Planetas, monos, listas, incendios digitales… y algo de sexo

Los nuevos años comienzan con mucha gente confabulada para cumplir definitivamente objetivos recurrentes como aprender inglés, asistir al gimnasio con regularidad, ordenar el escritorio del ordenador, destilar la lista de enlaces favoritos del navegador, vaciar el móvil de basura (si te deja) o empezar alguna dieta.

Pero en realidad pocas cosas cambian con el inicio del nuevo año. Tras el concierto del día uno —que yo procuro no perderme y en el que, aunque se introduce alguna pieza nueva o interpretada de tanto en tanto, la sesión acaba como es tradición, con el río azul y la marcha palmeada—, todo va deslizándose hacia la continuidad.

En esos días todavía raros que hay que quemar con paciencia y parsimonia hasta salir del largo túnel navideño, uno comprueba, por ejemplo, paseando por las páginas de los medios digitales, haciendo una visita sin prisas a las diversas cabeceras, que al parecer nos sigue gustando lo mismo, o al menos quienes deciden qué publicar piensan que es así. Es evidente que ningún responsable de contenidos mediáticos se conjuró en diciembre para destilar desde el comienzo del nuevo año sus planchas de información de material poco relevante y diferenciarse un poco más de otros medios.

¿Cómo podríamos definir el enfoque de contenidos de un diario digital del siglo XXI? Pues muy sencillo. Se trata de disponer en los espacios todo tipo de anzuelos, vistosas moscas de temática diversa con el fin de que ningún visitante pueda decir que no hay nada sugestivo que morder: nazis, diabetes, lencería, tabletas, cataclismos, conjuras, traseros, mecánica cuántica, aspirinas, falanges de australopiteco, bebés y gatitos, planetas, escotes vertiginosos, costalazos sobre ruedas, protas de reality, amenazas virtuales, entrepiernas avistadas…

Por supuesto, un diario digital compone su plato principal, como se ha hecho siempre en prensa, con noticias de actualidad política (con especial atención a las que consisten en declaraciones de los protagonistas o se centran en las relaciones conflictivas entre estos) y noticias de actualidad deportiva (sobre todo las que suponen aspectos colaterales al propio desarrollo de los diferentes juegos: o sea, aunque parezca repetitivo, los que consisten en declaraciones de los protagonistas o se centran en las relaciones conflictivas entre estos).

Este componente esencial político/deportivo (o más bien psicopolítico y psicodeportivo) suele combinarse, como ha ocurrido y ocurre en la prensa impresa, con otros contenidos habituales: reseñas breves sobre eventos culturales (generalmente poco detalladas), críticas (cada vez más cortas) sobre películas u obras escénicas, artículos serios o mordaces (casi siempre breves) sobre política o sobre otros temas más frívolos, noticias sobre personajes de la prensa rosa (de nuevo sobre la inauguración o el posterior conflicto de las relaciones personales, o sobre vestimentas y tratamientos plásticos)…

Pero para completar la edición continua que conlleva el medio digital se recurre en la actualidad a una serie de noticias o referencias de tratamiento superficial que adquieren la categoría de minisecciones encubiertas y que se nos revelan como algo que, en opinión de los responsables de contenidos de los medios —ya que aparecen de manera similar en todos—, debe de resultar imprescindible para el buen desarrollo del negocio.

Del posible catálogo de lo que casi siempre encontramos, sea cual sea el día de la semana, sea cual sea el medio elegido, me permito seleccionar diez tipos de contenido (¡cómo no!, una lista) cuya aparición prácticamente segura desde hace ya unos cuantos años (en versión minientrada) resulta un tanto chocante y, al menos a mí, me hace sentir bajo la dictadura del paradigma.


ALGUNA NOTICIA DE ASTRONOMÍA O DE FÍSICA DE ALTO NIVEL

O descubrimos un planeta o lo expulsamos del sistema. O pasa un cometa o nos llegan fotos de alguna misión espacial. O explota una supernova o se bautiza una nueva estrella. O asistimos a una lluvia de aerolitos o anunciamos un eclipse (y por supuesto se dice que no habrá otro hasta dentro de la tira de años, aunque luego en pocos meses tengamos uno parecido). Y si no hay nada sobre el cosmos, pues nos vamos al CERN y nos cebamos con el bosón, que una veces es divino y otras no, o negamos a Einstein para luego desagraviarlo, o chapoteamos en lo cuántico como si fuera puro esoterismo. Eso sí, la noticia, a pesar de su desarrollo escuálido, no por ello renuncia a lo grandilocuente —lo importante es el énfasis— y nos anuncia que es material crucial para el estudio del big bang o determinante para cuajar la teoría del todo. Todo es siempre decisivo, de importancia trascendental.

ALGÚN DESCUBRIMIENTO PALEONTOLÓGICO

No podemos pasar ni un día sin un mono, homínido o resto esquelético de algún antecesor. O de algún dinosaurio, para variar. Por supuesto, siempre se trata de descubrimientos de importancia capital en la historia de la evolución humana (o animal). Como la anterior, se trataría de una materia interesante si la exposición de la noticia tuviera fuste, pero lo importante no es detallar, sino dar en pocas líneas la buena nueva del hallazgo de lo que podría ser, como no, el ansiado eslabón perdido o el primo perdido del T. Rex (más grande, más agresivo, más terrorífico…). Si es noticia reciente, mejor. Si no, pues se calienta en el microondas.

ALGUNA NOTICIA SOBRE ALGUNA ENFERMEDAD O TRATAMIENTO

Estamos ante una de las mini secciones estrella del reciclado. La salud interesa, todos los sabemos, por eso nada mejor que insertar alguna brevísima noticia sobre alguna dolencia, tratamiento o medicamento. Una de las más socorridas: las diferencias entre la aspirina, el ibuprofeno y el paracetamol. Ni me molesto en mencionar otros ejemplos del reducido listado de temas. Si se animan, busquen algo nuevo en esos artículos; al fin y al cabo, y a todos nos pasa, la curiosidad crece con facilidad, la esperanza es lo último que se pierde y lo que importa de verdad es el poder magnético del título.

ALGUNA NOTICIA SOBRE TECNOLOGÍA

Algo sobre algún móvil o sobre una tableta (sean prestaciones o riesgos de combustión) o sobre algún magnate tecnológico o compañía de relumbrón de los que configuran las nuevas religiones de lo digital (auges y caídas). En la red hay suficientes fuentes sobre tecnología para alimentar esa minientrada que muchas veces no pasa de ser una especie de retuiteado de miniartículo con unos pocos retoques para disimular. Que la minidosis tech no falte.

ALGUNA NOTICIA SOBRE UNA SERIE DE TV

El cine cada vez interesa menos, ya que ahora se llevan las series de televisión, especialmente las emitidas para abonados, ya traten de peleas tribales de fantasía, peripecias de narcos de medio pelo operando en gayumbos o cohabitaciones carcelarias femeninas. Pero parece que más que verlas, lo trendy es hablar de ellas, de la misma manera que Hepburn, Monroe, Dean o Brando son ya más carne de póster o camiseta que foco de atención de espectadores. Ponga cada día en su vida una mininoticia para seriéfilos y así uno podrá sentirse a la última sin siquiera ver los episodios. Seguimos con lo mini.

ALGUNA REFERENCIA A ALGO QUE HA INCENDIADO LA RED O LA HA EMOCIONADO

Esto ya resulta hasta chusco. Todos los días, algo incendia la red. Lo que está claro es que el espacio cibernético debe de ser ignífugo. El incendio puede consistir en unos cuantos ociosos que han opinado en los medios sociales, un puñado de memes rebotando de cuenta en cuenta o un vídeo con un número de visitas notable. Pero ni rastro de datos sobre qué convierte el eco en furia incandescente, sobre cuántas personas han opinado, cuántas frases se han retuiteado, cuántas décimas de segundo la noticia ha sido presunto trending topic, cuantos memes se han diseñado o cuantos segundos han durado las visitas. Ni hablemos de que haya comprobación alguna sobre la autenticidad de ciertos vídeos (es decir, sobre su carácter de documental incidental y no pieza de ficción). Como alternativa, está la noticia que ha conmocionado o emocionado a la red, que no todo tiene por qué provocar quemaduras.

ALGUNA NOTICIA QUE PERMITA VER ALGO DE CARNE FEMENINA EN FOTO

Nos acercamos ya a las partes bajas de la homepage de los diarios digitales. Suelen haber noticias sobre exnovias de futbolistas, actrices o cantantes dadas a la provocación, presentadoras de TV, modelos textiles o personal variopinto de programas de entretenimiento o de la prensa rosa y demás chicas it o celeb. Cualquier excusa es válida para que se muestre en la foto o thumbnail algún escote pronunciado, trasero desvestido o cuerpo femenino con poca ropa o en lencería. La noticia es lo de menos: horrores vistiendo, descuidos posturales, reportajes atrevidos, alardes de exhibición en alfombra roja o photocall… Eso sí, todo porque lo exige el guión, nada que ver con el erotismo forzado del papel satinado, ahora que incluso el magnate del pijama ha jubilado su inclusión. Son noticias.

ALGUNA REFERENCIA A HÁBITOS SEXUALES

En esa misma zona baja del diario nos topamos muy a menudo con otra de las estrellas del reciclado: el articulito sobre tamaños, sobre posturas, sobre lo que quieren ellas, o lo que quieren ellos, o lo que no gusta a ellas, o lo que no gusta a ellos, o por qué ellas fingen, o por qué ellos son infieles, o qué alimentos te ponen, o qué es sano hacer después de…, canapés cocinados con virutas que parecen extraídas de versiones requeterretocadas durante años de los añejos informes Kinsey, Hite o Masters and Johnson, en versión baja en calorías. . O sea, Welcome to Hot Friedland. E incluso podemos ver de vez en cuando algún vídeo directamente rijoso: todavía no me he repuesto de aquella noticia publicada en un digital que decía: «Entran en un cajero y se equivocan de ranura».

ALGUNA LISTA DE LO QUE SEA

Los diez, los cinco, los once, los doce… Da igual de qué sea la lista. Incluso puede ser de astronomía, de monos, de salud o de sexo. O de viajes. O de bares y restaurantes. Porque hacer una lista es facilito y además da pie a distribuir los puntos listados en secuencias de páginas diferentes que generen un montón de clics para el medio. Con un solo anzuelo puede que caigan varias merluzas.

ALGUNA DECLARACIÓN O IMAGEN MEMIZADA

Además de que los memes puedan ser uno de los fundamentos de la imprescindible noticia sobre el incendio en la red, también conviene insertar algunos de estos en el propio medio, se metan con lo que se metan. Empezaron siendo una selección de muestras de indudable ingenio, pero ahora la gran mayoría, diseñados de manera inmediata (pocos minutos después de lo que sea) por quienes parecen disfrutar de un perpetuo tiempo libre, brillan por su, seamos suaves, mediocridad. No eran sección cuanto tenían gracia, y ahora que no la tienen, les damos asiento reservado.


Me quedo en estos diez tipos de contenido, aunque podría citar más: recetas culinarias, lugares a los que escaparse, enigmas o juegos visuales de crianza a los que apenas les han quitado el polvo al sacarlos de la bodega, reseñas breves de algún criminal nazi sin venir a cuento, supuestos momentos rijosos de la ciudadanía (tipo entran en un cajero y se equivocan de ranura), el socorrido todo lo que no debes hacer en una entrevista de trabajo (otro de los temas estrella del reciclaje de baratillo), alguna amenaza sobre nuestras vidas para adictos a las conspiraciones, etcétera.

Aunque sin duda hay ciertas diferencias entre medios, la única variante formal que merece la pena destacar es la que se da entre los que generan más noticias propias, los que componen una mayoría de artículos a partir de envíos de agencia y colaboraciones recicladas y los que lo fían casi todo a resumir contenidos de otros medios escritos y audiovisuales aludiendo a estos (llámese simbiosis o parasitismo).

Más allá de esto (y de las líneas editoriales ideológicas), tratar de encontrar diferencias sustanciales en el diseño de secciones y en la selección de estos contenidos de complemento (temas, enfoques, tratamientos…) resulta a menudo una tarea infructuosa. Pasear a primera hora de la mañana de un día laborable por los principales diarios de la red, sean las versiones digitales de la prensa clásica en papel, sean medios nacidos en el éter cibernético, es una actividad que casi siempre acaba provocando una cierta sonrisa resignada, signo previo del aburrimiento definitivo que nos hace poner fin a las catas.

Los diarios digitales ya son, al menos en sus versiones abiertas (gratuitas), poco más que blogs en formato magazine (lo parecen, tras los últimos cambios de diseño de plantillas) cargados con una enorme, diría que excesiva, remesa diaria de contenidos de los cuales pocos están asociados a noticias nuevas. Casi todo lo que no es rabiosa actualidad parece fabricado mediante licitaciones de redacción de contenidos a granel. Tres kilos de astronomía, trescientos gramos de homínidos, cuarto y mitad de enfermedades o farmacopea y unas piezas de carne bien roja. Si en cada edición mañanera agitáramos el medio para que cayera lo que no es propio de ese día o del anterior y lo que tiene aroma a refrito, lo restante no nos serviría, una vez impreso, ni para envolver un kilo de boquerones o un par de bocatas.

Pero no quiero ponerme demasiado crítico, porque no es la mejor manera de inaugurar el año y cada medio tiene perfecto derecho a diseñar sus planas informativas como quiera, faltaría más. Además, a ciertas alturas de la vida, resulta ya más interesante describir la realidad que pontificar sobre cómo debería ser esta.

A pesar de ello, y porque cavilar es sano, me pregunto si es preciso que la plancha de un diario digital sea tan amplia cada día y su mayor parte consista en noticias sobre asuntos no actuales. Haciendo balance, y dejando aparte las dos o tres primeras noticias de actualidad, resultan mucho más modernos en sus crónicas y colaboraciones los diarios impresos que los digitales, lo que resulta curioso.

Por supuesto, algunos medios digitales cuidan más que otros los materiales propios y los trabajan con algo más de dedicación, y así de vez en cuanto encontramos artículos más largos y esmerados que reconfortan y justifican el tiempo dedicado a leerlos, pero son como el lince ibérico, el quebrantahuesos o el visón europeo: especies en peligro de extinción.

Recapitulando:

  • ¿Es preciso que los diarios digitales se parezcan tanto?
  • ¿No hay otros formatos o planteamientos en la oferta de prensa digital que puedan tener éxito?
  • ¿Fracasaría necesariamente una noticia de ciencia que tuviera un cierto desarrollo y no se presentara como hallazgo de importancia crucial para la historia de la humanidad?
  • ¿Puede un ciudadano del siglo XXI caminar por la calle con la cabeza bien alta ignorando lo que les sucede a diario a los hermanos mayores, superniñeras, jefes infiltrados, candidatos a casorios, granjeros rijosos, concursantes tribales o en despelote playero, hosteleros presuntamente adictos al sadismo mentor, ociosos cohabitantes de sofá, cama o costa mosquitera, cocineros potenciales versión senior o junior y demás tropa del panorama de la semiguionizada realidad mediática audiovisual?
  • ¿Podría el común de los mortales mantener la cordura si se le privara un día entero de noticias sobre la serie Juego de Tronos?
  • ¿Cuántos episodios sobre la evolución del culo de la Kardashian es capaz de perderse el ser humano moderno sin entrar en crisis de abstinencia?

Son preguntas de hondo calado que podrían resumirse en estas dos:

  • ¿Debe un medio periodístico buscar los clics a cualquier precio, como si el negocio consistiera en cazar mapaches con trampas?
  • ¿Es lícito publicar noticias que no son sino spots encubiertos de productoras instados por sus departamentos de marketing digital para provocar menciones masivas de productos o fingir la existencia de muchos más seguidores adictos de los que realmente hay?

anzueloEn realidad, al mencionar la caza de mapaches, o antes la pesca de anzuelo, solo quiero referirme a lo que parece estar detrás de los diseños y planteamientos de la prensa digital actual: hay que arrancarle el mayor número de clics a todos aquellos que respiren, ya vengan desde los buscadores o sean visitantes directos del medio. Las homepages parecen extensos campos de caza con trampa y pesca con mosca, y la mayoría de los medios parecen haberse dado la mano para determinar que necesitamos a diario el mismo tipo de información elaborado de la misma manera, que caeremos en las mismas celadas y morderemos los mismos cebos. Y es que cada vez está más claro que el SEO le está ganando la partida a la información.

Puede que la prensa de papel se venda menos que nunca e incluso no esté en su mejor momento en cuanto a contenidos, pero según la digital se va entregando de lleno al gran paradigma, consiguiendo que la horizontalidad se vea cada vez más vertical, crece en mi estimación lo que, aunque a un precio excesivo, todavía puede comprarse en un kiosco de calle y fía con humildad toda tentación a unos pocos títulos destacados en su primera plana (el principal, los del faldón y los de la columna de salida).

Espero poder ir reflexionando con más calma sobre todo ello, sobre este paradigma de la tentación, y prometo un repaso, ya más a fondo, de lo que nos están ofreciendo actualmente los diarios digitales que, por supuesto, seguiré leyendo con atención.

Por cierto, en la fecha de redacción de esta entrada, la última hora de la dama del apellido armenio es que, desde inicios de este nuevo año, parece estar en trance de reducir la dimensión de su retaguardia mediante algún tipo de técnica no sé si nutritiva o quirúrgica. Sin duda los medios seguirán durante estos doce meses la noticia y su posterior evolución por las posibles implicaciones que ello pueda tener en nuestras vidas. Y los lectores lo veremos: los adeptos, clicando sobre los títulos; los desafectos, chocando inevitablemente nuestras miradas con los excerpts y thumbnails que la presenten. Es la batalla del clic.

Mis deseos de un feliz año para todos los individuos que sean de buena pasta y alberguen buenas intenciones. Y que los propietarios de los medios sigan siendo libres para decidir como mejor les plazca qué contenidos incluyen en sus diarios (deseo que estimo especialmente pertinente manifestar en estos tiempos).