La galaxia comunicativa (8): lenguas en peligro

Muchas lenguas corren riesgo de desaparecer. Se dice que todas las semanas desaparece alguna en nuestro planeta.

Quizá sea exagerado como noticia literal, si nos interesamos en saber cuál caerá esta semana, pero tomando perspectiva y analizando varios años, es lo que resulta de la media. De hecho, desde que el mundo es en buena medida el mundo de los humanos, especie que se caracteriza entre otros rasgos por su refinamiento comunicativo, se han ido creando tantos modos de hablar como han fenecido.

La fuerza de un idioma la dan los hablantes, pero las comunidades de estos están expuestas a múltiples factores que pueden influir en que su roca lingüística se erosione e incluso se resquebraje: política; guerras tribales o entre países; posguerras, con sus pendencias, ajustes de cuentas, recuperaciones del tiempo perdido y reseteos; conquistas; matanzas religiosas, étnicas, tribales, políticas o económicas; migraciones; fusiones poblacionales; enfermedades y epidemias; pobreza; tendencias artísticas; modas; percepción de utilidad…

Hay lenguas sólidas habladas por cientos de millones de personas en el mundo. Otras las hablan decenas de millones, millones, cientos de miles, decenas de miles o miles. Algunas solo cientos. Otras decenas o solo unos pocos. Incluso las hay con un único hablante vivo.

Menos hablantes pueden suponer más peligro, pero no siempre es así. Comentados ya en los dos posts anteriores algunos conceptos como lenguas mimoritarias, lenguas en riesgo, lenguas minorizadas, lenguas protegidas, estimuladas y revitalizadas, vamos a dar un paseíto ahora por los factores de riesgo más amenazantes.

Lenguas amenazadas o en peligro

Este concepto se formula, a menudo con escasa precisión y recurriendo a diferentes expresiones: lengua amenazada, lengua en peligro, lengua en peligro de extinción…

Obviamente, no es lo mismo para una lengua estar amenazada pero sin apenas sufrir merma de momento, estar sometida ahora mismo pero desde hace pocos años a una presión, restricción o prohibición, llevar décadas o siglos agredida por algunos de esos posibles factores presionantes y limitativos o hallarse en este momento protagonizando ya una galopante decadencia por la desaparición paulatina de hablantes, sea o no forzada.

danger - peligro
Danger – Imagen de Nick Youngson – thebluediamondgallery

Una amenaza a un idioma puede ser algo real, pero no necesariamente tiene por qué abocar a esta a una extinción rápida. Hay lenguas expuestas a riesgos que deben soportar ciertas presiones pero que de momento gozan de muy buena salud e incluso siguen recuperando potencia en sus territorios, mientras que otras son residuales y están en peligro real de desaparición con la muerte de sus últimos hablantes.

Los factores que pueden debilitar a una lengua son de muy diversa naturaleza. Algunos son externos a los hablantes, mientras que otros tienen que ver con comportamientos y actitudes de estos, aunque muchas veces sus acciones u omisiones vengan motivadas por algunos de esos factores extrínsecos.

Las principales amenazas que pueden cernirse sobre una lengua que aún tiene hablantes son las siguientes:

  • Prohibición general de uso de esa lengua en un territorio.
  • Prohibición educativa (o minoración; se permite la enseñanza, pero restringida o de modo secundario).
  • Debilidad educativa (se enseña el idioma, pero sin convicción de los enseñantes, solo porque es obligado).
  • Regulación de inmersiones lingüisticas obligatorias en la educación que excluyena esa lengua.
  • Restricción de ámbitos de uso (se permite ese idioma solo para usos ceremoniales, litúrgicos, simbólicos o emblemáticos…).
  • Aislamiento físico de esa lengua (solo se habla en una zona concreta del planeta —viajeros o emigrantes al margen—, que no es un estado independiente).
  • Progresiva reducción de la población de hablantes en tribus, aldeas, comunidades, pueblos…
  • Reducción drástica de poblaciones por hechos violentos: matanzas, limpiezas étnicas, guerras, epidemias…
  • Migración progresiva de hablantes de esa lengua a países con otros idiomas.
  • Profusión de matrimonios mixtos lingüísticamente en los que otra lengua se impone como lengua familiar.
  • Fusión de poblaciones, aldeas, pueblos, tribus, comunidades…
  • Modas lingüísticas, que otorgan esplendor a una lengua por encima de otras por razones diversas.
  • Inexistencia de medios de comunicación que usen ese idioma para sus contenidos.
  • Debilidad de la edición de libros en esa lengua en favor de otra oficial.
  • Crecimiento del número de empresas que utilizan en sus actividades internas lenguas de países de origen de la central (multinacionales) u optan por linguas francas.
  • Ausencia de esa lengua en la actividad oficial de instituciones políticas y administrativas, que consagran otra hablada en el territorio o solo una lingua franca.
  • Desinterés de algunos hablantes bilingües, que van optando por una lengua más poderosa internacionalmente por razones de utilidad.
  • Glotofagia: debilitamiento lento de una lengua que en principio no tiene restricciones pero es apisonada por la presencia en el mismo territorio de otra de fuerte implantación, con poderoso atractivo para los hablantes o primada por la Administración (normalmente, la lengua oficial, una lengua colonial o una lingua franca).

También podríamos citar como factor impactante la colonización terminológica de ese idioma por otras lenguas potentes (oficiales, linguas francas…) que se va normalizando en el habla de un país o territorio, pero en este caso la consecuencia suele ser la distorsión léxica y no el debilitamiento de la impantación del idioma, ya que todos los idiomas incorporan extranjerismos y en ocasiones los ajustan a su morfología lingüistica, haciéndolos propios sin que ello merme la presencia de la lengua en el lugar.

Pero, volviendo a los factores que sí pueden hacer peligrar la salud de una lengua, podemos apreciar, poniendo un ejemplo español, que no es del mismo orden la posible amenaza que podamos advertir sobre una lengua hablada y protegida porque la población es pequeña y el territorio esté rodeado por otras lenguas oficiales —como sucede con el euskera, idioma que vive a caballo entre dos países, pero es solo oficial en los territorios vascos españoles— que la que se cierne sobre una lengua minoritaria muy débil porque se habla poco, no tiene carácter oficial y carece de vehículos de comunicación suficientes para ser útil y atractiva para amplias partes de la población (como ocurre con el asturleonés o mirandés).

Esta segunda lengua norteña, aunque no es oficial, la hablan varios cientos de miles de personas en poblaciones españolas de Asturias y León (y en la la zona portuguesa de Miranda do Douro), pero tiene hoy en día menor poder que el euskera en su tierra y su uso actual se limita al ámbito privado, a asociaciones de entusiastas del idioma y al estudio académico.

Diferentes de estas lenguas con mayores o menores factores de riesgo (el euskera hoy en día goza de una buena salud creciente) son aquellas que están realmente en peligro de desaparecer. Se dice que en el mundo cada pocas semanas desaparece alguna lengua (es decir, deja de hablarse ordinariamente porque su último usuario fallece). Si persiste, ya es solo por la memoria y el estudio cultural.

Es cierto que precisar que una lengua pervive o ha desaparecido no es fácil, ya que para ello debe tenerse registro de todos sus hablantes y constatarse el fallecimiento del último. Por ello, hay lenguas tenidas por perdidas que sorprendentemente reaparecen con algunos hablantes de los que no se tenía noticia. INcluso alguna realmente perdida recucita por boca de algún entusiasta.

También hay que tener en cuenta que algunos idiomas que parecen abocados hacia su final se mantienen vivas por los estudios técnicos de lingüistas y por el activismo de asociaciones de apoyo de la sociedad civil que en ocasiones, reforzados por iniciativas políticas, pueden iniciar proyectos de recuperación que en ocasiones prosperen.

A las lenguas revitalizadas ya me referí en el post anterior. Ahora, en el siguiente punto (y en la entrada que sigue a esta) me centro en la clasificación de lenguas en peligro que elabora desde hace años la UNESCO.

El ATLAS de la UNESCO

ATLAS UNESCO - lenguas en peligroEn su ATLAS DE LAS LENGUAS DEL MUNDO EN PELIGRO (versión moderna de lo que hace hasta hace unos se llamó Libro Rojo de las Lenguas Amenazadas), la UNESCO establece una clasificación de idiomas por riesgo. Existe una edición impresa y otra interactiva.

Esta es la primera de las clasificaciones:

  • A SALVO (no corre peligro) — Todas las generaciones hablan esa lengua y la transmisión de esta de generación en generación es continua.
  • VULNERABLE — En esta lengua la mayoría de los niños la hablan, pero su uso puede estar restringido a determinados ámbitos (por ejemplo, al hogar familiar).
  • CLARAMENTE EN PELIGRO — Los niños ya no aprenden esa lengua en sus familias como idioma materno.
  • SERIAMENTE EN PELIGRO — Solo las personas de las generaciones de mas edad en las familias hablan la lengua. Los padres pueden comprenderla, pero no la hablan entre sí ni tampoco con sus hijos.
  • EN SITUACIÓN CRÍTICA — Los únicos hablantes son las personas de las viejas generaciones, pero incluso estas dan un uso muy ocasional a esta la lengua .
  • EXTINTA — Ya no quedan hablantes (los últimos fallecieron).

En realidad, vistas las descripciones sucintas, con esta escala de valoración de situaciones de riesgo apenas se manejaría un factor de los existentes: la transmisión generacional del idioma. Pero se considera que, además de la debilidad en la herencia lingüistica, un idioma está en peligro cuando sus hablantes dejan de usarlo, lo usan cada vez menos, o en menos ámbitos, o se van usando cada vez menos variantes y modalidades del idioma. Por eso se valoran también otros factores.

La UNESCO identifica así los siguientes datos y magnitudes para analizar la salud y el riesgo de un idioma:

  • Transmisión intergeneracional del lenguaje.
  • Número absoluto de hablantes.
  • Proporción de hablantes dentro de la población total.
  • Cambios en los dominios o ámbitos del uso del lenguaje.
  • Respuesta de la lengua ante nuevos dominios y medios.
  • Disponibilidad de materiales para la enseñanza del idioma y la alfabetización en este.
  • Actitudes y políticas lingüísticas gubernamentales e institucionales
  • Caracter de oficialidad y uso de la lengua
  • Actitudes de los miembros de la comunidad hacia su propio idioma.
  • Cantidad y calidad de la documentación sobre el idioma.

Así, otra escala que plantea la UNESCO, con las mismas denominaciones de niveles, es la que atiende a la proporción de hablantes en el conjunto de la población de referencia de potenciales usuarios de ese idioma:

  • A SALVO (no corre peligro) — Todos hablan la lengua.
  • VULNERABLE — Casi todos hablan la lengua.
  • CLARAMENTE EN PELIGRO — La mayoría habla la lengua.
  • SERIAMENTE EN PELIGRO — Una minoría habla la lengua.
  • EN SITUACIÓN CRÍTICA — Muy pocos hablan la lengua.
  • EXTINTA — Nadie habla la lengua.

Al primer nivel y al último, las lenguas sin peligro y las extintas, me referiré no en la entrada siguiente, sino en la posterior.

Conviene decir ya que hasta en la primera categoría de la escala, la de lenguas a salvo (en la que abundan las lenguas oficiales u oficiosas, muy implantadas y con muchos hablantes), podemos encontrar idiomas minorizados, minoritarios e incluso hablados por poblaciones reducidas: se trata de idiomas protegidos desde hace tiempo y por ello revitalizados, que presentan un horizonte claro de sostenimiento y mejora, aunque no por ello dejen de estar expuestos a riesgos futuros. Toda lengua cuya fuerza no crece o se mantiene puede desmoronarse con facilidad.

Vamos a ver ahora unos ejemplos de idiomas incluidos en las cuatro categorías centrales de la escala de la UNESCO, las que encuadran las lenguas expuestas a ciertos riesgos.

Algunos ejemplos de lenguas en peligro