Parece que el primer artículo de un blog debería ser, por pura cortesía, de saludo y presentación. Pero apenas he terminado la primera línea y ya tengo dudas sobre si de verdad tiene sentido dar ese carácter a la primera entrada.
Raramente los lectores que entran en un blog que lleve un tiempo en danza y coleccione ya sucesivas publicaciones acuden al post inicial —siempre el más alejado por la ordenación cronológica propia de este tipo de espacios—, y eso tanto si su llegada se produce de modo deliberado, a través del tecleo del dominio en el navegador, como si caen en alguna de las entradas a través de un buscador o desde un enlace saliente ubicado otro sitio web.
Por otra parte, cuando se redacta un primer post se tiende a hacerlo dirigiendo el escrito a una masa inconcreta de lectores, cuando en ese momento probablemente solo el propio autor y quizá algún amigo o colega allegado vayan a leerlo.
En consecuencia —me pregunto mientras escribo al teclado—, si apenas nadie leerá esta primera entrada cuando la publique y con posterioridad pocos repararán en este contenido inicial cuando visiten el sitio lleno ya de otras aportaciones, ¿en quién tengo que pensar para articular este primer texto? ¿A quién me estoy dirigiendo?
Aunque esta pregunta parezca coyuntural, limitada solo a esta primera entrada —y, por extensión, a las siguientes que pueda publicar mientras el sitio no tenga un mínimo número de lectores—, en realidad tiene más calado, ya que permite su generalización sin que pierda nada de su esencia:
¿DEBEMOS ESCRIBIR PENSANDO EN QUIENES CREEMOS QUE NOS VAN
LEER O TENIENDO EN MENTE A QUIENES QUEREMOS QUE NOS LEAN?
Esto me da ya el tema para la segunda entrada, por lo que aquí me freno y dedicaré la presente a lo convencional, que es, como decía al principio, el cortés saludo y la consiguiente presentación (de este sitio, por supuesto).
Bienvenido al BLOG de luccla
Aunque este blog se halle inserto como sección dentro de un sitio web profesional, no responde a la limitada intención de servir como dinamizador del website —como modo de evitar que los buscadores se duerman y dejen de enviar a sus robots indexadores —, ni mucho menos es una vía disfrazada para colar textos promocionales de una oferta de servicios.
Nunca he creído en el marketing de autobombo —aunque la negación de esa expresión, lindante con el pleonasmo, exija matices en alguna reflexión futura— y soy muy poco tolerante con la mezcla de lo publicitario y lo informativo, al menos en lo que a mí concierne, cuando la manija de las decisiones es solo mía.
Con eso quiero decir que en este BLOG, si te dignas visitarlo, podrás encontrar reflexiones con predominio de componentes subjetivos o textos de divulgación con clara vocación objetiva, pero ni te toparás con enlaces internos hacia zonas de la oferta profesional ni correrás el riesgo de morder alguna mosca falsa puesta para que piques el anzuelo y te conviertas solo por ello en consumidor de alguna de las prestaciones de las que en otras secciones del sitio se informa.
Dicho de otra manera, aquí, en un website dedicado a la creación de contenidos escritos, estás dentro de la zona BLOG, dirigida a compartir contigo opiniones e informaciones sobre la escritura y completamente destilada de publicidad.
Un blog de…, un blog sobre…, un blog para…
Confieso que odio a muerte una palabra que gusta y emociona a muchos amantes de la escritura y de la lectura: letraherido (o lletraferit, como se dice en catalán, idioma que comparte esa misma expresión y en el que se utiliza con más frecuencia, o lettreferit, como se dice o decía en francés, idioma al que, creo, pertenece la expresión).
Montaigne la mencionaba (ignoro si inventándola o tomándola prestada) en uno de sus ensayos, dedicado a la pedantería, aludiendo con ese término a ciertos eruditos dados al alarde de sus hipotéticos saberes a los que parece que las letras les han dado un martillazo y los han dejado un tanto tocados, como privados de sentido común.
Bueno, en realidad no es que odie a muerte la palabra, y menos habiendo sido utilizada por tan notable personaje y con tanto veneno dentro, sino que detesto su significado actual, la connotación positiva que se ha dado a un término que se inventó para ser mordaz. Así, parece que ahora los letraheridos son los entusiastas de las letras, los entendidos, los cultos, los buenos conversadores sobre temas literarios, y no solo quienes parecen orbitar por distantes dimensiones emocionales, abiertos a mostrar sin pudor cómo las letras hacen entrar en trance sus vidas y les hacen sufrir de placer.
No hace falta que te mates buscando. En la red encontrarás muchos blogs dirigidos a letraheridos. Muchísimos. Cientos, quizá miles. Algunos interesantes, otros pasables, muchos prescindibles, teñidos casi todos de visiones emocionales de la escritura y de la lectura, llenos de aliento poético y abiertos a la desinhibición, ideales para quienes desean compartir con vibrante sinceridad sentimientos sobre la creación literaria. Todo muy respetable, por supuesto, a pesar de que no sea la línea por la que aquí apostamos.
Si visitas este BLOG, aunque eso querrá decir que te interesa la escritura, no necesitarás ponerte tiritas en el alma. Aquí no te daremos ningún martillazo metafórico ni hurgaremos en tus heridas simbólicas (si las tienes), aunque, por aprovechar la figura retórica del francés, sí hablaremos de martillos y de mazos, de alicates y llaves inglesas, de destornilladores y tenazas, de sierras y cuchillos, de pinzas y sargentas, de cemento y adhesivos, de laca y de pintura…, en definitiva, de todo lo que deberíamos tener en nuestra caja de herramientas con la finalidad de montar y desmontar contenidos escritos.
O sea, que esto va de cómo se escribe y de para quién se escribe. De los diferentes tipos de contenidos escritos que pueden elaborarse en función de cuál será su utilidad. De los errores que cometemos antes de repasar los textos, y que seguimos cometiendo cuando los hemos dado por finalizados. De cómo eliminar esos errores y depurar los escritos. De los tópicos y de cómo diferenciarse en este sobresaturado mundo digital en el que casi todo (como el título de este mismo post) ya ha sido dicho y utilizado, a veces hasta la saciedad. De qué recursos están a nuestro alcance y pueden ayudarnos a escribir mejor y más rápido. De cómo se protegen física y jurídicamente las obras. De cómo se presentan…
Aquí nos vamos a dedicar a informar y reflexionar sobre contenidos y contenedores, sobre formas y formatos, sobre estilos y enfoques, sobre reglas y transgresiones, sobre impactos y riesgos, sobre la calidad y la creatividad, sobre el valor y la obsolescencia…, fieles a una visión de la escritura que quizá pueda parecer un tanto prosaica a los que gustan de considerarla una experiencia vital, trascendente y emotiva, pero que es, creo, adecuada para quienes la ven como una actividad profesional, humilde y al mismo tiempo compleja como cualquiera de esos oficios artesanos (alfarería, ebanistería, joyería, forja, diseño textil…) en los que se busca con afán crear productos útiles y funcionales sin por ello renunciar a la brillantez, la creatividad y la distinción.
Divulgación, pero también reflexión
Te adelanto que, aunque con la edad ya no me rindo con facilidad a la tentación de desmarcarme por simple pose, no soy muy convencional. No creo que lo bueno siempre sea mejor solo por ser breve ni que las reflexiones ganen siempre con la síntesis. No soy muy amigo de los decálogos. No creo que los escritos deban estructurarse siempre de determinadas maneras. No me someto de manera acrítica a todo lo que dicta en cada momento la real autoridad académica (aunque la acate casi siempre). No creo en un lenguaje de género que fuerce la gramática. No me gusta escribir pensando en los buscadores y olvidando a los destinatarios. Y no creo que la calidad dependa solo de lo que diga el cliente.
Sí pienso, y en eso soy más bien ortodoxo, que la autoría no lo es todo. Que un contenido escrito debe confeccionarse pensando en quien lo solicita y en quien lo aprovechará. Que la calidad de un contenido no puede distanciarse de lo que requiera, espere y opine quien pagará por él. Que muchas veces es preciso elaborar materiales que el propio autor no consumiría. Que la rentabilidad y el impacto (sin martillazos) son los objetivos finales de los contenidos escritos. Y que, por mucho que uno busque el escrito perfecto, nunca lo conseguirá, porque la calidad al final suele tener más que ver con el esmero, la corrección y el respeto que con el perfeccionismo.
En las entradas de este BLOG —las que escriba yo y las que firmen autores invitados— hablaremos de las reglas gramaticales, de los tipos de contenidos, de la calidad y la creatividad, de las técnicas de redacción, de los recursos al alcance de los escritores, de los medios de comunicación, de las tendencias comunicativas, de la edición y la autoedición, de la consultoría creativa, de la tecnología, de los libros impresos y de los electrónicos, de los blogs y de las herramientas con los que pueden diseñarse y administrarse…
Asimismo, nos referiremos a las normas jurídicas que afectan a la creación escrita y reseñaremos obras técnicas y temáticas que pueden revestir interés tanto para quienes por su oficio necesitan escribir con criterio y corrección como para aquellos que tan solo están interesados en la lectura.
Y nos centraremos de manera prioritaria en la lengua española —el castellano, en su denominación interna—, aunque ocasionalmente nos referiremos a otras lenguas del país o a algunas extranjeras.
Puedes consultar los posts en el orden de publicación (pulsando el botón BLOG del menú superior) o acceder a ellos, clasificados por categorías (desde los menús TEMAS DEL BLOG situados en la zona inferior del sitio y en la barra lateral de los artículos). Algunas entradas pueden estar a su vez asociadas a las etiquetas que aparecen al final de los textos y que te permitirán listar las entradas por otras referencias comunes.
Cuando se trate de artículos sobre recursos, criterios o modos de actuar, de tipo divulgativo o con recomendaciones, el texto estará más formateado, con subtítulos, secciones, conceptos clave destacados, tablas y enlaces, mientras que las reflexiones de tipo general tendrán una presentación más clásica, similar a la que podrías encontrar en las colaboraciones de una publicación impresa.
Espero que algunas de las consideraciones que irán apareciendo aquí con cierta periodicidad te resulten interesantes. Este BLOG no pretende sentar cátedra ni iniciar a nadie en las verdades de la escritura. Casi todo está ya dicho en múltiples medios y por muchos autores. Por eso mi propósito es exponer y desarrollar ideas de un modo singular, aportando contenidos útiles y estimulando la reflexión, sin replicar lo que ya está bien reflejado en otros espacios.
Lo que encuentres en estos posts será siempre un contenido nuevo que habrá sido elaborado por su autor solo para este espacio, consultando fuentes diversas, con la única intención de que os resulte atractivo a quienes tengáis a bien visitarlo.
No encontrarás, por tanto, mini entradas de pocos párrafos compuestas con retazos de otros textos, de esas diseñadas para que no tengas que mover el scroll. Y no dedicaremos ni un minuto a conseguir que los artículos se posicionen en la red más por su SEO que por su contenido.
No queremos cazarte con un buscador: queremos que nos visites.