y centrarlo en la maldad masculina del joven es que la importante en la trama sea, por ejemplo, la madre de un hijo al que el psicópata le ha tomado afecto, convirtiéndose en su mejor amigo. Como el vástago es de los raros que sale poco y lee mucho (¡qué tragedia familiar!), pues en la familia esta relación es bien vista, hasta que se constata que quien está conquistando terreno es el mismo diablo. El menda suele fastidiarla en su plan desde el momento en el que se insinúa a la dueña de la casa en la piscina —porque esas casonas siempre tienen buenas piscinas— o yendo de copiloto si la protagonista le ha propuesto llevarle a algún sitio en su coche (generalmente un monovolumen o todoterreno). Por lo demás, cerca o lejos de la piscina, nada nuevo bajo el sol. Eso sí: el propósito del guapo ladino no suele ser su inclusión en la familia de modo definitivo (como ocurre en las tramas de sustitución femenina), sino que busca divertirse, dominar, manipular y obtener beneficios hasta que el juego le canse. La heroína, emperadora de familia, acabará con su patológico hobby.


HIJA PRESENTA EN CASA A NOVIO QUE RESULTARÁ SER UN PSICÓTICO

Aquí ya encajamos de nuevo en el patrón: el novio parece majete al principio a ojos de los padres, siempre recelosos con los primeros escarceos amorosos de su niña, pero comprensivos, no en vano sienten nostalgia al acordarse de ellos mismos cuando hacían eso o algo peor: largarse a una comuna en la bendita era de las flores en el pelo que cercenó el maldito Manson o habitar colectivos activistas anti lo que sea bien ahumados al humo de cannabis. Pero poco a poco el apolíneo novio se irá revelando como un elemento pernicioso que pone en peligro la vida de su amadísima descendiente. Digo que encajamos en el molde, porque el protagonismo recaerá en la madre o en la propia hija: será una de ellas la que al final desenmascare al enemigo y lo ponga a recaudo de la policía. O también puede ser que madre e hija colaboren: en estos casos, partirán de una mala relación, propia de los tiempos de la adolescencia, y acabarán siendo amigas para siempre.


NOVIO LLEVA A NOVIA A CASA DE SU MADRE, QUE QUIERE SEGUIR SIENDO LA HEMBRA ALFA

Es la versión trastocada del plot anterior, pero no por ello se nos desvía del protagonismo femenino. Lo llevará la propia novia, que luchará contra su némesis, la madre de su enamorado amigo, mujer de carácter dominante, de buen ver, generalmente viuda, que aparentemente se congratulará de la felicidad de su tierno y crecidito infante, pero, día tras día, irá dejando claro que nada ha cambiado, que el niño es suyo y que a la pelandusca que quiere arrebatárselo le ha llegado el turno de morir. De nuevo, como en otros argumentos, mujer contra mujer y cruz de navajas, o, mejor dicho, cruz de cuchillos de cocina, mandoblazos con sartenes o esgrima con atizadores de chimenea.


NOVIO LLEVA A NOVIA A CASA DE SUS PADRES, PERO ELLA ALBERGA MALAS INTENCIONES

Es otra modalidad del mismo plot, que igualmente nos deparará un combate femenino, aunque no tan marcado sobre dos contendientes como en el argumento anterior. El protagonismo lo llevará la propia perturbada, que tratará de enfrentar a su amado contra sus progenitores, objetivo para cuya consecución no parará en barras. El novio despistado tardará en entender la jugada (es lo que tiene el sexom que nubla las entendederas y gripa la intuición), pero al final lo conseguirá con el apoyo de su madre y la ayuda de alguna buena amiga y confidente o de su antigua novia, que le sigue queriendo y al final lo recuperará cuando el niño abra por fin los ojos y sepa lo que más le conviene.


NUEVO NOVIO DE LA PROTAGONISTA RESULTA QUE NO ES TRIGO LIMPIO

Seguimos en el territorio argumental de los novios o novias que encierran intenciones demoníacas o llevan el virus de la perdición en su alma enferma. La mujer que protagoniza esta historia —una señora consolidada, lejos ya sus años de adolescencia—, que o ha enviudado o está divorciada, se resistía a iniciar una nueva aventura, a pesar de las presiones de su amiga confidente (la que siempre pregunta que cuando tiempo hace que no has echado un…), pero finalmente ha conocido a un hombre alto, apuesto, con sonrisa perfecta, mandíbula tranquilizadora, solvente, con una profesión de las que molan —médico, psiquiatra, abogado, agente de bolsa, arquitecto, constructor…— y que parece interesado en ella. Primero será que no, luego que puede (siempre chequeando avances con su amiga y dos copas de vino o un poco de footing en chándal) y al final que sí. Pero, una vez confirmado el acuerdo, el demonio se irá revelando como tal, detalle a detalle: tomará decisiones unilaterales por los dos, como elegir en el menú de la carta o decidir unas vacaciones; le molestará que ella tenga su propia vida (comidas, cenas o reuniones de trabajo); preferirá que ella no trabaje y se quede en el hogar… Posteriormente, empezará a dejarse ver poco por casa, llegando siempre tarde y encadenando supuestos viajes de negocios. Lo más suave que puede pasar es que tenga una amante, la nueva que le sustituirá, pero también puede ser que solo busque dinero, lo que al menos confirmaría que no es un psicótico: solo un canalla, con la mente en su sitio. O también podría ser un bígamo que mantiene siempre dos matrimonios o parejas de hecho en vigor y mata a alguna de las esposas o compañeras cuando ya ha elegido a la siguiente, o sea, un desequilibrado de los que manejará con habilidad la jeringuilla y los frascos de pastillas (en cuyo caso sería como una viuda negra, pero con testosterona).


VIUDA NEGRA DE BUEN VER NOS MUESTRA SUS ARTES DE CAZA

Si, como he indicado, existen tvmovies en las que un varón solvente y acomodado mantiene dos esposas y capta a la siguiente cuando decide liquidar a la más antigua, resultan mucho más relevantes en la creatividad del telefilm (como en la cinematográfica) los argumentos que se sustentan en las actividades de las denominadas viudas negras, mujeres con empaque que honran tan arácnida denominación coleccionando aventuras con hombres a los que desposan, eliminan y saquean, o saquean y eliminan, que tanto da y solo cambia el modus operandi: seguros de vida y herencias requieren la muerte previa, mientras que donaciones o inversiones en vida precisan anteponer el desembolso a la defunción forzada. Si bien en el cine el protagonismo se lo pueden repartir la cazadora y su segunda o tercera presa masculina, en el telefilm vespertino impera la primera con distancia respecto de sus víctimas. Como variante, a fin de reforzar aún más el protagonismo femenino, puede haber una damisela que ayude al novio o marido en peligro, porque lo aprecia, lo ama o es su hermana, o porque es la viuda de una de las víctimas anteriores.


MUJER SE DA UNA ALEGRÍA NOCTURNA Y LUEGO EL DESPECHADO SE CONVIERTE EN ACOSADOR

Lo del sexo de una sola noche no es solo cosa de hombres. Si la protagonista está divorciada o sale de una relación tormentosa y lleva tiempo en el dique seco, estará en situación propicia para que acepte salir más y conocer a alguien, instada por su amiga confidente y por el efecto de unas cuantas copas de vino. Una noche de bar regada con alcohol puede ser el modo perfecto para acabar en el lecho de un maromo desconocido, sin reticencias. O también es posible que, harta de conocer hombres insuficientes, pruebe con un sitio web de citas y encuentre por fin a quien podría ser la solución. La tercera situación de partida consistirá en que viva un momento crítico en la relación con su marido y se deje caer en los brazos de un nuevo compañero de trabajo, un bonito ejemplar de gimnasio o un hábil topezador de supermercados o arreglador de motores de coche oportunamente averiados. Pero, en cualquiera de estas tres vías, la línea argumental nos llevará al arrepentimiento de la chica: al día siguiente no se ve todo igual que con esas harturas de vino o chupitos de tequila, lo del chat no acaba de convencer porque es ridículo o la crisis marital no parece de sopetón tan grave una vez testadas las sensaciones de la infidelidad. Por tanto, al mozetón hay que darle puerta con buenas maneras. Lo malo es que no se dejará, porque es de los que no admite reseteo: es la mujer de su vida, cree que hay una conexión especial entre ellos y no acepta que lo tiren como un trapo. Inmune a órdenes de alejamiento, persistirá siguiendo y acosando a su amor hasta que esta tome cartas en el asunto y le haga frente, viendo la ineficacia del cuerpo policial local, que no podrá hacer mucho más mientras no haya delito. Lo que no sabe el perturbado (otro con trauma infantil o juvenil) es que su destino final es un balazo o una cuchillada en un escenario tan poco teatral como un salón, una escalera o una cocina. Eso por meterse con quien no debe. En cuanto a la versión inversa en sexo (esquema Fatal Attraction: Michael Douglas acosado por Glenn Close), puede darse igualmente en estas tvmovies a condición de que el protagonismo lo lleve la dama obsesiva.


CHICA JOVEN Y DE BUENA FAMILIA QUEDA EMBARAZADA DE CHICO DE MENOR CONDICIÓN

Aunque se trata de un argumento con un punto de partida similar al antes citado de la hija que lleva a casa a novio psicótico, en este caso lo que más importa es el choque de clases sociales. El padre suele ser un senador o empresario millonario (turbio, siempre turbio) y la madre un cero a la izquierda que no desea contrariar al patriarca, no vaya a ser que pierda el elevado nivel de vida que su consorte le garantiza. La carne de este tipo de argumento es, como otras, más propia del melodrama, pero en el telefilm de sobremesa y merienda se cocina siempre añadiendo ingredientes para acercarlo a la trama criminal: el padre presiona con el propósito de que se practique un aborto, o cede al niño en adopción con la firma de la hija aprovechando la laxitud de los calmantes hospitalarios postparto… No es que este señor acomodado sea otro psicópata más, sino que desea mantener su buen nombre impoluto, porque, como todo hombre de éxito, tiene aspiraciones políticas. No se saldrá con la suya, la joven madre logrará ser madre al final y la sociedad se ahorrará un corrupto más malversando dinero.


MUJER QUE PARECE PRESA DE CRISIS PSIQUIÁTRICA YA VIVIDA HA RECAÍDO O HAY LUZ DE GAS

Suele ser muchas veces solo un ingrediente (ver el elemento Madres que estuvieron en tratamiento por perder un hijo y…, en la anterior entrada) de alguno de los argumentos citados, que permite tensar la historia en su tramo medio —la protagonista dice ver o sospechar de alguien pero nadie la cree y menos si está reciente su pasado psiquiátrico ocasionado por un aborto, accidente con pérdida de hijo pequeño o hecho similar—, pero también puede constituir la esencia de la historia si la veracidad o no de la propia dolencia psíquica presunta es lo que más importa en el devenir del argumento. Cuando es solo un ingrediente, la mujer acabará demostrando a su marido pusilánime y al detective escéptico (o cansina pareja policial descreída) que tenía razón, resolviendo ella sola el asunto. Por el contrario, si esta idea se utiliza como masa madre de la trama, en esta nos harán dudar de si realmente la señora está o no desequilibrada. A veces lo estará y se verá al final, pero en otros casos alguien de su entorno irá haciendo movimientos y trastocando elementos al objeto de que ella llegue a creérselo, intoxicada por alguna nueva modalidad de ese efecto luz de gas que tan bien manejaron en el cine clásico los recordados Anton Walbrook y Charles Boyer.


AMNESIA TEMPORAL IMPIDE DESCUBRIR AL AUTOR DE UN CRIMEN O TENTATIVA

Una mujer tiene amnesia de hechos recientes, desde que sufrió un accidente de carretera provocado o fue objeto de un trastazo en un intento de asesinato o de robo. Por eso no recuerda lo que le pasó e ignora, aunque sea solo de momento, que alguien de alrededor, de esos que más dicen quererla y más comprensivos se muestran, es el autor de su percance. Retazos de la escena le irán viniendo poco a poco, haciéndole sospechar y lanzándola a una indagación que supondrá un tour de force con el criminal que vive al descubierto en su entorno pero oculto por la excedencia neuronal de la mujer. Para que el plato no sea soso, este tipo de argumentos suelen servirse con alguna otra derivación a modo de guarnición, como, por ejemplo, la idea del cuidador obsesivo con intenciones postradoras.


INESPERADA AMNESIA PROFUNDA PERMITE EL GRAN CAMBIAZO

Si la amnesia derivada del accidente de coche es profunda y nuestra querida protagonista no sabe ni cómo se llama ni reconoce a nadie de su entorno, la ocasión es magnífica para que un grupito de personas confabuladas finja ser ese círculo familiar y social que estará a su lado, la apoyará y hará todo lo posible para que se restablezca, instalándose con ella en la mansión familiar o en el vecindario. El objetivo que traza el malvado frente conspirador suele consistir en beneficiarse de un seguro de vida o de una herencia (que deberán formalizarse), lo que requerirá que la desmemoriada pase a mejor vida en el momento oportuno. Pero, como siempre ocurre en los thrillers con amnesia, tendrá volutas de recuerdo y poco a poco irá atando cabos hasta recobrar de golpe la información de su disco duro cerebral, a tiempo de poner al equipo criminal a disposición de la policía (esa pareja de agentes que al principio habrá sido escéptica, algo necesario si deseamos que nuestra amnésica heroína se salve a sí misma).


ASESINO EN SERIE ATACA DE NUEVO O QUIZÁ SEA UN IMITADOR

Esta trama no es propia del telefilm: arranca de algunos conocidos psicothrillers cinematográficos, pero acabó hallando en las tvmovies un cómodo retiro en el que residir sin demasiadas exigencias para los guionistas. Zodíacos, tarots, escenas inspiradas en cuadros, mensajes en los cadáveres, bichos junto a los cuerpos, trocitos de ropa, mechones de pelo o dedos que nutrirán una colección… En ocasiones, el concienzudo criminal, fetichista o juguetón, es un nuevo caso en la comisaría asignado a la detective protagonista —aquí la solemos traducir como inspectora, ignoro por qué, como si tuviéramos que españolizar los organigramas americanos intentando que el NYPD, el LAPD, el SPD de Seattle o el TPS de Toronto parezcan la Nacional o la Benemérita—, pero en otros parece que estamos ante un renacido de las cenizas por replicar los usos y costumbres de un asesino anterior, al que se daba por muerto, o afrontando los planes de un imitador, si el cadavérico estado del anterior matarife no admite dudas o el autor original de ese murder style es un convicto que sigue en prisión. Por supuesto, en este último caso tendremos una de las escenas obligadas: visita a la cárcel para hacerle una entrevista al monstruo, a ver si se aviene a soltar alguna pista o consejo en un arranque de mentoring penitenciario y ayuda así a la detect…inspectora. Y seguro que no se nos libera de otro momento casi imprescindible, antes del desenlace o tras este: contemplar en el domicilio o guarida del orate la capilla de su obsesión: una pared llena de recortes de periódico sobre la víctima propiciatoria con circulitos y flechas de rotulador señalándola. O si nos ponemos más barrocos, unas velitas, para dar el toque decorativo (de esas de guionista, siempre encendidas, que también sirven para ambientar bañeras).


ESTA CASA TIENE UN PASADO CRIMINAL

Dentro del subtipo de trama que tiene una vivienda o el vecindario de una coqueta urbanización como gran protagonista —lo que podríamos llamar el thriller inmobiliario televisivo—, siempre hay una pareja que entra a vivir en una vieja casa —grande, con varias plantas, con sótanos con telarañas, necesitada de reformas—, que ha quedado vacía, en venta o subasta. Quizá huyen de algún susto de ella con un acosador o violador, o la chica que tiene nuevo novio escritor que necesita aislarse, o la que escribe relatos o hace ilustraciones es ella y quiere regresar tras algún episodio que la postró en depresión, o solo huyen de la urbe porque quieren recobrar la paz de sus primeros años de matrimonio (aunque uno de los dos, generalmente ella, no esté entusiasmado con ello, y tampoco los hijos, separados de sus amigos). Tras este original punto de partida y la elección de estancias por la apática prole, la trama será tan sencilla como que un tipo se deje caer por allí y les haga la vida imposible. Suele ser el anterior propietario, o el hijo de los dueños que perecieron en la casa (asesinados por él, claro), o el padre de unos hijos que desaparecieron allí (por su causa, por supuesto) u otro personaje con antecedentes siniestros. La casa necesitará una mano de pintura, unos toques de carpintería y unos ajustes en el tejado, por lo que… ¿por qué no ofrecerse para la rehabilitación? El individuo ocultará que quiere recuperar la casa, y como la vía judicial le parece lenta o prefiere no entablar más relaciones con la ley, hará todo lo que esté en su mano para conseguirlo sin miedo a traspasar líneas rojas. Ocurre que ha topado con una mujer implacable que no lo permitirá y…


ESTA CASA TIENE UNA PUERTA AL MÁS ALLÁ… O SOLO LO PARECE

Como variante al anterior trama, con el mismo punto de partida, el peligro, aparentemente, no será real, sino que vendrá del más allá. Puertas que dan a estancias oscuras, ruidos que estremecen, sótanos lóbregos, polvorientos y desordenados, desvanes con muchos baúles que guardan objetos de los anteriores propietarios, sueños premonitorios de la protagonista, niñas que se aparecen a las hijas pequeñas y se hacen amigas imaginarias (o no), humedades en paredes que aparecen súbitamente sin motivo, mucho crujido de suelos y portazos de contraventanas… La tivimuvi está aquí de visita al género de terror que discurre en viejas mansiones y se nos pone gótico, salvo que al final resulte que aquí también había más dosis de gaslight que de niebla fantasmal. Y dentro de ese cañamazo, una trama que no diferirá de la de siempre: la mujer se opondrá a sus enemigos, reales, imaginarios o venidos de quién sabe dónde. Unas pesadillas con visiones, of course, no pueden faltar.


NUEVO VECINO O AMIGO EMPIEZA A SER PESADO, MOLESTO E INVASIVO

A veces el peligro no se oculta en la propia casa, sino que está agazapado en la de al lado o en la de enfrente, y es muy real. Un vecino o vecina, o una pareja, se presenta rápidamente a los recién llegados como habitante de la morada colindante y regala pastas o invita a una cena o barbacoa, como parece que se estila por aquellos pagos norteamericanos. Lo que empieza como una relación vecinal evoluciona primero hacia una buena amistad, pero comienza a degenerar pronto denotando excesos de todo tipo: una atención desmesurada, consejos no pedidos, invitaciones más osadas y luego ya directamente insinuaciones o incitaciones por parte de los nuevos amigos; es algo que ya hemos visto en las tramas de nuevos novios y novias, y por senderos similares discurrirá esta historia. Aquí, el vecino o vecina puede que sea alguien que tiene un plan, pero también puede ser un perturbado que gusta de saciar sus pulsiones criminales con quien tiene más cerca en lugar de andar cazando por la urbe o por descampados: también los psicóticos tienen derecho a la ley del mínimo esfuerzo.


VECINO DE ENFRENTE SE AFANA EN ACTIVIDADES RARAS EN DESVANES O SÓTANOS

Dentro de las modalidades inmobiliarias de estos thrillers vespertinos, no solo puede tocar en suerte un vecino pesado y metomentodo que al final puede que sea un ladrón, un asesino o un psicótico, sino que en ocasiones la cosa es más fea y corresponde una pareja de esas raritas que guarda sorpresas en el desván o el sótano: hijos o hijas aislados desde hace años sin salir a la calle, niños secuestrados que se acercan a la adolescencia sin ver la luz del día, mujeres emparedadas o cadáveres guardados en plásticos o sumergidos en pozos… Con este tipo de trama, la tvmovie se desliza hacia el argumento cinematográfico de terror con descerebrados de urbanización, de esos que cuando son detenidos al vecindario le parecían tipos callados pero que parecían buena gente, siempre saludaban y nunca nadie se hubiera imaginado que… En este tipo de parejas, la mujer del monstruo suele ser un personaje anulado, cómplice por no contrariar al jefe: o sea, otro monstruo. Y si el varón de la pareja de lunáticos tiene algún aire alemán o austríaco, o responde por Otto o Fritz, pues mucho mejor: no será un antiguo nazi, porque la época ya no da para que los supervivientes de la barbarie estén para esos trotes, pero sí entroncará con su estilo o puede que incluso sea un descendiente o admirador. Por supuesto, la historia consistirá en una indagación por parte de la vecina protagonista (más divertido eso que ponerse ya a dibujar o escribir otra vez, o tirarse de nuevo a las pastillas), y se cocinará con ingredientes tipo: nadie la creerá, la policía tampoco, su marido menos aún, quizá tenía un pasado psiquiátrico que acrecienta la incredulidad de su entorno, cruzará la calle e invadirá la morada del horror cuando salga en coche el sospechoso vecino y estará a punto de pagarlo cuando regrese antes de tiempo… Al final, ese peligro público será vencido mediante un cuchillo de cocina o, por poner alguna variante, acabará sus días de gloria al ser golpeado con una estatuilla decorativa de gusto discutible.


POLÍTICO CORRUPTO QUIERE ACABAR CON UN EDIFICIO O PROYECTO DE INTERÉS SOCIAL

En otra de sus visitas a géneros adyacentes, también frecuentes en el segmento vespertino del día, el telefilm de protagonismo femenino se acerca a un argumento que impera generalmente en comedias amables que narran luchas contra los poderes fácticos en pequeñas y medianas poblaciones. Alcaldes, gobernadores, millonarios opulentos que dominan la zona y tienen compradas a las autoridades planean una urbanización de apartamentos vacacionales, pisos para gente acomodada, campos de golf, hoteles de lujo o centros comerciales que darán al traste con viviendas sociales, con algún edificio histórico o con un paisaje de ensueño. La diferencia respecto a estos minidramas simpáticos es que deberá producirse algún asesinato, componente necesario si esto es un thriller comme il faut. No puede ser la protagonista la que perezca, por lo que todos los números los tendrá su amiga confidente o algún detective contratado. Al final, cmo no podía ser de otro modo, el proyecto se abandonará y los poderosos darán con sus huesos en los tribunales.


PREDICADORES, PROFETAS Y PASTORES NADA ANGÉLICOS RESULTAN NO SER LO QUE PARECEN

Existe un segmento del thriller doméstico que se caracteriza porque sus historias transcurren en ambientes religiosos estadounidenses, generalmente dentro de la onda protestante: iglesias de culto oficial con lejano origen luterano o de alguna creencia autóctona reconocida (como los mormones) o más oficiosa (de las que giran alrededor de iluminados o predicadores locales habilidosos en el cooptado de masas y el pastoreo con ánimo de lucro). La trama puede centrarse solo en los devaneos de un reverendo —que tanto puede ser un marido maltratador como un mujeriego compulsivo o un personaje que le dé al alcohol o las drogas— o transcurrir en el ambiente cerrado de una agrupación con tintes sectarios, sometida a autoridad incontestable del pastos máximo o  o profeta, macho alfa de la manada. Aunque en ocasiones tiendan hacia el melodrama, estas historias suelen impregnarse de ingredientes criminales, siempre con un componente doméstico: el sometimiento total de la mujer (y su sumisión), transaccciones turbias del pastor con hampones varios, matrimonios forzados de mayores con chicas jovencísimas sin preguntar a estas, parejas enamoradas que la autoridad no admite, bigamia… Todo hasta que alguien dice basta: la heroína del argumento. Aunque no siempre conseguirá romper el sistema, al menos sí logrará salirse de la presión y emprender una nueva vida. Los ambientes católicos no suelen aparecer en estos telefilms: son más habituales en el thriller cinematográfico, en historias con asesinatos que encierran vergonzantes verdades ocultas en el pasado de algunos cargos del clero.


CONFLICTO EN ZONA AMISH

La comunidad Amish tomó relieve tras la magnífica película Witness (Único testigo), dirigida por el australiano Peter Weir a mediados de los años 80, thriller poderoso en el que todos recordamos a Harrison Ford, a Kelly MgGillis y al bailarín Alexander Godunov en una trama sobre un asesinato visto por un niño de esa comunidad, en la que el detective acaba refugiándose para protegerlo a él y a sí mismo. Después, este grupo —perteneciente a los diversos cultos protestantes anabaptistas— ha aparecido regularmente en otras producciones, también en cine o en creaciones televisivas. Incluso hemos podido ver más de una vez a la propia MgGillis convertida ya en una mujer con aires de matrona dentro del elenco de mujeres de la comunidad. Las tramas televisivas pueden ser puramente thrillers —chica amish que ya no vive en la comunidad es policía y debe investigar algo sucio dentro de esta— o melodramas de choque entre las nuevas generaciones y el poder masculino (gobernante con cierta complicidad femenina) a propósito de matrimonios obligados, enamoramientos no permitidos, negativas a ciertos destinos, deseos de huida… Pero, aunque sean comunes los ingredientes que escoran el argumento hacia la trama criminal (coacciones, peleas, desapariciones…), la visión que se da de estas congregaciones es siempre más amable que la dirigida a otros movimientos gobernados por los autodenominados profetas. Son, por decirlo de algún modo, thrillers de baja intensidad.


ASESINATO, DESAPARICIÓN O SOSPECHAS EN VIAJE DE TURISMO EXÓTICO

Este tipo de peripecia discurre en tiempo de ocio, durante un viaje vacacional que unas amigas realizan a un país europeo o asiático, o a alguna zona turística del centro o sur de América, pero también puede protagonizarla una mujer que viaja con su pareja (luna de miel u ocasión para conocerse mejor) a alguno de estos lugares más o menos exóticos. El conflicto de la trama puede centrarse en la desaparición o asesinato de una de las amigas, o en la del novio, o en una muerte en el grupo por una presunta sobredosis de droga, pero también es frecuente que la protagonista se vea implicada en un asunto sucio —por ejemplo, por ser pillada en el aeropuerto portando drogas en su maleta o bolsa— y dé con sus huesos primero en comisaría y luego en una prisión de esas que hacen buenas a las del propio país. En el desarrollo de la trama, la relevancia en la acción puede recaer en la novia del desaparecido, en la mejor amiga de la chica esfumada o implicada, a veces ayudada por el padre de esta, o directamente en la madre de la víctima. Muchos choques con autoridades locales, poca operatividad en consulados y embajadas, ayuda por parte de algún contacto generoso de la población local, necesidad de traspasar líneas de zonas peligrosas y contactar con individuos poco recomendables… Estas historias a menudo se basan en hechos reales, con adaptaciones más o menos libres, pero suelen acabar felizmente tras las múltiples peripecias.


AMIGOS EXCURSIONISTAS VAN CAYENDO UNO A UNO

Esta última trama, también vacacional, está emparentada con otra línea creativa de los telefilms de sobremesa que se cocina igualmente con ingredientes recurrentes: la de tiburones, anacondas, cocodrilos, caimanes, pirañas, megacalamares y demás fauna clásica o mutante ávida de sangre que, de modo a veces un tanto desubicado, puebla senderos, ríos, lagos, costas e islas estadounidenses y sus territorios insulares, o sitios exóticos del centro o sur del continente americano, o, aunque sea menos habitual, lugares vacacionales despoblados en Asia o África. Pero aquí, en el thriller del que hablo, no hay bichos amenazantes: la única zoología peligrosa que cuenta es la humana. Y, en la línea de los diez pequeños indígenas de terracota de Agatha Christie (bautizados en este país como negritos), irán muriendo o desapareciendo uno a uno los integrantes del grupo, hasta que queden dos, o solo uno, o quizá tres, porque no siempre todos los que parecían muertos lo están. Muchas veces el grupo se ve tentado a dirigirse a una isla cercana al hotel, y allí pasa lo que pasa. Como variante, puede que no haya grupo y sea solo una chica la que desaparece, haciendo surf o nadando hasta la isla, encandilada por un guapo guía local, en cuyo caso la trama se fundirá con la anterior y será una madre o amiga la que conduzca la investigación. Por lo demás, una mujer investiga, en la isla, en el pueblo, en dónde sea, y al final da con el malvado y salva a la otra chica.


El protagonismo de las mujeres

women powerHe terminado como empecé: alguien del sexo femenino trata de encontrar al elemento perturbador que ha perpetrado un crimen; o sea, mujer busca a criminal, lo encuentra y lo derrota para salvarse o salvar a alguien, o le planta cara si el enemigo es de los (o las) que combaten a cielo abierto.

Algunas tramas, como se ha visto, se centran en una investigación, con el sujeto buscado lejano, oculto; otras plantean un choque en vivo entre mujeres; las hay que presentan a una mujer luchando contra un hombre; también hay argumentos que nos muestran a una mujer tratando de perjudicar a otra y obtener beneficios, o de sustituirla en el seno familiar; asimismo, puede ser un hombre el que trate de entrar en la vida de una mujer y saquearla física, emocional o económicamente.

A pesar de que estamos ante productos salidos de fórmulas, cada telefilm ejecuta el patrón con alguna que otra diferencia —giros de la trama menos esperados (porque la mayoría se ven venir), cómplices del personaje perturbado que no lo parecían (mejor tapados que en otras ocasiones), policías que se afanan más en la búsqueda (y que parecen huir de la rutina protocolaria), malvados que se redimen al final de la historia y participan en su solución…—, pero los esquemas citados son los dominantes. Y, por supuesto, surgen de vez en cuando pequeñas sorpresas que rompen estas líneas argumentales.

Por tanto, sí, puede haber otras tramas ademas de estas 41 que yo he planteado, las que pueda haber olvidado o las que considero integradas dentro de alguna de las citadas cuando podrían desglosarse, pero hay algo común, inalterable en todas ellas: el crimen en ambientes no criminales y el protagonismo femenino.

Como dije, es evidente la escasa originalidad de las tramas en estas producciones y su excesivo recurso a los mismos ingredientes (aspectos que deberían mejorarse porque acaban resultando un tanto cansinos), pero destaca el loable empeño en declarar la autosuficiencia del sexo femenino para gobernarse, para afrontar conflictos, resistir y ganar, para detectar, perseguir, encontrar y solucionar, para restañar heridas y comenzar de nuevo, sin tutelas ni paternalismos del otro sexo.

No cabe duda de que podría tratarse mejor el rol de los hombres, a menudo blandos, confusos, descreídos, poco capaces de afrontar problemas, y prestos siempre a desincentivar soluciones arriesgadas, cuando no torvos y malvados, pero creo que es solo un peaje narrativo, la forma de despejar el terreno para que campen a sus anchas la heroína y su némesis: la arpía.

Intuyo que algo más que marketing hay, por tanto, detrás de esta manera de confeccionar un segmento de la ficción televisiva que genera muchas producciones cada año. O si resulta ser la mercadotecnia la que en mayor grado condiciona los parámetros de su concepción, procura un segundo efecto que considero sano y reconfortante. Un modo expresivo de presentar al mundo el poder propio femenino, sin penalizar el poder ajeno, focalizando siempre el mal en quien es responsable de este y no disparando a mansalva contra la condición masculina o femenina. Mucho más efectivo que ahondar en el neomacarthysmo de género que nos invade, el de las denuncias de maltratos o incomodidades… muchas décadas después…, tras inexplicables silencios.

Aquí, a los enemigos se les combate en el momento o se les persigue hasta derrotarlos desde que se produjo el conflicto, sin desmayo. El ejercicio noble del poder personal implica no tragar desde el primer minuto, sin concesión a oportunismos.

Porque en este tipo de productos, el sexo femenino grita, sin miedo, que es cualquier cosa menos débil.