Comentaba en el anterior post, Puntos suspensivos (1): criterios de inserción, que este signo puede cumplir dos tipos de funciones: unas son expresivas, y entran dentro de lo que podríamos denominar técnicas de comunicación en la escritura, mientras que las otras responden a un objetivo expositivo, y se vinculan a reglas de estilo y presentación.
Con las primeras, el autor, directamente o a través de un narrador o de un personaje, puede reflejar pausas que se deban a estados de ánimo, sentimientos, reflexiones, dudas, modos de hablar, perfiles psicológicos…, pero también sugerir ideas, tratar de conectar con la complicidad de un interlocutor, o reflejar escenas en las que esto suceda, y sugerir tácticas comunicativas, modos retóricos de comunicarse o inyecciones de sentido del humor en la conversación.
Con el otro tipo de funciones, las que tienen que ver con la exposición del texto, el autor conseguirá aligerar citas o expresiones para evitar que sean repetitivas, limpiarlas de fragmentos de texto que no interesa mostrar (buscando focalizar la atención en lo relevante) o destilar lo escrito de términos o expresiones que resulten inaceduados o inoportunos.
Es todo un repertorio de funciones el que permite este signo. Veámoslas todas, una a una.
Funciones de los puntos suspensivos
En este apartado expongo, desglosadas, las 20 funciones que yo encuentro en nuestra lengua, separando las 16 que cumplen un objetivo expresivo (como modalidad comunicativa) de las 4 que solo responden al fin de omitir partes del texto por razones de agilidad expositiva o norma de estilo.
Me apoyo, por supuesto, en los usos que proponen la RAE y algunos divulgadores y lingüistas, pero también en mi propia experiencia.
- EXPRESAR QUE UNA ENUMERACIÓN ES INCOMPLETA
- SUGERIR PAUSAS REFLEXIVAS
- SUGERIR PAUSAS QUE OMITEN IDEAS REVELANDO UNA TÁCTICA COMUNICATIVA
- SUGERIR PAUSAS SENTIMENTALES O EMOCIONALES
- MODULAR MEDIANTE PAUSAS LA NARRACIÓN, DESCRIPCIÓN O EXPLICACIÓN
- SUGERIR PAUSAS DE RECITADO, DECLAMACIÓN, FRASEO…
- LANZAR O ACOMPAÑAR DISCRETAMENTE UNA ELIPSIS
- SUGERIR CIERTAS PALABRAS O EXPRESIONES SIN MENCIONARLAS
- SUGERIR SILENCIOS O UNA FALTA DE REACCIÓN
- SUGERIR UNA INTERRUPCIÓN CONVERSACIONAL
- SUGERIR UN TARTAMUDEO O BALBUCEO O MARCAR EL USO DE CIERTAS MULETILLAS
- DEJAR UN ENUNCIADO INCOMPLETO PORQUE SE SOBREENTIENDE EL FINAL
- ABREVIAR EXPLICACIONES AL DAR POR SENTADO QUE YA SE ENTIENDE LO DICHO
- ENFATIZAR EXPRESIVAMENTE EL FINAL DE UNA ORACIÓN PERFECTAMENTE CERRADA
- ALARGAR EL EFECTO DE INTERJECCIONES Y EXCLAMACIONES
- RECORTAR FRASES Y EXPRESIONES YA CONOCIDAS
- OMITIR TEXTO EN UNA CITA
- NO REPETIR EN SU INTEGRIDAD FRASES, PÁRRAFOS O TÍTULOS YA CITADOS
- OMITIR PALABRAS O EXPRESIONES DE MAL GUSTO O INCONVENIENTES, POR NORMA DE ESTILO
- OMITIR PARTES DE NOMBRES, APELLIDOS, AÑOS, LUGARES…, POR DISCRECIÓN
Los usos de los puntos suspensivos pueden referirse a la escritura literaria en sus modos narrativo, descriptivo, dialogado y lírico —sea novela, relatos, teatro, poesía, guión, libreto, biografía…— y también a los modos expositivo, instructivo y argumentativo: el ensayo, la escritura técnica y la divulgativa, la redacción periodística, la redacción didáctica…
Por supuesto, no todos los usos son igualmente habituales en unos y otros tipos de material escrito. Hay algunos más propios de la escritura cuando refleja modos de habla (monólogos, diálogos, pensamientos…), mientras que otros son frecuentes en la narración, la descripción, la poesía… o en la simple exposición informativa o crítica.
En cuanto a la lengua oral, en realidad no tiene puntuación. Ni punto, ni punto y coma, ni paréntesis, ni puntos suspensivos… En la lengua escrita, la puntuación se asocia de modo mayoritario a las pausas, a la música de la frase. Cuando los puntos suspensivos reflejan el habla de personajes, nos sugieren una entonación ligeramente diferente —como dejando algo en suspenso o en el aire— y gestos e incluso ademanes del hablante que se incorporan a la oración y la completan. Nos indican que allí hay más de lo que se menciona, una idea expuesta de modo sutil, sin mencionarla, que invita al lector a imaginar su correlato en cuanto a fraseo y gestualidad.
Divido las funciones de los puntos suspensivos en dos segmentos:
- OMISIONES EXPRESIVAS QUE SUGIEREN IDEAS Y MODOS COMUNICATIVOS — Son usos que permiten al autor del texto sugerir, sin mencionarlos —sin hacerlos explícitos—, términos, expresiones, ideas, gestos, ademanes, silencios… o alargar las propias expresiones para dotarlas de énfasis, separarlas. evocar pausas en las conversaciones, hacer guiños humorísticos o retóricos…
- SUPRESIONES FUNCIONALES EN LA ESCRITURA — En este caso, el uso del signo responde solo a normas que buscan, entre otros fines, una mayor agilidad de lectura, la descarga de repeticiones en los textos, propoecionar información sobre fragmentos de una cita no expuestos por razones de economía comunicativa o la limpieza de ciertas expresiones consideradas inadecuadas para el fin comunicativo.
Veamos las funciones, una a una.Todos los ejemplos son propios.
Omisiones expresivas que sugieren ideas y modos comunicativos
EXPRESAR QUE UNA ENUMERACIÓN ES INCOMPLETA
Los puntos suspensivos en esta función nos indican que la enumeración de elementos que se ha expuesto es solo una muestra de una lista más larga. Equivalen al etcétera (o su abreviatura etc), por lo que nunca pueden combinarse con este término.
La sugerencia de lo no citado —que sea más o menos extenso— puede variar en función del contexto de la frase y el texto y según se mencione un mayor o menor número de elementos, y dependerá además de cuál sea su naturaleza. Pero, en sí mismos, los puntos suspensivos solo nos indican que la lista que aparece en el texto (sea una explicación, información o reflejo de una manifestación oral) no es completa.
En el reflejo de la lengua oral, además de presentar una enumeración no cerrada, el signo permite sugerir también que se deja la lista involuntariamente abierta porque no acude a la memoria el elemento que faltaba (lo que conecta con la función Sugerir pausas reflexivas que se ve mas adelante).
Ese complejo contiene vitaminas A y C y varias del grupo B (B1, B2, B12…), además de algunos minerales que necesita el organismo: manganeso, zinc, selenio, magnesio…
En ese gimnasio dispones de bancos de pesas y mancuernas, equipos de pesas y poleas, remos, bicicletas estáticas y elípticas, cintas de carrera…
— No te olvides de traer agua, pan, fruta… ¡Ah!, y también aceite de oliva.
SUGERIR PAUSAS REFLEXIVAS
En este caso, los puntos suspensivos nos indican que la persona que está hablando muestra, en un momento de su discurso, algún tipo de duda sobre lo que está diciendo o lo que va a decir: trata de decidir qué palabra utilizar, reflexiona antes de seguir, se detiene al pretender modular bien la expresión, titubea pensando en el posible impacto del mensaje ya transmitido y en la aceptación o rechazo que pueda tener, queda a la expectativa de una reacción…
A diferencia de otras pausas expresivas, esta es del emisor hacia sí mismo, aunque pueda estar pensando tanto en sus propias prestaciones comunicativas como en el impacto que tendrá sobre el interlocutor.
En estos casos, el signo puede finalizar el mensaje dejándolo abierto, sin continuarlo, o incrustarse en las oraciones mostrando esas dudas o valoraciones simultáneas al habla.
Qué te parece si nos decidimos ya y mañana mismo lo compramos…
Estaba pensando…, no sé, que quizá… si te parece bien…, podríamos ir mañana a mirar concesionarios…
Yo lo calificaría como… un tanto… atrevido…, quizá algo… exagerado…, incluso diría que… desmesurado, pasado de rosca…
¿Qué te parece si… nos llevamos… uno? Claro que tres nos saldría más barato, pero… No sé…
Venga…, tú puedes, tú eres el artista…, que no se diga… Si tú no lo consigues, nadie podrá… No te rías, todos creemos en ti…
SUGERIR PAUSAS QUE OMITEN IDEAS REVELANDO UNA TÁCTICA COMUNICATIVA
Esta función tiene cierta similitud con la anterior, pero aquí hay un mensaje concreto comunicativo insinuado por el emisor, no solo una pausa para valorar o decidir.
El emisor puede decidir la omisión de la idea por razones varias: porque cree que en esa situación conviene no explicitarla, por complicidad con el interlocutor, por ánimo lúdico, porque ha decidido que así asegura el cumplimiento de su fin comunicativo…
Mediante el signo que sustituye a la palabra o expresión, o que deja abierta una oración, asemás de una pausa se puede sugerir que el emisor, al detener el discurso, trata de conectar con el pensamiento del interlocutor y activar su interés, crearle expectación o misterio, prepararle para una sorpresa, ponerle ante un enigma, forzarle a especular, incitarle a una reflexión, inducirle un pensamiento que le resulte chocante, facilitar una coincidencia de pensamientos con esa otra persona, contagiarle su sentido del humor… Y también puede denotar que el hablante espera una reacción de su interlocutor, que participe, antes de completar su mensaje.
Esta función del signo se da sobre todo en narraciones, en el reflejo literario del habla (diálogos), pero también puede ser útil en textos divulgativos, críticos o de opinión en los que el autor busca la complicidad del lector. Es, junto con la sugerencia de silencio (vista más adelante), la que en mayor medida invita al lector a imaginar una acción gestual del personaje hablante, o del narrador o autor.
—No me digas que ahora eres tú la que… —levanta una ceja, le clava la mirada y le brinda una de sus sonrisas más burlonas.
—Esta noche, como tú ya s…, tenemos pendiente…
—Este historiador es un auténtico hijo de… la Gran Bretaña.
—Tenemos un director general tonto, un director comercial tonto, un director de recursos humanos tonto. Hasta yo soy tonto en esa empresa. Y el director financiero, pues…
—Tonto.
—No, listísimo. Se ha marchado con parte de la caja de la empresa… No sabemos dónde está…
SUGERIR PAUSAS SENTIMENTALES O EMOCIONALES
En una función parecida a las dos anteriores, los puntos suspensivos permiten sugerir las pausas que puede hacer un hablante al comunicarse revelando diferentes señales anímicas.
Pueden ser muestras de temor, cautela, vacilación expresiva, inhibición, contención emotiva, expectativa…, pero, a diferencia de lo que ocurre con los dos usos anteriores, el signo no denota pensamiento reflexivo comunicativo, un momento en el que se trata de decidir rápidamente cómo ajustar el mensaje, ni tampoco un modo comunicativo premeditado, sino que solo muestra un parón comunicativo que revela una emoción o sentimiento.
Sinceramente, no puedo…, no puedo más… Estoy desbordada…
Ha llegado el sobre… Espero… que sean buenas noticias…
Olvídate de las redes sociales. Están llenas de… energúmenos a los que no deberías prestar atención… Olvídalos…
Estamos ante un dilema… enorme. Y tenemos… un solo día para decidirnos…
—¡Dios! Esto… no nos puede estar pasando…
MODULAR MEDIANTE PAUSAS LA NARRACIÓN, DESCRIPCIÓN O EXPLICACIÓN
Aquí, en algún momento de la frase, el autor (o un narrador) utiliza las pausas al final de una oración o de parte de esta (interrumpida) para controlar el énfasis de lo que dice, presentar con más fuerza una idea, concepto o calificativo al separarla, darle música a su texto…
La función es meramente de estilo literario, sin transmitir, como en la función anterior, sentimientos, estados de ánimo o pensamientos fugaces.
En cuanto a esta parte del artículo, pues… aquí ya no puedo ser tan generoso: me parece un… horror.
El inicio de la película es soberbio, pero el final, energético e… inesperado, resulta inquietante, impactante, diría incluso que… demoledor.
No debe confundirse con la función Enfatizar expresivamente el final de una oración perfectamente cerrada, expuesta más adelante.
SUGERIR PAUSAS DE RECITADO, DECLAMACIÓN, FRASEO…
Esta función supone dar unas cuantas vueltas de tuerca más a la función anterior. En algunos casos, los puntos suspensivos no expresan dudas, reflexiones u otros sentimientos o emociones momentáneas, ni son meros recursos para modular las frases, sino que representan las pausas que se realizan al pronunciar discursos o textos solemnes, o enfáticos, recitar obras teatrales o poesía, interpretar papeles en el cine, leer textos literarios en voz alta o, en general, formular frases cuando ello requiera una modulación especial en cuanto a fraseo y entonación.
En los textos, esta función se cumple cuando en las novelas se apunta y refleja el habla de personajes que hablan, piensan en voz alta, monologan, recitan…, o, en guiones y obras teatrales, se expone lo que se ha de pronunciar o interpretar, y también cuando se transcribe la actuación de alguien que ha intervenido en público (en una crónica periodística, en una biografía o libro histórico, en la reseña de un evento…).
Hay que diferenciar, por tanto, supuestos distintos: los puntos suspensivos pueden aparecer en una obra teatral o guión, situados allí por el autor; los puede insertar el escritor en un texto que refleje en una narración el habla recitativa de un personaje; los puede introducir un director de escena o el propio actor en el libreto de ensayos, aunque no estuvieran originalmente en la obra, como modo de sugerir interpretaciones; pueden servir a un cronista para reflejar la actuación presencial de un político, conferenciante, protagonista de una rueda de prensa, contertulio de un programa de debate; pueden permitir a un historiador o divulgador simular un discurso o intervención de un personaje…Unos casos son escritura de autor; otros, pauta de ejecución; otros, reflejo real o crónica…
Clotaldo… Pero ¿qué ruido es éste?
—A ellos… los embriaga; a mí…me embravece… A ellos los apaga… A mí… me da… fuego. [La frase debe pronunciarse muy entrecortada]
El ministro se expresó con torpeza en la rueda de prensa: «…bueno, yo quería decir que…, en este asunto, no tenía idea de que…, porque yo…, este tema de tipo fiscal no lo llevo yo, lo llevan mis… asesores, y ellos, pues… me dijeron…, vamos… que no había problema… ».
LANZAR O ACOMPAÑAR DISCRETAMENTE UNA ELIPSIS
Los puntos suspensivos siempre sustituyen una idea, sea cual sea su función de todas las aquí expuestas; la omiten, la sugieren o cumplen ambos fines. No en vano, como antes comentaba, en inglés se llama elipsis a este signo. Pero en algunos casos cumple de manera integral ese objetivo de sustitución y sugerencia, actuando como puerta a un nuevo mundo o a una nueva etapa, que puede insinuarse o quedar como un enigma.
En este caso, propio de la narrativa (o de escritos de otro tipo que incluyan relatos o crónicas), el signo irá al final de un párrafo dejando sin detallar lo que seguirá a lo ya expuesto: continuidad, consecuencias, nuevos retos, dramas, fatalidad, éxitos, desenlaces… o un espacio abierto a la imaginación, apuntado, insinuado, pero no suficientemente delineado.
Así acabó la fiesta. O empezó, porque una vez se les pasara la resaca se abriría ante sus ojos el inesperado e inquietante reto que había motivado la celebración…
Llegaron a su apartamento y se dirigieron rápidamente al dormitorio, enlazados, quitándose torpemente la ropa, tropezando con las paredes, con una sola idea ya en la mente…
El presidente, tras mucho cavilar y saturado de escuchar posiciones contrapuestas de sus asesores, decidió finalmente lanzar las dos bombas. Desde ese 6 de agosto, el mundo…
Esta función es similar a una comentada más adelante, Dejar un enunciado incompleto porque se sobreentiende el final, pero presenta algunas diferencias. La principal es que en ese otro uso lo omitido no es una idea o escena concreta que hay que recrear en la mente, sino que solo faltan algunos datos para completar el conjunto del mensaje, omitidos por economía comunicativa.
SUGERIR CIERTAS PALABRAS O EXPRESIONES SIN MENCIONARLAS
Hay dos usos que consisten en omitir palabras y expresiones cuando se consideran inconvenientes, inoportunas, de mal gusto o malsonantes. El primero tiene que ver con el perfil psicológico del emisor del mensaje y el entorno en el que se mueve, mientras que el segundo responde al objetovo de ajustar el texto a una norma de estilo del medio que lo publica o autoimpuesta por el autor (este se comenta más adelante).
El primer uso, que se asocia con el hablante, deriva de ciertos hábitos sociales que imponen, con mayor o menor justificación, la no pronunciación en público de algunas palabras y expresiones. Las omisiones pueden revelar en el hablante timidez, inhibición, tabúes, puritanismo, mojigatería…, o también una actitud dirigida a guardar deferencia, mostrar decoro, expresar cortesía, mantener cautelas o incluso impregnar el mensaje de sentido del humor exagerando el pudor y recato. Lo común a esta función es que la omisión, en todos los casos, sea cual sea su causa originaria, alberga al final una intención expresiva, comunicativa, a veces incluso literaria.
El sexo, la escatología, lo fisiológico y lo que en la tradición da mal fario son los ámbitos que contienen términos y expresiones que en ocasiones se omiten. Pueden influir en esta consideración restrictiva factoresmuy diversos: la cultura, las costumbres, los principios morales presentes o dominantes, los usos comunicativos en diferentes ámbitos de actividad, los lugares, las diferencias socioeconómicas, las ideologías, las tendencias y modas, las situaciones y los momentos, los perfiles psicológicos de cada hablante…
Este tipo de uso es propio de los escritos que reflejan el habla de personajes, pero también puede darse en textos de ensayistas, críticos o divulgadores que quieren mostrar abiertamente su propio estilo y sus rasgos como personaje.
En cuanto a la idea escondida, puede tratarse de una sola palabra, de una imagen que puede representarse con varios términos, de una expresión, de un número, de una acción… Lo omitido quedará más o menos precisado según el contexto del discurso o diálogo, dándose más o menos pistas al lector o receptor del mensaje para que lo descifre. Incluso en ocasiones se mantiene una letra (o varias) de la palabra o expresión junto a los puntos suspensivos para dejar más claro lo omitido y no crear ambigüedades.
Cuando se trata de reflejo del habla (diálogos en estilo directo o indirecto), debe quedar claro que es el personaje que lanza el mensaje, y no el autor, el que reprime el uso de la palabra o expresión.
—La parejita se metió en el granero y… No te digo más…
—La parejita se metió en el granero y se pusieron a… Ya me entiendes…
—La parejita se metió en el granero y se pusieron a fo… En serio. Lo juro…
—Y entonces apareció esa malna… Lagarto, lagarto…
—Llevaba más de media hora en ese retrete infecto haciendo… ¿Te lo imaginas?
—Solo quedaba la butaca número…, ya sabes, y preferí dejarlo para la semana siguiente.
Le dijo al dependiente que era un hijo de… y entonces estalló la trifulca
Se bajó los pantalones y enseñó su…Dejó a todos lso asistentes de piedra.
Debe diferenciarse esta función de la que denomino Omitir palabras o expresiones de mal gusto o inconvenientes, por norma de estilo. Aunque el uso es casi idéntico, en este último caso la supresión responderá a una regla impuesta por un medio o autoimpuesta por el autor por razones estrictas de inhibición, contención o decoro, sin intencionalidad expresiva alguna.
SUGERIR SILENCIOS O UNA FALTA DE REACCIÓN
En este caso, para sugerir que en un diálogo alguien responde con el silencio, o que muestra una aparente falta de reacción, se indican solamente los puntos suspensivos (con sentido neutro, afirmativo o negativo) o se sitúan entre signos de exclamación o interrogación, dándoles un valor, obviamente, exclamativo o interrogativo.
El uso de puntos suspensivos en esta función es otro de los recursos que deja en mayor medida en el lector la creación de la imagen gestual del silente. Así —salvo que a continuación se describa la reacción expresiva del emisor mediante alguna acotación—, el silencio irá acompañado en la mente del lector de un gesto o ademán de sorpresa, desidia, interrogación, crítica, desconcierto, confusión… (una mirada, un movimiento de cejas, un fruncido de ceño, el levantamiento de hombros o la apertura de manos…), que, al no concretarse, definirá él por el contexto.
—¿Y tú qué opinas de esto?
— …
—De esto me encargaré yo. Es un asunto personal.
—¡…!
—No tenemos ninguna posibilidad, te lo dije…
—¿…?
SUGERIR UNA INTERRUPCIÓN CONVERSACIONAL
Mediante los puntos suspensivos que dejan incompleta una expresión, seguidos de otra línea de diálogo, pueden sugerirse las interrupciones que se dan habitualmente en las conversaciones. Es un modo de dar cierta verosimilitud al habla y evitar una excesiva estilización en la escritura de diálogos.
También se puede reflejar así una interrupción que se hace el propio hablante en su discurso, bien porque reflexiona, bien porque algo externo le distrae o le llama la atención.
—Ahora que pienso, ya puestos, podríamos…
—Ni lo sueñes. Borra eso tu mente. Pero ya.
—Ahora que pienso, ya puestos, podríamos… Pero no, mejor no, es muy arriesgado.
—Me da que no va a venir. Deberíamos ir pensando en dejarlo para… Espera, creo que ahí viene…
SUGERIR UN TARTAMUDEO O BALBUCEO O MARCAR EL USO DE CIERTAS MULETILLAS
Con los puntos suspensivos cortando palabras de modo repetitivo puede sugerirse el habla de quien padece de tartamudez o tiene tendencia al balbuceo.
También puede servir este signo para acompañar ciertas expresiones cortas que algunas personas usan con reiteración, a veces de modo cansino, para apoyar su discurso.
—Po… po… podemos inte… ten… taarlo, si tu qui… qui… eres…
—El pe… perro está la… la… drando otra vez.
—Yo me inclinaría a pensar, eh…, que lo que pretendía decir el líder de la oposición no era, eh…, que estaba dispuesto asentarse a negociar, eh…, sino que está abierto a aceptar alguna propuesta y estudiarla.
—Hay que aplicar el sentido comú, ¿vale…?, porque las medidas que están previstas para solucionar este problema no nos han funcionado, ¿sabes…?, y me temo que…
DEJAR UN ENUNCIADO INCOMPLETO PORQUE SE SOBREENTIENDE EL FINAL
En este caso, un hablante, narrador o divulgador no termina una frase porque quiere dejar claro que el interlocutor del diálogo o el lector del texto sobreentiende lo que sigue.
No estamos aquí ante una función de abreviación del texto (por razones de estilo expositivo), ni tampoco ante una táctica comunicativa que busca crear misterio o sorpresa, sino que con el signo se refleja que el hablante considera que con lo ya expresado el receptor tiene suficiente información para completar la idea. Suele darse cuando hay cierta complicidad entre emisor y receptor, o el primero considera cierta parte de la información como obvia o vox populi.
En algunas ocasiones, tras los puntos suspensivos puede seguir una frase de refuerzo o que ayude a completar la idea.
La sesión parlamentaria siguió por los mismos derroteros, con encarnizados enfrentamientos entre los portavoces, que llegaron a lanzarse calificativos muy duros, incurriendo incluso en el insulto, lo que provocó que el presidente de la cámara procediera en su línea habitual reglamentista, ya conocida, anunciando, bla, bla, bla, que retiraría…
Partiendo de la pole position, se puso primero en la salida, puso tierra de por medio con el segundo durante mas de veinte vueltas, bordó las entradas a boxes saliendo siempre limpio, sin tráfico y… El británico se aleja ya en la clasificación general de manera notable y pone pie y medio en el campeonato.
A diferencia de la función ya citada que he denominado Lanzar o acompañar discretamente una elipsis, aquí no se abre la frase a una imagen, escena o consecuencia que el lector o interlocutor debe recrear en su cabeza, sino que se interrumpe el mensaje cuando el emisor considera que que lo que falta ya es conocido por el interlocutor y huelga mencionarlo. No hay una idea homogénea omitida que, al imaginarla, cerrará perfectamente el mensaje, sino que los elementos que faltan, aunque son relevantes en ese fragmento del discurso, ya se suponen. Por ello, más que intención comunicativa, aquí hay economía en el mensaje.
Vease en este ejemplo la diferencia:
ELIPSIS —— En los minutos de descuento, siete sorprendentes e injustificados minutos, el equipo visitante, preso del pánico al ver que se le escapaba la eliminatoria, optó por jugársela a una carta, bombear balones, adelantar líneas y, tirando de arte… El colegiado no picó.
SOBRENTENDIDO —— En los minutos de descuento, siete sorprendentes e injustificados minutos, el equipo visitante, preso del pánico al ver que se le escapaba la eliminatoria, no hizo otra cosa que tratar de engañar al árbitro fingiendo faltas en… Sí, allí, dentro y en los alrededores de donde todos ustedes suponen.
ABREVIAR EXPLICACIONES AL DAR POR SENTADO QUE YA SE ENTIENDE LO DICHO
Esta función de los puntos suspensivos es muy similar a la anterior, pero en esta el emisor del mensaje decide que con lo dicho ya queda claro lo que quiere expresar y no resulta preciso que continúe el discurso (o alargue ese momento comunicativo). Aunque a veces puede confundirse con la función anterior, hay una sutil diferencia. Aquí no hay elementos relevantes sobrentendidos, sino una dosis informativa considerada suficiente, expresada así con la interrupción abrupta de la explicación ya dada por suficientemente extensa, sin que falte nada importante.
Ello no implica que en el texto (o conversación) no se siga desarrollando con posterioridad, pero en ese párrafo o momento comunicativo se da por suficiente.
Cuando el debate en el Congreso llegó a una fase de encarnizamiento de los portavoces, que en esta ocasión llegaron al insulto personal, el presidente de la cámara adoptó su cara ya conocida, severa, estricta, cortante, reglamentista, y se lanzó a su habitual discurso de amonestación lleno de pompa y… En fin…
—La cena iba bien, divertida, transcurría en paz, hasta que alguien hizo el consabido comentario político, nada polémico, no creas, pero en pocos minutos acabó liándose la gorda, que si fascista, que si golpista, que si traidor, que si franquista, que si comunista, que si chavista…, y, bueno… Ya sabes…
ENFATIZAR EXPRESIVAMENTE EL FINAL DE UNA ORACIÓN PERFECTAMENTE CERRADA
En este caso, los puntos suspensivos cumplen la función más leve de todas las vistas. No son más que un punto de cierre de una oración, como el punto y seguido o el punto y aparte, alternativo a estos. El autor o emisor puede jugar con dos ideas: insinuarnos que el asunto citado es grave, trascendente, con consecuencias devastadoras, y no puede cerrarse así como así con un punto, o crear un espacio temporal que acompañe a la acción expuesta cuando es repetitiva, constituye un proceso, ha de extenderse durante algún período de tiempo…
El gladiador cogió con fuerza su tridente y lo hundió sin titubeos en el pecho de su oponente, provocando al instante que su mirada virara de la súplica al terror…
Cogió el cuchillo jamonero y comenzó, maquinalmente, a sacar lonchas finas de la paleta ibérica que le habían regalado…
ALARGAR EL EFECTO DE INTERJECCIONES Y EXCLAMACIONES
Es bastante habitual en diálogos de narraciones o en obras de teatro que se coloquen puntos suspensivos tras ciertas exclamaciones, o junto a expresiones cortas y enfáticas, creando un efecto que podemos interpretar como extensión del sonido, creación de expectación ante una llamada, silencio corto que coincide con el momento en que el interlocutor repara en lo que ha escuchado o, simplemente, separación clara entre lo dicho y lo que se añade a continuación, para dar fuerza a las expresiones encadenadas.
—¡Chisssst…! Calla un momento… Escucha…
—¡Ah! ¡Aaay…! Ten más cuidado, que me pinchas.
—¡Uf…! Estoy agotada.
—¡Atención…! Un momento, por favor… Un poco de silencio…
—¡No me lo puedo creer…!
En ese momento el tierno infante se puso a llorar en la cuna (¡buahhh! ¡buaaahhh…!) y el gato empezó su concierto (¡miauhh! ¡miaauuhh…!)
RECORTAR FRASES Y EXPRESIONES YA CONOCIDAS
Con este último uso expresivo se busca abreviar el texto o crear una mayor fluidez comunicativa. Al tratarse de refranes, dichos, tópicos, citas populares y otras expresiones conocidas, la segunda parte de la frase no se menciona dejando al receptor que la complete, porque no hay dudas sobre lo que la supresión oculta. Es un guiño al receptor que además sirve para dar un mayor énfasis a la idea o expresión imitida.
Vivieron felices y…
Si ves las barbas de tu vecino pelar…
—Uno empezó con el «Astuuuurias…» y ya te puedes imaginar cómo acabó la cosa.
Cuando el funcionario comenzó con el tópico «estamos aquí reunidos para…», el padre de la novia se vino abajo, roto en lágrimas.
—Ya sabes, a la tercera…
—Me habían hablado muy bien de esa secuela, pero confieso que me decepcionó. Ya sabes que segundas partes…
Supresiones funcionales en la escritura
OMITIR TEXTO EN UNA CITA
Las omisiones de fragmentos dentro de una cita se realizan colocando, en el lugar que corresponda, el signo puntos suspensivos dentro de corchetes (lo más habitual) o paréntesis. El objeto de la supresión de texto es no mostrar en ese párrafo o frase la parte que el autor o comentarista que inserta la cita no considera relevante exponer, aunque sea texto conectado (precedente, intermedio o siguiente). El objetivo es aligerar el escrito y lograr así que toda la atención se centre en las ideas relevantes y no haya otras menciones que creen confusión y perjudiquen la lectura.
Pueden darse seis supuestos distintos:
- Puntos suspensivos entre párrafos de la cita — Se indica así que hay más texto entre el citado y que por lo menos constituye un párrafo de la obra. (Equivale a la línea de puntos que se comentaba al inicio, menos utilizada actualmente).
«En este sentido, los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada».
[…]
¡La propiedad personal fruto del trabajo y del mérito! ¿Se quiere hablar de la propiedad del pequeño burgués, del pequeño labrador, forma de propiedad anterior a la propiedad burguesa? No tenemos que abolirla: el progreso de la industria la ha abolido o está en camino de abolirla.
- Puntos suspensivos entre dos frases u oraciones de una misma cita, en un mismo párrafo — Esa parte suprimida será al menos una oración, pero pueden ser varias (aunque no una oración incompleta, como se deducirá de la puntuación mostrada).
«Aunque el que sufre coacción tiene capacidad de elección, el que la ejerce ha combinado las opciones que se presentaban a la voluntad del otro de tal modo que el primero hará lo que el segundo quiera. […] Para que una persona pueda hacer uso efectivo de su inteligencia y de sus conocimientos para alcanzar sus fines se requiere que sea capaz de prever algunas de las condiciones del mundo que le rodea y adherirse a un plan de acción».
«El texto refundido nace —y es importante destacarlo— con decidida voluntad de provisionalidad (…). De un lado, porque no es aventurado afirmar que, en el inmediato futuro, el legislador debe afrontar importantes reformas de la materia (…). De otro lado, porque es aspiración general que la totalidad del Derecho general de las sociedades mercantiles, incluido el aplicable a las sociedades personalistas, se contenga en un cuerpo legal unitario…».
«…el idealismo parte de la divinidad para constituir la esclavitud y condenar a las masas a una animalidad sin salida […]; el idealismo, en nombre de la dignidad humana, proclama el libre albedrío y sobre las ruinas de toda libertad funda la autoridad».
—– Aunque podrían inducir una ambigüedad, los signos punto y punto y coma se suelen colocar después del corchete que indica la omisión. Debemos pensar que la frase u oración anterior se cierra, aunque el cierre con su puntuación venga marcado después del corchete, ya que en caso de quedar abierta, se habrían colocado puntos suspensivos antes del corchete.
«Aunque el que sufre coacción tiene capacidad de elección, el que la ejerce ha combinado las opciones que se presentaban a la voluntad del otro…. […] Para que una persona pueda hacer uso efectivo de su inteligencia y de sus conocimientos para alcanzar sus fines se requiere que sea capaz de prever algunas de las condiciones del mundo que le rodea y adherirse a un plan de acción».
—– (En todo caso, en mi opinión, la solución de colocar punto o punto y coma antes del corchete podría sostenerse con todo el sentido, ya que la omisión se indica tras la oración cerrada).
- Puntos suspensivos en medio de una frase — En este caso, se sustituye una palabra o expresión, pero no una oración completa, por lo que los puntos suspensivos dejan también intacta la puntuación y la conexión sintáctica interna que correspondan. Pero, cuando, como es muy frecuente, la omisión es de un inciso entre sujeto y verbo o entre este y un complemento, se entiende que absorbe también las comas, por lo que no es preciso mantener ninguna de estas.
«El Secretario judicial convocará a las partes a presencia del instructor […], y, oídas las partes y practicada la prueba declarada pertinente, el instructor resolverá mediante providencia en el mismo acto sobre si ha o no lugar a la recusación».
«Los daños causados por error judicial […] darán derecho a una indemnización a cargo del Estado, conforme a la ley».
«Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes. La propuesta y el nombramiento del Presidente del Gobierno […] serán refrendados por el Presidente del Congreso».
«A propuesta de Instituciones Penitenciarias (…), el juez de vigilancia penitenciaria podrá adelantar, una vez extinguida la mitad de la condena, la concesión de la libertad condicional (…) hasta un máximo de noventa días por cada año transcurrido de cumplimiento efectivo de condena».
- Puntos suspensivos al final de un párrafo indicando que hay más oraciones en este — En este caso, se suprimen las últimas oraciones del párrafo. No es obligado, ya que en la mayoría de los casos se entiende que lo que se muestra en una cita es una selección). Y no suele utilizarse el signo cuando el único fin es indicar que hay otros párrafos posteriores en la obra, porque suele ser obvio o tenido por irrelevante.
«El juez de vigilancia penitenciaria resolverá de oficio sobre la suspensión de la ejecución del resto de la pena y concesión de la libertad condicional a petición del penado. […] ».
«Cuantos menos negocios se hagan, mayor ha de ser la ganancia obtenida por los negocios hechos. Cuanto menos tiempo se trabaje, más tiempo de trabajo excedente hay que arrancar. (…) ».
- Puntos suspensivos al final de una única frase o de la última frase de la cita — En este caso, se omite parte de la frase. No hay separación entre el final de la cita y los puntos suspensivos. (Como variante, también podría indicarse mediante puntos suspensivos entre corchetes o paréntesis, pero es menos habitual).
«El Tribunal Supremo, con jurisdicción en toda España, es el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes…».
«El Tribunal Supremo, con jurisdicción en toda España, es el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes (…) ».
- Puntos suspensivos al inicio de la cita (contenga más o menos oraciones) — Solo interesa una parte de la frase o párrafo, que no incluye el inicio. Para ello, se sitúan puntos suspensivos antes del texto, separados por un espacio de la letra inicial, que será minúscula si la frase es incompleta o mayúscula si la cita inicia frase pero se quiere sugerir que no es inicio de párrafo. Si la cita se inicia con una frase completa, no es un recurso obligado, aunque haya texto no citado previo en la obra elegida —ya que aquí también se sobreentiende que la cita es una selección—, pero puede utilizarse para enfatizar que el fragmento citado no es el inicial de la obra ni de un capítulo o párrafo de esta, sí así lo estima el autor o comentarista que inserta la cita.También puede utilizarse en este caso la omisión completa de párrafos, entre corchetes, pero sin ninguna diferencia real respecto de la simple colocación de los puntos suspensivos.
«… no sólo permanece ajeno a la conciencia lo psíquico reprimido, sino también una parte de los sentimientos que dominan a nuestro Yo, o sea, la más enérgica antítesis funcional de lo reprimido».
«[…] Las condiciones burguesas de producción y de cambio, el régimen burgués de la propiedad, toda esta sociedad burguesa moderna, que ha hecho surgir tan potentes medios de producción y de cambio, semeja al mago que no sabe dominar las potencias infernales que ha evocado».
«[…] Lo esencial para que cumpla su función como principio motor del progreso intelectual no es que todos puedan ser capaces de pensar o escribir cualquier cosa, sino que cualquier causa o idea pueda ser defendida por alguien. […]».
(Por supuesto, los puntos suspensivos, con o sin corchetes o paréntesis, y ya se coloquen al inicio, en medio o al final de párrafos o frases, o entre párrafos, pueden combinarse).
NO REPETIR EN SU INTEGRIDAD FRASES, PÁRRAFOS O TÍTULOS YA CITADOS
A necesitarse de nuevo exponer una frase o párrafo que ya apareció en el texto, o el titulo de una obra cuando es largo, se elimina una parte en la nueva mención con el objeto de que no resulte pesada la lectura. Para ello, es preciso que la segunda o posterior aparición de ese título o fragmento no persiga fines analíticos de componentes de la frase o párrafo, sino solo la alusión al texto ya citado.
Esta función es similar a la última vista en el anterior segmento, pero con un objetivo que solo es de limpieza expositiva: se busca evitar reiteraciones, sin que haya otra intención comunicativa ni se pretenda apelar a la complicidad del interlocutor o lector.
La película de Stanley Kubrick que aquí conocemos como «¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú» tiene como curioso título original «Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb», lo que traducido literalmente sería «Dr. Strangelove o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba», aunque en los países anglosajones se ha conocido siempre simplemente como «Dr. Strangelove».
En «¿Teléfono rojo?…», o «Dr. Strangelove…», Kubrick nos regala una delirante y cómica experiencia de política ficción protagonizada por el inefable y multifacético Peter Sellers en un desternillante triple papel.
«No existe tampoco razón alguna para que el Estado no asista a los individuos cuando tratan de precaverse de aquellos azares comunes de la vida contra los cuales, por su incertidumbre, pocas personas están en condiciones de hacerlo por sí mismas. Cuando, como en el caso de la enfermedad y el accidente, ni el deseo de evitar estas calamidades, ni los esfuerzos para vencer sus consecuencias son, por regla general, debilitados por la provisión de una asistencia […], no hay incompatibilidad de principio entre una mayor seguridad, proporcionada de esta manera por el Estado, y el mantenimiento de la libertad individual. A la misma categoría pertenece también el incremento de seguridad a través de la asistencia concedida por el Estado a las víctimas de calamidades como los terremotos y las inundaciones…».
No debemos imaginar que los teóricos del liberalismo moderno son reticentes de manera absoluta a la actuación estatal ante necesidades sociales. Cuando Hayek expresa eso de que «No existe tampoco razón alguna para que el Estado no asista…» y «… no hay incompatibilidad de principio…», está reservando a la actuación pública diversas políticas de protección de personas en situaciones desfavorecidas sin que por ello vea violada la esencia de su pensamiento económico.
EVITAR PALABRAS DE MAL GUSTO O INCONVENIENTES, POR NORMA DE ESTILO
Si antes se comentaba la función expresiva de omisión de ciertas palabras soeces o poco adecuadas en el habla de personajes o en una exposición efectuada por estos (sean sujetos narradores o divulgadores que usan recursos retóricos), en el presente uso el fin es meramente de estilo. Se da cuando se quiere limpiar un texto de palabras malsonantes, soeces, de mal gusto…, o consideradas inadecuadas, en textos descriptivos, divulgativos o de opinión (o en mensajes privados, sean o no expuestos en público). No existe intencionalidad literaria alguna en el discurso (aunque pueda tenerla un autor que refleje que alguien actuó así), por lo que este recurso se parece más a los pitidos que insertan en sus programas o vídeos algunos canales de televisión temerosos de incomodar a su audiencia.
La omisión puede venir obligada por el libro de estilo del medio o editorial que lo publica o derivar de una especial consideración hacia ciertos lectores (o hacia oyentes o espectadores, reflejada en los guiones previos), aunque también puede ser muestra de las cautelas guardadas por un autor al comunicarse por escrito.Si esta función se utiliza con intencionalidad humorística, se acercará a la ya indicada de Sugerir ciertas palabras o expresiones, sin mencionarlas.
Como variante, en ocasiones se mantiene una letra (o varias) de la palabra o expresión acompañada de los puntos suspensivos para sugerir el término omitido cuando quiere evitarse una ambigüedad terminológica.
Es un hijo de…
La muy…
Lo llamó h… de p…
Lo llamó hi… de…
Lamento decir que este programa es una m…
La pareja estuvo f… toda la noche.
Su socio piensa que es un c…
Se hizo c… encima.
OMITIR PARTES DE NOMBRES, APELLIDOS, AÑOS, LUGARES…, POR DISCRECIÓN
El motivo de esta ocultación puede ser una obligación legal (por ejemplo, en el caso de menores, cuando se trata de asuntos policiales y judiciales), una norma de estilo establecida por un medio o editorial o el simple objetivo personal del autor de mantener un cierto grado de discreción y confidencialidad en una información.
Puede mantenerse una letra seguida de los tres puntos, aparecer estos tras uno o dos números, aparecer solos, preceder a una numeración…
Es una función poco utilizada en el caso de nombres y apellidos, ya que también pueden representarse mediante la simple inicial seguida por punto.
Nació en junio de 19…
El presunto agresor, G… H… D…, fue puesto a disposición judicial. (Alternativa – El presunto agresor, G. H. D., fue puesto a disposición judicial.)
La víctima, Marina F…, paseaba con el perro por los alrededores cuando… (Alternativa – La víctima, Marina F., paseaba con el perro por los alrededores cuando…)
Su tarjeta de crédito acaba en …4567.
Sucedió en la población de H…, en la meseta central, y, aunque pocos lo saben, fue el origen de…
Otros usos y consideraciones
No he citado aquí, aunque sí en el anterior post, el uso de la línea de puntos (sin número fijo) para cumplir el objetivo de omitir líneas de texto en citas de normas jurídicas, poemas o canciones. Por lo demás, espero no haberme dejado ninguna función relevante y haber acertado con el desglose.
Por supuesto, en la creación literaria siempre puede inventarse algún uso adicional, alguna sutil intención expresiva que pudiera merecer capítulo aparte dentro del primer segmento de omisiones que sugieren ideas o o suponen decisiones de comunicación, pero creo que las funciones expuestas son las que en mayor medida encontramos en los textos que leemos o podemos aplicar en los que elaboramos.
Como complemento de los criterios de uso vistos en la anterior entrada, no quiero olvidar dos cautelas generales:
- No hay que recurrir a los puntos suspensivos si no hay una intención expresiva clara o una función normativa específica que lo justifique.
- El recurso a los puntos suspensivos en un mismo texto, incluso en funciones que estén justificadas, debe estar presidido por la moderación (salvo que se busque precisamente su profusión con una intencionalidad literaria rompedora).
Estas son algunas recomendaciones concretas que derivan de estas dos cautelas generales:
- A las funciones de sugerencia de pausas expresivas y emotivas debe recurrirse con prudencia: la siembra indiscriminada de este signo con esos fines puede neutralizar los efectos y que fracase precisamente la intención sugestiva que se busca. La literatura no es cine ni teatro y los sentimientos, en general, deben mostrarse o describirse.
- No conviene que, aunque un personaje sea muestre muy escueto en el habla, se expresen sus silencios con demasiada insistencia mediante la marca de los puntos suspensivos. Es un recurso que también debe administrarse con moderación para que destaque y resulte así indicativo de la sustitución de la voz por la expresión no verbal.
- Los puntos suspensivos de cierre de oraciones completas (o por sobrentendidos o consideración de información suficiente) deben ser igualmente ocasionales en el texto, siempre con una intención de autor (nunca colocados de modo arbitrario por costumbre o rutina). Si no sugieren nada, sobran.
- En el reflejo literario o periodístico de diálogos (presenciales, telefónicos…) o en transcripciones o simulaciones de estos (en actividades formativas), el uso de puntos suspensivos para marcar pausas permite acercar el intercambio de frases y expresiones al modo real de las conversaciones, evitando los excesos de estilización que rompen la verosimilitud. No obstante, un uso continuado del signo con esta función puede resultar contraproducente y lastrar el efecto buscado, convirtiendo el habla en amanerada y dificultando la asimilación de lo primordial. Es conveniente mantener siempre una cierta estilización, tanto en materiales literarios como en los que responden a otros fines (infomativos, didácticos, lúdicos…). La dramaturgia no es un documental.
- El fraseo muy marcado y los recitativos, cuando el texto es formal, solemne o incluso algo ampuloso, puede imaginarlos muchas veces el lector si que se le indiquen todas las pausas. Solo tiene sentido hacerlo —cuando se refleja el habla en diálogos o crónicas de actos presenciales— si se busca crear efectos humorísticos o dejar clara una pronunciación exagerada, extravagante, teatralizada o muy peculiar.
- En muchas ocasiones no es preciso indicar en las citas que hay fragmentos previos o posteriores que no se mencionan. La cita es una selección y casi siempre se presume que es un extracto de una obra más larga, salvo que resulte evidente que se trata de un aforismo o un dicho aislado de un personaje. Y en caso de oraciones cortadas, bastará casi siempre con los puntos suspensivos previos o finales, sin mayores detalles sobre otros fragmentos del texto de origen.
- En cambio, sí reviste más importancia el marcado de la omisión en párrafos citados cuando se elimina una frase o fragmento interno, ya que así se denota de modo elegante que ese párrafo tenía más texto, que la idea es de formulación quizá más compleja o que incluía alguna otra derivada o detalle. Se sobrentiende así que el que hace la cita omite una parte del párrafo porque no lo considera imprescindible para la idea que quiere reflejar, y, si alguien tiene curiosidad, siempre podrá documentarse y buscar la cita para leerla completa. Además, así se evita que alguien replique un párrafo ajeno como si fuera un texto lineal usando una fuente indirecta sin contrastar si era precisa en la cita.
Si necesitas más ejemplos, este mismo post está lleno de puntos suspensivos fuera de los citados, en las explicaciones, porque casi todos los textos los incluyen. Espero haber sido coherente cumpliendo fielmente lo predicado (aunque errores, si uno los busca, casi siempre los encuentra).
Por otro lado, para terminar este post, no está de más decir que, aunque no sea un proceder conectado con una norma gramatical, los puntos repetidos (tres o más) pueden utilizarse con otros fines, de separación o conexión, en ciertas modalidades de comunicación, auqnue ha de quedar claro que ya no se tratará del signo puntos suspensivos, sino que estaremos ante el uso de esa figura como elemento gráfico. También suelen utilizarse rayas o guiones repetidos.
Estos son ejemplos de estas funciones:
- Para separar frases en textos en mensajería a través de teléfonos móviles o con el fin de oxigenar la lectura de ideas fuerza en espacios de lectura rápida (como correos electrónicos, chats, notas informativas digitales o impresas..).
- En textos escuetos redactados a modo de telegrama, frase por frase (como alternativa a los separadores +, —, stop o similares).
- Para airear listados, sustituyendo al punto o los dos puntos como alternativa a las también utilizadas rayas o guiones que permiten separar cada concepto de su explicación breve.
- Con objeto de separar los ítems de la numeración de páginas en índices, si no se utilizan líneas largas de puntos o espacios.
- Como modo de marcar en la celda de una tabla comparativa que no procede ninguna idea en ese cruce de ejes…
