Casi todos los usos de la coma: lista de supuestos

Definición y función de la coma

Define la RAE el signo de puntuación denominado coma como aquel signo ortográfico que sirve para indicar la división de las frases o miembros más cortos de la oración o del período, y que también se emplea en aritmética para separar los enteros de las fracciones decimales.

Este relevante signo tiene, por tanto, dos ámbitos, el lingüístico y el matemático, pero una única función: la separación.

comaEn aritmética, la coma separa la parte entera de la parte decimal cuando se utiliza la expresión numérica habitual en España y en ciertos países europeos (por ejemplo, 35,88 EUR), aunque en ciertos documentos, herramientas o espacios para contenidos también suele usarse el punto para esta función (35.88 USD), algo habitual en países anglosajones y también en alguno de Latinoamérica, por influjo estadounidense. Por ello, a veces la tecnología o el destino de una publicación pueden hacer preferible u obligado utilizar ese otro estándar.

Dicho esto, en esta entrada me voy a centrar en los usos lingüísticos de la coma. La información sobre las decisiones normativas y las recomendaciones adoptadas por la RAE puede encontrarse en los documentos publicados por esta institución (fundamentalmente en la Ortografía de la lengua española y en el Diccionario Panhispánico de Dudas, y de manera más lateral en la Nueva gramática de la lengua española). Por ello, no tendría ningún sentido obviar dichas fuentes como guía para esta exposición.

No obstante, no me voy a limitar a replicar la información que puede hallarse en esos documentos, fácilmente accesibles para quien desee consultar las fuentes oficiales (vía web, en búsquedas sobre base de datos, o mediante la adquisición de las obras editadas), porque es norma de este blog no dedicar ninguna entrada a aportar la misma información que ya aparece correctamente publicada en otras fuentes (o, al menos, evitar hacerlo de la misma manera en que ya haya sido tratada en otro medio).

En esta exposición he seguido los siguientes criterios:

  • Enumero los supuestos (en los que debe o no incluirse coma, o en los que se recomienda o admite su inserción) divididos en categorías diferentes a las utilizadas en los documentos de la RAE, buscando una presentación más desgranada, dada la función siempre separadora de la coma (aunque en ocasiones pueda tener, además, el objetivo de precisar significados).
  • A pesar de que algunos supuestos podrían encuadrarse también en otra u otras de las categorías citadas, los incluyo siempre en la que considero más clarificadora.
  • Cada supuesto o tipo de supuesto lo cito aisladamente en un párrafo para que sea más fácil de consultar (en todas las categorías hay varios supuestos o variantes).
  • Algunos supuestos pueden coincidir parcialmente con otros también citados (he intentado desglosarlos todo lo posible, pero es difícil evitar completamente los solapamientos).
  • Con cada supuesto incluyo, al menos, dos ejemplos asociados (diferentes a los que pueden encontrarse en los documentos de la RAE y no extraídos de ningún otro texto técnico o literario).
  • En general, como ejemplos, incluyo enunciados convencionales, representativos del habla reflejada por escrito o de la escritura estándar de tipo divulgativo, técnico o periodístico, sin componentes marcadamente literarios.
  • Doy prioridad a la indicación y descripción de los supuestos sobre la utilización de denominaciones lingüísticas de los elementos gramaticales, cuando estas son muy técnicas.
  • Para simplificar y descargar las explicaciones, no diferencio siempre con total precisión entre enunciado y oración; salvo en alguna explicación que exige mayor exactitud, aludo en general a oraciones, enunciados o frases, por un lado, y a elementos, expresiones o grupos gramaticales o sintácticos, por otro.
  • Aunque he tenido muy en cuenta como base los supuestos que se exponen en los documentos oficiales de la RAE, la que incluyo es una lista amplia, un tanto contaminada por otras fuentes y sobre todo por mis propias consideraciones (sin que ello, en mi opinión, le reste fidelidad a la norma reciente).

Por otro lado, creo que en un artículo en el que se listan los supuestos de uso lingüístico de este signo de puntuación se impone hacer alguna puntualización acerca del carácter obligado o potestativo de las indicaciones sobre la utilización de dicho signo, del margen de flexibilidad que puede tener el escritor para insertar algunas comas según sus intenciones comunicativas y de la mayor o menor libertad que puede o debe tener un escritor para ignorar directamente algunas normas o recomendaciones, según los tipos de escrito. Lo dejo para un nuevo post (que seguirá al presente).

Veamos los supuestos y los ejemplos asociados.

Supuestos de uso de la coma

Como ya he comentado, la coma siempre tiene una función de separación: aísla un grupo gramatical (de los que le anteceden en la oración o frase y/o de los que le siguen), y provoca, en mayor o menor medida, una pausa (sonora —equivalente a la que también exista en el habla— o solo mental, visual e interpretativa) que generalmente resulta más breve que la que marcan el punto y coma y el punto. También puede reflejar inflexiones melódicas asociadas a ciertos elementos de las oraciones.

La coma favorece la lectura y la comprensión del mensaje, aporta información sobre la intención del discurso y, en algunos casos, puede tener también como función fijar significados y deshacer posibles ambigüedades (cuando el significado puede variar en función de dónde se coloque ese signo).

La coma se escribe justo después de la palabra o signo que la precede, sin espacio intermedio, pero se separa por un espacio de la palabra o signo que le sigue en la frase.

Cuando va después de una palabra, no se separa de esta, pero sí de la siguiente.

Cuando va después de un signo, como en el caso de frases con ciertos incisos —situados entre paréntesis o rayas—, tampoco se separa del signo al que sigue, pero sí del término o signo que va después.

Los siguientes son los principales supuestos en los que es preciso, recomendable o frecuente insertar una coma en la frase (antes y/o después de ciertos términos o elementos gramaticales) o en los que no debe hacerse. Es una lista bastante larga, pero, para que resulte más fácil consultarla, la incluyo en una sola entrada.

En algunas descripciones de los supuestos puede derivarse con claridad el carácter normativo u optativo de la regla, pero, teniendo en cuenta la existencia de numerosas excepciones (lo que crea una amplia casuística), el hecho de que las propias obras normativas de la RAE incluyan también entre sus reglas notas propias de la gramática descriptiva (supuestos en los que es frecuente poner o no comas, sin dejar claro si ello es o no recomendable) y el margen de flexibilidad que siempre ha de tener un escritor en el gobierno de su redacción, considero más importante en este listado la propia enumeración de supuestos que el efectuar una distinción taxativa entre lo que es obligado y lo que no.

(Nota: en el listado que sigue, una coma antes de la palabra se indica como delante, antes o ante, mientras que una coma tras la palabra se indica como tras, detrás o después).

ORACIONES, EN GENERAL, Y RESPECTO DEL SUJETO, EL VERBO Y LOS COMPLEMENTOS


No debe escribirse coma entre el sujeto y el verbo de una oración, tanto si el sujeto es simple como si está compuesto por varios elementos separados mediante comas.

La final de Wimbledon ha sufrido un retraso a causa de la lluvia.

La carrera de Fórmula 1 que corresponde a Estados Unidos en la competición de este año se disputará en el Circuito de Austin.

Enrique VIII e Isabel I son los monarcas de la Casa Tudor que más tiempo reinaron en Inglaterra.

Los robles, los alcornoques, las encinas… son todos árboles del género Quercus.


Cuando el sujeto es largo, aunque pueda hacerse oralmente una pausa antes del comienzo del predicado, tampoco debe marcarse esta mediante coma en la escritura.

La última película que dirigió Hitchcock en el Reino Unido antes de emprender su aventura americana y lanzarse mundialmente a la fama fue Posada Jamaica.

Un político con una dilatada experiencia en el gobierno y todo un equipo de asesores técnicos y personal administrativo a su servicio debería organizar su agenda con algo más de criterio.

Los concursantes que sean capaces de acabar el plato correctamente antes del tiempo previsto y no dejen de utilizar ninguno de los diez ingredientes obligados en esta prueba pasarán a la fase siguiente.


Aunque el sujeto sea múltiple y algunos de sus componentes (salvo el último) vayan acompañados de un inciso, no se pone coma entre sujeto y verbo.

Ken Loach, ya premiado en Cannes con la Palma de oro en 2006, y su guionista habitual Paul Laverty acudieron a la presentación de su nuevo film Looking for Eric.

Jack Nicklaus, a la cabeza con seis torneos, Arnold Palmer y Tiger Woods son los jugadores de golf que han ganado en más ocasiones el Masters de Augusta.

El roble, el nogal, el castaño, la encina, que es especialmente dura, el pino, la más blanda, y el cerezo son las maderas que utilizamos en nuestras obras de carpintería.


Tampoco se altera la norma de no separar sujeto y verbo porque este último aparezca en negativo (precedido de no o de ni), como tampoco en frases con el verbo antes que el sujeto y una formulación mediante no… sino.

Los respectivos excónyuges de la pareja no acudieron a la celebración ni les enviaron un mensaje de felicitación.

Las capuchinas, las buganvillas, las begonias y los geranios no son plantas que requieran mucha agua.

El perro del hortelano ni come ni deja comer.

Pudieron asistir a la cena de entrega de premios no solo los que habían quedado finalistas, sino todos los que habían participado en el certamen. — (No se precisa una coma después de premios ) —


Hay dos excepciones a la regla de no separar sujeto y verbo: que la enumeración (sujeto) se cierre con etcétera o etc. y que inmediatamente después del sujeto se inserte un inciso o alguno de los elementos que deben aislarse entre comas.

Los robles, los alcornoques, las encinas, etcétera, son todos árboles del género Quercus.

Los jugadores del Alcorcón, evocando su famosa victoria ante el Real Madrid en 2009, se han conjurado para remontar el partido.

Un político como el citado, que tiene una dilatada experiencia en el gobierno y dispone de todo tipo de asesores técnicos y personal administrativo a su servicio, debería organizar su agenda con algo más de criterio.


Puede insertarse una coma antes del verbo cuando hay un sujeto aparente que solo es un detalle anticipado del verdadero sujeto (aunque este caso no es una excepción, porque no se incumple la norma).

Los miembros de este club, casi todos son ciudadanos de elevada posición económica.  — (En realidad no se incumple la norma, ya que el sujeto aparente no lo es realmente y no hay coma separando el verbo —son— del sujeto real, que es casi todos).

Quienes abandonan los estudios de postgrado, la mayoría son alumnos que aceptan ofertas de trabajo. — (Ocurre lo mismo que en el ejemplo anterior: el sujeto real es la mayoría) —


Por supuesto, cuando se enumeren en la oración diversas acciones del mismo sujeto, deberá ir una coma para separar a este del segundo verbo y de los sucesivos (salvo del último, si lleva conjunción y no es un supuesto enumerativo de los que permiten la coma antes de esta). Y también puede aceptarse la coma ante un conjunto verbal múltiple cuando está distribuido con conjunciones como bien…, bien…; o bien…, o bien…; o bien, o…; o similares (es, en cierto modo, otra excepción).

El polémico centrocampista marcó goles, dio asistencias, defendió como el que más y se echó el equipo sobre sus hombros en el que ha sido su mejor partido en lo que va de liga.

El motorista perdió el control de su vehículo, derrapó sobre el hielo y se dio lateralmente contra un árbol.

Todos los soldados que desembarcaron en la playa, o bien murieron en la arena por acción de las minas, o bien perecieron en la ladera de la colina bajo el fuego de las ametralladoras.


No altera la norma de no separar sujeto y verbo el que deba aparecer una coma delante del verbo de la oración si se pone una cita (complemento directo) antes del verbo, empezando por lo citado (en ese caso la coma se sitúa entre el complemento y el verbo).

«Cambiar de idioma, para un escritor, es como escribir una carta de amor con un diccionario», dijo Émile Cioran.

«Si no logras desarrollar toda tu inteligencia, siempre te queda la opción de hacerte político«, escribió G. K. Chesterton.

«Un amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta» es una frase célebre del escritor y filósofo estadounidense Ralph Waldo Emerson. — (En este caso, el sujeto es la propia frase citada y, por ese motivo, no lleva coma) —


Hay que separar las oraciones (frases) con puntos y no con comas, aunque estén muy conectadas: la coma, por tanto, no puede funcionar como punto y seguido (a pesar de que en el ámbito literario esta norma no siempre se sigue).

El alcornoque es un árbol de la familia de las fagáceas. Está muy extendido en los países europeos del Mediterráneo y en el norte de África. Tiene una corteza gruesa de la que se extrae el corcho. — (Si no queremos poner puntos, las dos primeras oraciones deberían ir separadas por coma y la última con la conjunción y, aunque quizá la composición de ideas saldría un tanto forzada en una misma frase) —

El calvados es un aguardiente. Se produce por destilado de sidra de manzana. Es propio de la región de Normandía.  — (En este caso, con una coma y conjunción final quedaría una frase correcta: El calvados es un aguardiente, se produce por destilado de sidra de manzana y es propio de la región de Normandía) —


Cuando el complemento aparece con una formulación negativa del tipo no… sino…,  no hay que separar el verbo del inicio del complemento (el término no), aunque sí puede haber una coma antes de sino.

Si hubiéramos decidido comprar aquella vivienda, ahora estaríamos no buscando otro piso en alquiler, sino debajo de un puente y entrampados hasta las cejas.