La galaxia comunicativa (7): lenguas con problemas

En el post anterior me referí a las lenguas amenazadas, dejando un mayor detalle para las dos siguientes entradas.

Vamos allá.

Lenguas en riesgo

Una lengua puede tener problemas en un territorio o en su presencia global en el mundo porque:

  • Esté completamente prohibido su uso.
  • Se proscribe totalmente en determinados espacios o ámbitos de actividad del país o territorio.
  • Está limitada (restringida) en algunos usos o en algún ámbito de actividad por factores externos a la decisión de los hablantes.
  • Ha sufrido presiones, restricciones o prohibiciones en el pasado, y aunque ya cesaron, no se ha recuperado todavía de las consecuencias negativas de esas limitaciones.
  • Sus hablantes eligen en este momento como preferentes otras lenguas instados por presiones y promociones de las autoridades políticas o culturales (sin que haya prohibiciones o restricciones legales).
  • Sus hablantes, en uso de su libertad, prefieren usar preferentemente otras lenguas y dejan paulatinamente de usarla.
  • Se reduce o extingue su comunidad de hablantes por falta de protección y promoción (en el uso y la transmisión).

Estos problemas pueden tener como consecuencias, poniéndonos en los peores escenarios, que ese idioma:

  • Decline en el territorio en el que podría ser fuerte o preponderante.
  • Llegue al borde de la extinción
  • Se extinga.

Diferencio aquí, usando terminología sobre la que hay bastante consenso, dos conceptos: lengua minorizada y lengua amenazada o en peligro.

Panneau en français et occitan
Foto de Père Igor – Gouts-Rossignol – Dordogne, France

Se trata de dos conceptos difíciles de deslindar completamente. Podríamos considerar que todas lenguas con problemas, en peligro o no, están minorizadas, porque si no fuera así, solo hablaríamos de riesgo no materializado o de amenazas solo manifestadas, pero no de problemas actuales. También podríamos considerar que será lengua amenazada o en peligro (sea este mayor o menor) todo idioma sometido a presiones intensas y limitaciones efectivas que siga sufriendo consecuencias de los percances ya experimentados en el pasado. Asimismo, podríamos diferenciar entre amenazas (problemas potenciales) y situaciones de peligro (problemas reales), o referir las amenazas no a los factores de presión sino al riesgo ya materializado de debilitamiento y desaparición.

Yo me inclino por establecer esta diferencia:


  • La lengua minorizada es la que sufre las consecuencias de restricciones y prohibiciones, sean actuales y/o pasadas, o está presionada por la fuerza de otra lengua con más éxito o más fortalecida por su oficialidad, pero no necesariamente se halla en este momento expuesta a un peligro inminente o cercano de desaparición o de fuerte emprobrecimiento.
  • Un idioma amenazado o en peligro mantiene una fierte presión de los factores limitadores que la han minorizado —pueden deberse a múltiples causas, promovidas por autoridades o voluntarias de los hablantes—, lo que la ha llevado a aumentar su vulnerabilidad y la expone a un serio peligro de debilitamiento que puede precipitar su desaparición.

En todo caso, aunque sean términos cargados de cierta ambigüedad y no exentos de detractores (contra el de lengua minorizada algunos aportan argumentos muy interesantes), los manejo a continuación, cada uno por separado, dado su uso habitual en estudios lingüísticos recientes. En el punto referido a las lenguas amenazadas se verá, en todo caso, como existe un baremo de la UNESCO que desglosa el peligro en varios grados.

Dejo para el post siguiente, para no alargar este en exceso, un apunte sobre las lenguas amenazadas o en peligro, las residuales y las extintas. En la presente entrada me fijo solo en las minorizadas, y lo acompaño con una referencia muy breve a las protegidas y las revitalizadas, siempre sin perder la síntesis de esta serie de contenidos que vienen a ser un simple esbozo inicial de inventario.

Lenguas minorizadas

Esta expresión nos indica que una determinada lengua ha sido objeto de marginación, restricción, persecución e incluso prohibición y sustitución en algún momento de su historia, a pesar de lo cual sigue existiendo. Puede seguir sufriendo presiones y restricciones o no, puede estar recuperándose o no, pero su salud es (o sigue siendo) algo más débil de lo que debería o podría ser.

Panneau bilingue - Bretagne.
Foto de Rimael – Kastell-Nevez-ar-Faou – Bretagne, France

Las conocidas como minorizadas son normalmente lenguas minoritarias (con todo el margen amplio de número de hablantes que ese concepto admite), aunque también pueden ser oficiales o consolidadas. De hecho, puede haber lenguas minoritarias que tengan más derechos y presencia en algunos ámbitos de actividad que otras mayoritarias.

También hay lenguas minoritarias en el mundo que son mayoritarias en un determinado lugar (las lenguas de los países bálticos, por ejemplo). Asimismo, hay lenguas mayoritarias en un país que en otros no son las oficiales, pero no por ello son minoritarias (como el francés en los países del Magreb). Y encontramos incluso lenguas oficiales en un país que a pesar de ello son minoritarias e incluso minorizadas en ese mismo estado, como el gaélico irlandés en Irlanda o el galés en el País de Gales. Esto último ocurre porque, como ya cité en entradas anteriores, la oficialidad no siempre implica la preponderancia ni asegura el éxito entre los hablantes.

No hay que confundir, por tanto, lengua minoritaria con lengua minorizada. La minorizada no vive una plena normalidad lingüistica, mientras que la minoritaria la hablan en un territorio menos hablantes que otra u otras, pero tanto puede estar viviendo su esplendor como experimentar una decadencia. Aunque la mayoría de las lenguas minorizadas son minoritarias, hay también idiomas mayoritarios minorizados en algún ámbito de habla o escritura.

Así, en el panorama internacional es posible encontrar:

  • Lenguas minorizadas hace ya muchos años (o hace varias décadas) que aún siguen sufriendo las consecuencias de algunas restricciones y limitaciones y siguen aún débiles, aunque su existencia ya no esté en peligro.
  • Lenguas con problemas en unos países o territorios pero no en otros en los que están consolidadas e incluso son oficiales.
  • Lenguas mayoritarias en un país o territorio que son minoritarias (e incluso minorizadas) en zonas o países limítrofes que albergan comunidades con origen en la colindante o con relaciones de estirpe en lo linguïstico (por ejemplo, alemanes en Polonia, portugueses en España, suecos en Noruega, catalanes y vascos en Francia…).
  • Lenguas consolidadas, protegidas e incluso incentivadas, pero que, tras la minorización sufrida en el pasado, aún tienen ámbitos muy concretos pendientes de conquistar.
  • Lenguas oficiales en un país que están restringidas en algún ámbito en ciertas regiones del mismo país (con lengua cooficial) a pesar de que en estas haya numerosos hablantes de ese idioma común.
  • Lenguas mayoritarias que pasan a segundo plano en derechos por la imposición de otra lengua que es allí minoritaria (algo que, por ejemplo, se dio en muchos casos de colonialismo en la primera mitad del siglo XX, en todos los continentes).
  • Lenguas autóctonas habladas por una parte de la población de un territorio que mayoritariamente también domina la lengua común del estado, cooficial, pero que convive rodeada por otra amplia parte de esa población que solo domina la común y apenas maneja la local (se da en algunos territorios bilingües en países con una lengua oficial común y otras oficiales territoriales).

Este es un pequeño y variopinto puñado de ejemplos de lenguas europeas que permite ver que la minorización no responde siempre los mismos factores ni tiene siempre el mismo calibre:

  • CATALÁN y EUSKERA — Estos dos idiomas fueron postergados en sus territorios durante la dictadura franquista en favor del castellano, básicamente por la prohibición de su enseñanza, solo levemente tolerada con el catalán ya muy avanzado el régimen. No se trató de una eliminación completa, ya que pervivieron como habla familiar, de calle, de encuentros sociales privados, de patio de colegio…, e incluso en publicaciones de tirada reducida (tebeos, revistas culturales…), pero esos idiomas si carecieron del alimento formativo y la presencia oficial que son fundamentales para su subsistencia completa y el mantenimento de la calidad debida en el habla y la escritura. Actualmente, son lenguas protegidas y revitalizadas, pero aún se mantienen algunos ámbitos concretos en los que les cuesta prosperar (administrativos, judiciales, de cuerpos de seguridad, doblaje de cine…). El catalán, valenciano y balear (tres variantes de la misma lengua), con mayor o menor dominio, lo hablan actualmente unos 8.000.000 de ciudadanos de esos territorios, más algunos residentes en el extranjero con ese origen, mientras que el euskera lo hablan unos 700.000 en los territorios vascos de España y Francia y en el Norte de Navarra, aunque no todos, ni mucho menos, con una competencia plena (al ser una lengua más difícil para los latinos).
  • CASTELLANO — A pesar de ser lengua oficial en toda España, no posee todos los derechos lingüisticos en Catalunya, al estar su enseñanza fuera de la opción vehicular y estudiarse solo dos horas a la semana en los sistemas de inmersión en catalán en la escuela pública y concertada. Por lo demás, es una de las grandes lenguas mundiales, mayoritaria en casi todos los territorios en los que es oficial (España y varios de Sudamérica) y creciente en otros en lso que no lo es (como diversos estados de EE.UU.).
  • ALEMÁN — Fue reducido en Alsacia tras los acontecimientos de las dos guerras mundiales del siglo XX, lo que dio en este territorio preponderancia al francés, algo que se ha acrecentado con el paso de los años. Es, por otra parte, una de las lenguas más poderosas del continente europeo, hablada en Alemania y Austria y en algunos territorios adyacentes de otros países, como la República Checa o Suiza.
  • LANGUEDOC u OCCITANO — Con muchas variantes dialectales, es una lengua de raíz latina que hasta finales del siglo XIX ha tenido gran presencia en la población de ciertas regiones francesas (sobre todo del centro sur y del sureste), pero que en el XX va perdiendo protagonismo en los ámbitos de uso oficiales y educativos. Actualmente tiene una presencia notable: lo hablan con algún grado de dominio casi 2.000.000 de personas y goza de cierta protección (como su variante española, en la Val d’Aran), pero no ha recobrado la fortaleza que tuvo en siglos pasados. También tiene algunos hablantes en Mónaco y en el noroeste de Italia.
  • BRETÓN — Es un idioma de raíz céltica que se habla en la región francesa de Bretaña, actualmente sobre todo en su zona Oeste. Como ocurre con otras lenguas de Francia, ha perdido fuerza por su escasa presencia en la educación, ya que en ese país en la enseñanza y en otros á,bitos de actividad públicos solo es vehicular el francés. Lo hablan —aunque es raramente ya una primera lengua o lengua materna— algo menos de 300.000 personas de una población de más de 3.000 000.
  • CORSO — Se trata de una lengua actualmente más unificada que ha recinido un impulso para su estandarización en el siglo XX, aunque este habla fue configurándose desde hace siglos a partir de distintos dialectos de origen latino con bastantes conexiones con el idioma italiano. Aunque está protegido y se fomenta su conocimiento, no tiene la fuerza de una lengua plena ya que en Francia solo el francés es vehicular en la educación y en los asuntos oficiales. Se estima que lo hablan algo más de 100.000 personas entre los habitantes de la Isla de Córcega (aproximadamente un tercio de la población) y la isla sarda de La Maddalena (al norte de Cerdeña, cerca de la costa corsa).
  • FRISÓN — Se habla en Los Países Bajos, en Alemania y en Dinamarca (en las zonas continentales y insulares de Frisia y las Islas Frisonas), pero solo es oficial en la provincia neerlandesa de Friesland (Frisia). En todos esos países y t