Para quién escribimos
¿Debemos escribir para lectores concretos o de modo abierto para todo el mundo? ¿Hay tanta diferencia entre la escritura por encargo y la promovida por nuestra propia iniciativa? ¿Nos debemos a nuestro cliente o también a los lectores y usuarios cuando son distintos? ¿Son estos siempre los destinatarios? ¿Podemos realmente conocer a los receptores finales de un escrito? ¿Debemos conocerlos? ¿Y a los de un producto audiovisual? La reflexión sobre para quienes escribimos es, sin duda, una de las primordiales cuando encaramos un contenido textual.
